Números Rojos

Brenda Caballero

BRENDA CABALLERO / Numeros Rojos

Mientras dábamos la vuelta con Harry, platicaba al hombre sobre la falta de Equidad de Género en Veracruz. Desgraciadamente las veracruzanas estamos muy lejos de la igualdad en la toma de decisiones en los ámbitos políticos, económicos y sociales en el estado a pesar de ser mayoría en la población.

Muy pocas mujeres han sido tomadas en cuenta en los cargos públicos; el poder sigue a cargo de los varones, incluso en los órganos como la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (Ceapp) donde recientemente nombraron a los comisionados… solamente dos mujeres: Sayda Gisela Chiñas Córdoba y Ana Laura Pérez Mendoza, de las que salió la votación entre ellas para la Presidencia de la Ceapp; pareciera como una manera de ahogar las críticas de la equidad de género que surgieron desde el nombramiento de los comisionados.

Así iba a empezar mi Lunes de Mujeres, cuando lo vi. Estaba sentado y jugaba con un palito y un cartón de Marvel. El marido dice que era del Soldado del Invierno. La verdad, mi falta de conocimiento sobre los superhéroes me impidió reconocerlo. De repente, una voz se escuchó: “¡David no te vayas!” Era el padre que buscaba dentro del contenedor de basura de mi edificio, cartones y envases de pet. “¡Acá estoy!”, respondía el pequeñín, de 4 años aproximadamente, mientras seguía jugando.

Harry detuvo su paso y husmeaba los arbustos, mientras el padre preguntaba una y otra vez, como una forma de saber que su hijo seguía allí, pues no podía verlo.

Una pareja pasó indiferente cerca del pequeño. ¿Por qué nos hemos vuelto tan insensibles como sociedad? ¿No se supone que es Navidad y estamos llenos de amor por el Nacimiento de Jesús? Bueno, así parece cuando nos mandamos mensajes a través de whatsapp, donde nos deseamos todos los parabienes del mundo para nuestros amigos y seres amados. ¿Y dónde quedan los demás? ¿Los que no son de nuestra familia?

No generalizo porque tengo amigos que llevan alimentos, cobertores y juquetes a los que más lo necesitan, y les aplaudo porque conocen el sentido de la Navidad: dar amor.

“¡Dale mi Capitán América!”, fueron las palabras del marido.

–¿El que te regaló Santiago?

–Sí, el mismo.

–¿El que vas a vender dentro de muchos años como muñeco de colección y por el que te darán mucho dinero?

–El mismo.

Subí corriendo y ya el Capitán América iba en busca de David.

–¿Podemos regalar algo a su hijo?– Fue la pregunta al papá.

–Sí, gracias– respondió.

Los ojos de David se abrieron de manera desorbitada.

–¿Lo conoces?– Preguntó el marido. David no respondió, pero señaló los cartones con los que jugaba que tenían la imagen impresa del superhéroe. “¡Es el capitán América!”, le dijo el marido. El niño lo abrió de inmediato, sacó el muñeco y el escudo.

Pero aún faltaba algo para David: un pedazo de pastel de chocolate que le había traído el Capitán América. No puedo describir la cara de David, pero sentí que era muy feliz, más feliz que muchos que tenemos la mesa llena de viandas y postres, más feliz que todos aquellos que reciben regalos carísimos, más feliz que todas las palabras que nos deseamos en estas fechas.

Al alejarnos, David nos dijo adiós con su manita extendida, con su sonrisa de oreja a oreja y su boca llena de pastel de chocolate.

Al llegar a casa, no pude evitar recordar la estrella de David y su significado: “La estrella de seis puntas tuvo en origen un sentido mágico: se colgaba en las paredes para ahuyentar a los malos espíritus, y los alquimistas la usaban para representar la conexión entre cielo y tierra”

No cabe duda que uno puede tener la mejor Navidad sin esperarla… en la calle, en un paseo o junto a un contenedor de basura.

Disculpen si no hubo lunes de Mujeres, pero hubo Lunes de Estrella… de la Estrella de David.

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