Sin coincidencias

Por Juan Gabriel Valencia /

03 de diciembre de 2016

Notas sombrías en la obertura del último acto del sexenio de Peña.

  1. No hay casualidad en el anuncio de Agustín Carstens de su renuncia como gobernador del Banco de México. Cuarto aniversario del inicio del sexenio. Si alguien en la sociedad mexicana es consciente al juego de las percepciones y a la imposibilidad de coincidencias es, por función y biografía, Agustín Carstens. Bien decía un viejo conocedor de la economía mexicana que 10 por ciento es técnica, 90 por ciento son expectativas. Carstens leyó en su circunstancia algún elemento poco confortable al mejor desempeño y a la mayor comodidad de su encargo. La fecha del anuncio no podría ser más sintomática: cuatro años llegan a su fin insertos en no buenos augurios con ligera presión inflacionaria, crecimiento económico estancado, baja productividad, todos juntos, indicios para el todavía gobernador del Banco de México de que las cosas no marchan bien. La confianza se construye en años; se pierde en un lapso de tiempo cortísimo. Carstens mejor que nadie lo sabe, aunque se felicite a sí mismo por su nuevo cargo y hasta el Presidente de la República celebre.
  2. Lo que quiso decir. En su encuentro con el PRI, el Presidente de la República afirma que primero el plan, el proyecto, luego el nombre. ¿Es la versión Reyes Heroles de 1975, cuando se postulaba la norma en un lugar al mismo tiempo que se hacía el destape en otro? ¿O es el razonable experimento de Miguel de la Madrid que en 1987 permitió que seis de los aspirantes expusieran sus ideas ante el partido para demostrar a la militancia y a la opinión pública que se tenían ideas y no solo ambiciones? En su primera versión se trataba solo de dar tiempo a que el presidente de la República impusiera su voluntad y arbitrio. En el episodio delamadridista estaba claro que algo estaba mal con el pasado y que era necesario cambiar al menos la forma, si no el fondo. Ya los próximos meses dirán cuál es la opción por la que se inclina el presidente Peña junto con el traje a la medida de su Asamblea Nacional Partidaria.
  3. La rapacidad como transparencia o como chantaje. El presidente electo Donald Trump pasa de las palabras a los hechos y presionó a la empresa Carrier de aires acondicionados para persuadirla de su permanencia en Indiana y de su creación de empleos, en vez de localizarse en el estado de Nuevo León. Incentivos fiscales y amenazas por delante. No a Carrier. A su corporativo, United Tecnologics, séptimo proveedor en volumen de ventas al gobierno de Estados Unidos, incluyendo armamento y telecomunicaciones, rubros permanentes en el gasto público de la Casa Blanca. La geografía del TLC tiene límites y Trump tiene instrumentos.
  4. Gobernadores sin gobernabilidad. El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, toma posesión a hurtadillas de la inefable sección 22 de la CNTE. Miguel Ángel Yunes, en Veracruz pide consideración para su estado, que es una forma de solicitar tregua para él y su incipiente dinastía. El gobernador de Chihuahua plantea una colecta para financiar el gasto público. El 5 de febrero próximo la nación conmemora la solidez y estabilidad del Pacto Federal.

Fuente: Milenio