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Pasado el mediodía de ayer, las cenizas de Fidel Castro llegaron a la provincia de Matanzas para seguir su camino hacia Santa Clara, donde están los restos de Ernesto Che Guevara.

La caravana que cuida una pequeña urna de cedro cubierta con la bandera cubana partió horas antes desde La Habana hacia el este de Cuba. Tras dos días de homenajes multitudinarios, miles de personas dieron su último adiós con banderas y rosas blancas.

El recorrido de unos 900  kilómetros que trazará el cortejo fúnebre será el inverso al de la marcha victoriosa del movimiento guerrillero que lideró Castro desde las montañas de Sierra Maestra hace 5 décadas.

Protegida por cristales y cubierta con la bandera cubana, la urna de cedro que contiene  las cenizas de Castro viaja sobre un armón adornado con flores blancas que arrastra con un vehículo militar. La caravana partió a las 07:16, hora local,  desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas, en la Plaza de la Revolución hacia Santiago de Cuba, donde sus restos serán inhumados el domingo.

“Yo soy Fidel”, “Todos somos Fidel” y “¡Vida Fidel!”, gritaban cientos de miles de cubanos, que se apostaron a ambos lados de las calles por donde pasan los vehículos, para despedir al hombre que los gobernó por casi medio siglo, y que murió el viernes a los 90 años.

Obreros, estudiantes y médicos se emocionaron, muchos hasta el llanto, al paso de los restos del padre de la Revolución Cubana, que instauró un régimen socialista que universalizó la educación y la salud y las hizo gratuitas, pero que fue implacable con la disidencia.

Altos dirigentes del gobierno, del Partido Comunista y Dalia Soto del Valle, viuda de Fidel, asistieron a la solemne ceremonia militar de despedida de la comitiva.