Por JOSÉ LUIS CAMACHO ACEVEDO

@jlca007

17 dic 2016

La fama pública de la que gozan diputados y senadores en México es algo de lo que no pueden sentirse muy orgullosos.

Dormilones, faltistas, gritones, irrespetuosos y, desde luego, maniobreros, son los más frecuentes epítetos que la ciudadanía les endilgan a los sacrificados ocupantes de las bancadas en el senado o en la cámara federal de diputados.

Y si esa impresión que proyectan los legisladores nacionales es ya de por sí algo más perniciosa y lesiva que deplorable; en los tiempos que vive la nación se convierte en un factor crítico que agudiza la irritación nacional existente.

Una irritación provocada por la mala economía que padecemos; la inseguridad creciente que nos intimida cada vez que conocemos un nuevo episodio del talante del sufrido por Ana Gabriela Guevara o de los niños encontrados muertos y sin sus órganos en un camión que transitaba por las carreteras de Guerrero; o las graves y escandalosas manifestaciones de corrupción o abuso de autoridad que se reproducen como yerba silvestre a lo largo y ancho del país.

Los casos recientes, fresquesitos, de un maniobrerismo legislativo de altos vuelos, que va en perjuicio de los ciudadanos, los han protagonizado el diputado César Camacho y el senador Javier Lozano Alarcón.

César Camacho, con más oficio que Lozano, paró en seco las esperanzas de muchas organizaciones sociales que esperaban que por fin se diera la reglamentación de la presencia militar en las calles y caminos de México, una presencia que lleva ya diez años, cuando argumentó que “de acuerdo a los tiempos del proceso legislativo y cuando las condiciones del país lo permitan (cito a Carlos Ramírez en esta última frase) se concretará la esperada reglamentación de la participación castrense en tareas de seguridad pública.

Ello vendrá en enero o febrero, dijo el legislador mexiquense. O para abril o para mayo, como sonaba la tonadilla de los Hermanos Carrión.

O de plano ad infinitum.

Pero el que se voló la barda apenas antier fue el senador Javier Lozano Alarcón.

Después de que la opinión pública tomó una participación muy activa en la protesta por la falta de regulación del tránsito por nuestras carreteras de los peligrosos “doble remolques”, Lozano, presidente de la comisión de transportes en el senado, y con quien por cierto guardo una amistad lejana pero cordial, convocó a los líderes de ese movimiento a una sesión de análisis sobre la reglamentación de los citados transportes de carga.

Y exhibiendo, primero, una falta absoluta de urbanidad política, Lozano tuvo plantados a esos líderes sociales emergentes un largo rato porque su comisión no lograba completar el quorum reglamentario.

Y el patinón legislativo que tuvo Lozano con los invitados a discutir el tema de la regulación de los doble remolques, vino cuando los miembros de la comisión soltaron sin ambages y sin cortesía alguna, su involuntaria confesión de tener un pesado letargo en su trabajo y que por esa causa, antes de atender el tema que convocó a los asistentes a esa sesión deliberativa sobre los doble remolques, deberían dar salida a 40 y tantas peticiones, dictámenes o revisiones de asuntos que les había mandado el pleno.

O sea que los doble remolques seguirán circulando sin que existan reglas que vigilen sus dimensiones, peso y límites de velocidad mientras la comisión que preside Lozano no desahogue TODOS los pendientes que tiene rezagados y que llegaron antes que la petición de regular la manera de transitar de los mortales autotransportes.

O sea que quién sabe para cuándo se atenderá esa demanda social.

Y ya en el colmo de la autocomplacencia, los legisladores se asignan bonos navideños “secretos” de 150 mil pesos para los diputados y más de 200 mil pesos para los senadores.

Pero la bancada de MORENA rechazó el trafique.

Le siguieron algunos legisladores de Movimiento Ciudadano y el diputado independiente Manuel Clouthier.

¡Justicia divina!

Ahora los legisladores que no renuncien a la prebenda, serán calificados, además de lentos, mañosos y dormilones, como unos abusivos que de plano no conocen la vergüenza.

¡Hazlos Dios de tu rebaño!

EN TIEMPO REAL

1.- En el Estado de México el PAN está circulando sus encuestas a modo. La intención de esos sondeos es posicionar a Alfredo del Mazo como el preferido de los priístas mexiquenses. La verdad es que lo quieren como candidato a gobernador porque le tienen armado, gentes del talante de los mapaches de Tlalnepantla, un expediente de algunas travesuras que Del Mazo Maza cometió antes y durante su paso por BANOBRAS. De plano los panistas mexiquenses, con la defenestración moral de Josefina Vázquez Mota y la negativa tajante del PRD de no realizar alianza alguna con ellos, no tienen un cuadro político que se pudiera enfrentar con éxito a Ana Lilia Herrera.

2.- El Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mikel Arriola, presentó un balance de cómo va el Instituto en materia financiera, servicios médicos y simplificación y digitalización de trámites.

En reunión con medios de comunicación, el titular del IMSS destacó que la reducción en el uso de reservas fue de cuatro mil 238 millones de pesos en 2016, esto representó un ahorro de 72 por ciento, al considerar que en 2012 se utilizaron casi 23 mil millones de pesos; por tanto, hoy la viabilidad financiera del Instituto está garantizada hasta 2019.

Para mejorar la calidad y calidez de la atención médica, en la actual administración, añadió, se implementaron diversas medidas para reducir los tiempos de espera en la asignación de camas, atención médica sin cita mediante la Unifila, en la referencia con el especialista y en Urgencias, que al inicio de la gestión del Presidente Enrique Peña Nieto no existían, y al cierre de 2016 ya benefician a 49.7 millones de derechohabientes.

Respecto a la simplificación y digitalización de trámites, con la estrategia IMSS Digital se han realizado 101 millones de atenciones no presenciales al cierre de noviembre y se eliminó la comprobación de supervivencia para favorecer a 3.2 millones de pensionados.

3.- Los ataques recibidos en días recientes por el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, tienen toda la intención de tender cortinas de humo que protejan a algunos de los colaboradores del fugitivo ex mandatario Roberto Borge, que pueden ser llamados a rendir cuentas del uso que hicieron de los recursos de los que dispusieron a sus anchas. Se advierte que durante su gestión como delegado del PRI en Quintana Roo, el oaxaqueño Ulises Ruiz, alcanzó a sembrar varios intereses que ahora tiene que cuidar.

Fuente: SDPNOTICIAS