Números Rojos

Por Brenda Caballero

¿Qué culpa tenemos que se hayan robado el dinero? ¡Nosotros ya trabajamos! Tiene razón el gobernador ¿de dónde va a sacar dinero para pagar tanta deuda? ¡La federación tiene que apoyar, dar la cara!

Son los comentarios más frecuentes de los burócratas, ante el estado de Emergencia Financiera declarada por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

Contrastan con los comentarios del pueblo, de los no burócratas: ¡Ya era hora de que pusiera orden en la casa! ¡Si hubiese ganado Héctor Yunes Landa, nada de esto hubiera salido a la luz! ¡Bien por el gobernador!

Se respira preocupación, aunque también tranquilidad con el informe, medidas y acciones que pretende el gobernador. Me queda claro que era necesario un informe de la situación actual de Veracruz, pues por más de dos sexenios los veracruzanos estuvimos en una incertidumbre financiera. Pero no era sólo el informe, sino las acciones a emprender y su ejecución por supuesto.

Algo que llama mi atención es la solicitud de modificar el presupuesto ya que más de la mitad de lo establecido se dedica al gasto corriente. Y la pregunta obligada sería ¿Por qué durante los años de los sexenios de Javier Duarte y Fidel Herrera se trabajó con un presupuesto donde el gasto era mayor que el ingreso?

La respuesta es por muchos conocida: nómina y gastos excesivos, principalmente; incluso un ejemplo claro es cuando llega Mauricio Audirac a la Sefiplan y colocó a sus piezas en puestos clave, pero los funcionarios que ya estaban no renunciaron, pues tenían también a su padrino, por lo que había dos “titulares” en varias áreas, y por ende, dos sueldos por cada puesto.

Algo que aplaudo es la declaración de que se fortalecerán los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, ojalá y se aplique, pues ayudaría en gran medida a evitar la corrupción y sobre todo espero que Veracruz se incorpore a la Plataforma Nacional de Transparencia.

Al concluir el sexenio de Patricio Chirinos Calero, donde fue secretario de Gobierno Miguel Ángel Yunes Linares, los burócratas de confianza sabían que se tenían que renunciar pues venía un cambio de gobierno, y como llegaron con Chirinos, se tenían que ir con él, por lealtad. En ese entonces nadie se quejaba; firmaban su renuncia y la entregaban… mucho menos demandaban. Sólo se quedaban los choferes, secretarias y algunos administrativos. No existían las bases para los jefes, subdirectores y directores. Hoy, hasta los basifican, a pesar de no haber presupuesto para tal acción y muchos de ellos apenas si trabajaron el último año, a diferencia de gente que lleva hasta más de una década laborando.

Con el gobierno de Miguel Alemán, la nómina empieza a incrementarse, pues se forman nuevas subsecretarías, ampliando la estructura gubernamental; con él se crea el servicio civil de carrera y muchos burócratas permanecen en sus puestos a pesar del término del sexenio. Recordemos que a la salida de Alemán, Veracruz ya traía un poco de deuda.

En el gobierno de Fidel Herrera se reduce la estructura; se cierran subsecretarías; sin embargo, los sueldos se disparan, pues Herrera Beltrán autorizaba aumentos hasta en boletos de autobús. Es en su sexenio cuando la nómina magisterial empieza a incrementarse pues a sus amigos los hizo maestros al amparo de Juan Nicolás Callejas.

Con Javier Duarte de Ochoa, la nómina burocrática llega al tope, pues se mantiene la gente de Fidel Herrera Beltrán y aparte ingresa la gente de confianza de Duarte y de Karime Macías. ¿Cómo sostener tanto gasto en salarios si los ingresos en el estado eran muy bajos?

Otra medida que el pueblo aplaudiría sería revisar la nómina de los trabajadores del poder legislativo y judicial, así como sus gastos y beneficios otorgados, pues si bien también fueron cómplices del quebranto del estado, bien valdría la pena que ahora hicieran algo por él para rescatarlo.

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