Francisco Bustillo

LITURGIA POLÍTICA

04 de diciembre de 2016

En marcha segundo episodio de la temporada de caza contra sus desafectos; habrá que conceder a gobernador del estado de Veracruz mérito a su paciencia

Miguel Ángel Yunes no cimbró al país, como había prometido, pues sus revelaciones sobre Javier Duarte no han ido más allá de las que ya había hecho, sin embargo, con su antecesor escondido en algún lugar de la geografía nacional, o sepa Dios dónde, inició el segundo episodio de la temporada de caza contra sus desafectos. Ahora va por Fidel Herrera Beltrán.

Cualquiera conoce el odio mortal que se profesan ambos veracruzanos. Miguel Ángel, gobernador por abdicación de Patricio Chirinos (que se la pasaba entre copa y copa, y asesorando, en la Ciudad de México, a José Córdoba Montoya), no entendió que en México estaba prohibida la reelección. El primer gran agravio fue que Fidel se convirtiera en gobernador constitucional; el segundo, que lo siguiera Duarte, mientras él, con mayores derechos y mérito, debía esperar.

Sin embargo, ser relegado por su partido le permitió echarse en brazos de la profesora Elba Esther Gordillo para ser recibido con alborozo en el PAN, y a partir de ahí se relanzó su carrera.

Habrá que conceder mérito a su paciencia. Esperó, mientras peleaba hasta con la profesora Gordillo, la oportunidad de gobernar, por mérito propio, a Veracruz. Para sus afanes, 2 años son poca cosa, pero suficientes para castigar a quienes tuvieron la osadía de cruzarse en su camino a la gubernatura y para ir en pos de la Presidencia de la República aprovechando la guerra intestina en el PAN.

Nadie sabe, o nadie quiere saber, en dónde se esconde el ex gobernador Duarte, a pesar del ofrecimiento del procurador Raúl Cervantes de 15 millones por información sobre su paradero.

Si está vivo le será difícil esconderse por mucho tiempo, dado el estilo de vida a que está acostumbrado y a que huye, al menos eso se supone, en compañía de su esposa.

Sólo Manuel Muñoz Rocha, el tamaulipeco a quien Mario Ruiz Massieu, Antonio Lozano Gracia y Pablo Chapa Bezanilla convirtieron en supuesto cómplice de Raúl Salinas en la autoría intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, ha logrado mantenerse oculto durante 22 años; de hecho, fue declarado oficialmente desaparecido en junio de 1999. Aunque 10 años después la PGR lo absolvió por prescripción de su presunta responsabilidad, no hay señales de que esté vivo o muerto.

Si Duarte vive, pronto dará señales de vida, pero si el cúmulo de acciones ilegales y escandalosas que se le atribuye es cierto, es obvio que no pudo realizarlas en solitario ni tampoco únicamente en complicidad con su ejército de prestanombres locales.

Para decirlo de otra manera, hay muchos a quienes no les interesa que se presente a un tribunal a explicar cómo pudo saquear a una entidad con tanta impunidad, sin que nadie se percatara; en realidad, deben estar preocupados quienes fueron omisos o cómplices.

Es por ello que la prolongada ausencia del ex gobernador ya es tema de especulaciones.

Pero quien ya debió perder la tranquilidad es Fidel Herrera Beltrán, el antecesor de Duarte. Yunes anunció a los notarios públicos de Veracruz que perseguirá a los que se prestaron para las operaciones simuladas del ex gobernador y sus testaferros.

Dice el gobernador que las autoridades competentes determinarán el grado de responsabilidad de los notarios, pero que “le llama la atención que los notarios que participaron (en las operaciones fraudulentas de Duarte) obtuvieron sus notarías al finalizar uno de los gobiernos que se distinguió por poner en manos de la delincuencia  a nuestro Estado. Lo digo con conocimiento y responsabilidad: El Gobierno de Fidel Herrera puso a Veracruz en manos de la delincuencia”.

Añadió: “Ese Gobierno que inició una etapa de 12 años de corrupción que casi destruyen a Veracruz dio un número muy importante de notarías; volvieron al esquema tradicional de dar notarías a partir de percepción política, y no a partir de calidad”.

Por lo demás, dice tener acreditado que Fidel recibió, en efectivo, millones de dólares de la delincuencia.

Es decir, si Yunes acude al Ministerio Público de la Federación a denunciar a Fidel, y presenta las pruebas que dice tener, el cónsul en Barcelona tendrá que despedirse de Las Ramblas y regresar a México a enfrentarlo, o pedir a Duarte que le haga lugar en su escondite.

Fuente: impacto.mx/opinion