Cecilia Muñoz

Polisemia

Su rostro me habla de juventud, pero también de incomodidad, si es que la palabra “dolor” queda demasiado grande. La apariencia de él sugiere un par de años más que ella… Aunque especular edades aquí no me interesa, sino lo que veo.

Dicen los medios que fueron a un bosque, a andar en moto, según las ropas que podemos ver, y que ahí decidieron mantener relaciones sexuales. Relaciones, imaginamos, consensuadas, porque hay un video que ella misma está grabando (que no necesariamente significa que haya sido su idea) y porque también parece sentir la confianza de expresarle a su compañero que ya no aguanta y que quiere cambiar de posición. Pero él la calla y sigue.

¿Cómo llegó el video a Internet? ¿Fue un acto más de deleznable “pornovenganza” por parte de él? ¿Un descuido? Imposible saberlo. ¿Y por qué se volvió tan popular? Al parecer, porque ella comete el error de exclamar “¡Ya no aguanto!”.

En un principio, los videos de las “ladies” exhibían a mujeres que infringían la ley o que se comportaban con prepotencia; fuera cual fuera el motivo, de alguna forma estas mujeres dañaban o incluso ponían peligro a quienes las rodeaban, un aspecto que sin legitimar la práctica, al menos la explica en términos más favorables. Pero hoy, esta muchacha se ha vuelto una “lady” por algo tan íntimo como quejarse mientras mantiene relaciones sexuales, lo que queda patente en su sobrenombre virtual: “Lady Ya no aguanto”, el cual hace escarnio de su queja, pero no alcanza a describir que ésta es ignorada.

Ignorar también es una forma de agredir. Ignorar que una acción provoca cuando mínimo incomodidad en el otro y continuar realizándola en busca del propio placer nos habla de una personalidad egoísta… Pero el único señalamiento que ha recibido el hombre de este video es respecto a su peso. Nadie lo ha rebautizado como “lord le sigo aunque mi pareja no quiera”, quizás porque a nadie se le ocurre cuestionar la forma en que un hombre ejerce su sexualidad, siempre y cuando ésta se ciña a lo considerado como heterosexual y masculino.

Hace unos días, leí la pregunta de una chica acerca de cómo definir la línea entre las relaciones sexuales consensuadas y la violencia sexual. Obtuvo varias respuestas, más o menos detalladas, pero ahora me doy cuenta de que aquí había un ejemplo para distinguir mejor aquella difusa frontera. Porque si “no es no” y “para es para”, entre otros ejemplos, cualquiera con dos dedos de frente debería ser capaz de interpretar que “ya no aguanto” significa “detente”.

Pero Internet decidió otra cosa: reírse de ella, señalarla y exhibirla, solo para hacer patente que el respeto y el sentido común no son lo nuestro.

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