Números Rojos

Por Brenda Caballero

BRENDA CABALLERO / Numeros Rojos

BRENDA CABALLERO / Numeros Rojos

Mientras espera, lee un libro. Es “Aquiles o el guerrillero y el asesino”, novela póstuma de Carlos Fuentes. Señala que habla de Carlos Pizarro, uno de los jefes del movimiento guerrillero de Colombia. Antes de guardar el libro, me dice que le gusta la frase “No Soy Coraza de Guerra. También soy cabeza de paz”.

Es Lorena Piñón Rivera, ex secretaria general adjunta del CDE del PRI, quien recientemente recibió fuertes críticas por externar su opinión sobre la renovación de la dirigencia, con base en los estatutos del partido, en una carta al dirigente nacional Enrique Ochoa Reza.

Recuerda que cuando escribió la carta al dirigente del CEN tricolor, dos personas que ya fallecieron vinieron a su cabeza: su esposo Oscar y su abuela Graciela.

Graciela López Toledano era sobrina del fundador del Partido Popular Socialista, Vicente Lombardo Toledano. “Aún recuerdo las historias que me contaba cuando vivió con su tío en Teziutlán”, comenta Lorena, aunque el mayor recuerdo de su abuela que priísta de corazón, fue cuando le decía: “Si quieres cambiar al PRI, debes cambiarlo desde adentro”. “Y eso es lo que estoy haciendo, alzando la voz para que se respeten los estatutos del partido”.

Piñón asegura no tener nada en contra de Amadeo, incluso pueden poner a quien quieran o hasta algún pariente, pero debe haber un cambio. “Debemos ir en contra de la ilegalidad”, afirma.

Después de que hiciera pública su carta, cuenta que tuvo muchas llamadas donde le externaban felicitaciones por su valentía además de la coincidencia con ella de cosas que mencionaba en la misiva, pues “muchos priístas estamos en desacuerdo, pero no alzamos la voz”, aclara.

Hubo hasta quien le pregunto: ¿No tienes miedo si algo te pasa? El recuerdo de su abuela volvió cuando Lorena quería ser abogada. “Mi madre no quería, cualquier carrera menos Derecho, pues en ese tiempo habían matado a Digna Ochoa”; de inmediato, mi abuela intercedió por mí: “Déjala que sea abogada, y que sea priísta”. Así que no tengo miedo de que algo me pase, dice.

Lorena lleva metida en los asuntos del partido desde que tenía 17 años. En ese tiempo le iban a dar la dirigencia municipal de Mujeres Jóvenes en el puerto de Veracruz; sin embargo, no la dejan llegar al cargo porque iba a opacar al líder municipal.

Asegura que siempre le ha tocado ir contra la adversidad, hasta empodera a gente y luego le abandonan, pero es muy raro que se enoje.

Algo que muchos desconocen es que obtuvo el premio internacional de Derecho Romano en Costa Rica con la ponencia “Municipium, Célula básica de las organizaciones políticas”, en la que aborda hasta la fundación de la Villa Rica de la Veracruz.

Ahora, Lorena al igual que muchos priístas, está en espera de una respuesta por parte de su dirigente, pues le preocupa el futuro del partido, mas no está dispuesta a acudir a la Comisión de Justicia Partidaria y esperar otros 90 días para que le resuelvan, por lo que se irá directo a los tribunales. “Las elecciones se acercan y al PRI ya no le queda tiempo”.

 

De sangre azul

Muy movida en el estado se ve a Cristina Pérez Silva, secretaria general de la asociación civil Sumando Aliados, quien aparte de promover la participación de la mujer en la política a través de sus ponencias, participa en la recaudación de fondos para el Centro de Cancerología. Recordemos que Cristina ya fue diputada plurinominal y tiene sangre azul en las venas, pues es hija de Eugenio Orestes Pérez Cruz, ex diputado federal por Xalapa y ex delegado de Banobras. ¿Aprovechará su talento el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para servir desde la administración a los veracruzanos? ¿O la veremos en la próxima contienda electoral?

El precio de la transparencia

Varios meses tenía batallando la periodista Naldy Rodríguez para que le dieran una información que solicitó vía Transparencia acerca de los convenios de varios medios de comunicación en el estado.

Por fin, después de muchas vueltas al Recinto Legislativo, el pasado viernes se la proporcionaron, previo pago de mil cuatrocientos cuarenta y ocho pesos con treinta y dos centavos, que es por la impresión de lo solicitado.

Hasta allí podríamos decir que “todo está bien”, aunque lo más curioso del asunto es que para proporcionarle la información, lo hicieron tipo comparecencia: la sentaron en un banquillo frente a siete varones. ¿Acaso quisieron intimidarla? ¿o es el nuevo proceso que debe pasar cualquier ciudadano para que se le entregue la información solicitada? ¡Vaya! los corruptos se han marchado y ni comparecencia hicieron. ¡Y todo por conocer la verdad!

caballero_brenda@hotmail.com

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