Nudo gordiano

Por Yuriria Sierra

04 de Enero de 2017

En poquito más de dos semanas se llevarán a cabo una serie de eventos en Washington que definirán el rumbo de nuestro país y su relación con Estados Unidos. Aunque esto ya se ha cantado desde que Donald Trump estaba en campaña, jamás creímos que sus bravuconadas se volverían realidad. Entonces llegó su victoria en las urnas y nuestros más lamentables pronósticos se han ido confirmando en estos días de transición al poder en la Casa Blanca. Porque Trump no solamente no se moderó (como preveía el buen sentido político), sino que ha permanecido en su misma línea de pensamiento, tanto en lo doméstico como en lo internacional. Y en ese terreno vaya que tenemos asiento en primera fila. Ayer nos amanecimos con los últimos que Trump anotó en su lista de pendientes (o amenazas). Le tuiteó a General Motors que serán castigados con nuevos impuestos si continúan con la manufactura de uno de sus vehículos en plantas en nuestro país. Le habrá dicho lo mismo a Ford, porque también ayer Mark Fields, CEO de esa compañía, anunciaba que daban marcha atrás a la construcción de su planta en San Luis Potosí, que mejor se van a remodelar su planta en Michigan, porque les entusiasma la llegada de Trump. Esto significó que nuestro país se tuvo que despedir de los mil 600 millones de dólares que representaba esta inversión y de la creación de miles de empleos.

 

Pésima noticia cuando recordamos que la industria automotriz representa un altísimo porcentaje de las exportaciones de nuestro país; hasta seis veces más que las del petróleo. Así de grave es el descalabro que Trump le hace a México con la presión que ejerció sobre Ford (una de las pocas que se había resistido públicamente a sus métodos “disuasivos”) y que ahora pretende que funcione con GM.

 

Ayer, en la segunda emisión de Imagen Televisión, le pregunté a Rogelio Garza Garza, subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, sobre cómo es que México se prepara ante la embestida del republicano: “Ford hace un reacomodo de su producción y un anuncio no muy favorable para México en el cual deciden cancelar el proyecto en San Luis Potosí y mandan a Hermosillo una parte de la producción de los vehículos Focus de gasolina, donde tendremos una ampliación y se fabricarán estos vehículos. La parte de los híbridos que se iba a fabricar en San Luis Potosí se reubica en Estados Unidos…”. Sí, subsecretario, eso ya lo sabemos, pero, ¿cómo se prepara México para las varias decisiones similares a ésta que pueden esperarnos?: “Vamos a encontrar las oportunidades de cómo fortalecer más a la región, de cómo fortalecer estas cadenas de valor y en el cual se encuentre un modelo en el que todos los integrantes de América del Norte, del Tratado de Libre Comercio, se vean beneficiados con acciones que podamos tomar…”. Pues parece que el subsecretario no ha recibido noticia de que, justamente, el gobierno de Trump no está interesado en ello: por la sencilla razón de que vendió una realidad proteccionista a su electorado. Y parece mucho más interesado en el aplauso fácil e inmediato de sus votantes que en la mirada de mediano y largo plazos para centenares de industrias en Canadá, en México…¡y en EU!

 

Pero, bueno, en eso andan los encargados del comercio en el gobierno mexicano: pensando en cómo le van a hacer. Y esto preocupa porque a estas alturas ya debería estar trazada una ruta de negociación con el próximo gobierno de EU: “No hemos tenido ningún contacto, tendremos que esperar a que se formalice el nuevo gobierno…”, me contestó Garza Garza cuando le pregunté cómo iban las negociaciones con el equipo de Trump, sobre todo a la luz de la intención que han manifestado con respecto a la renegociación del TLCAN. Ningún contacto. Así.

 

Por lo pronto, tras el anuncio de Ford, el precio del dólar se disparó y llegó a 21 pesos y 45 centavos. Eso mientras las protestas por el alza y desabasto de gasolina continúan. Complicado el inicio de año para nuestro país, lo sabíamos, aunque al parecer el gobierno mexicano no ha sabido calcular la dimensión de todos los retos. Esperemos que salgan de su pasmo y tengan el tamaño necesario para enfrentar estos escenarios para los que hace meses debieron haber ya preparado estrategias y hojas de ruta. Aunque, por ahora, simplemente no parece que se hayan tomado el tiempo para hacerlo.

Fuente: EXCELSIOR