• El país importa casi seis de cada 10 litros de la gasolina que consume; el aumento en el precio deriva de la dependencia externa y falta de inversión.

Por Carmen Luna

CIUDAD DE MÉXICO, Miércoles, 4 de enero de 2017.- Después de ser un productor importante de petróleo y generar casi un billón de pesos de ingresos públicos por esta vía, ahora México enfrenta incrementos de más de 20% en el precio de la gasolina para poder transitar a un mercado abierto en medio del descontento de miles de consumidores.

Pero esta situaciónó es también el reflejo de lo que el país dejó de hacer por años. Pese al auge petrolero y precios de más de 100 dólares por barril, México dejó de lado inversiones clave en el sector energético como las refinerías para destinar los recursos tan solo al crecimiento inercial del gasto público.

En 2012 con un precio promedio de 102.1 dólares por barril (dpb) de la mezcla mexicana, Hacienda recaudó 923,285 millones de pesos (mdp) por ingresos petroleros.

No obstante, las importaciones de gasolina han venido a la alza, en 2009 se importaba el 41% del consumo nacional y hasta noviembre de 2016 esa proporción pasó a 59%, según datos del Sistema de Información Energética (SIE).

En este contexto, una mayor proporción de importaciones encarece el precio final debido a los mayores costos que implica, entre otras razones por realizarse en dólares, por una mayor cotización del tipo de cambio.
Aún con los precios del petróleo de más de 100 dólares, México no redujo su dependencia a la importación de petrolíferos.
Recursos desperdiciados  Aún con los precios del petróleo de más de 100 dólares, México no redujo su dependencia a la importación de petrolíferos.

Como parte de la reforma energética, se decidió adelantar el proceso de liberalización del precio de las gasolinas, lo cual significó aumentos de hasta 20% en algunas ciudades del país.

Desde el 1 de enero de 2017 y hasta el 3 de febrero de 2017, se aplicarán precios máximos regionales a las gasolinas Magna, Premium y el diésel, que reflejarán las variaciones en el precio internacional del petróleo, así como los costos de transporte, flete y distribución de Pemex, además de impuestos y el margen de ganancia de las estaciones de servicio.

Después se harán dos actualizaciones en las primeras dos semanas del mes y a partir del sábado 18 de febrero, Hacienda determinará los precios máximos de manera diaria.

“Gran parte de este incremento es resultado de una política energética en los últimos 70 años que llevó a México a depender de las importaciones de gasolina, en lugar de refinarlas en el país”, dice en un reporte CI Banco.

Mientras que México tiene seis refinerías cuya tecnología no es apta para procesar el crudo pesado y ultrapesado que es el que produce México en mayor cantidad, Estados Unidos cuenta con 139 refinerías operando.

Mientras tanto el gasto neto presupuestario ha crecido en un promedio anual de 3.8% real desde 2009 y la deuda total ha tenido un crecimiento de 14 puntos porcentuales para representar 48% del Producto Interno Bruto a septiembre de 2016.

De acuerdo con CI Banco, es probable que en los próximos años, Pemex pueda satisfacer las necesidades internas de gasolina, ya que como resultado de la reforma energética, se estiman inversiones extranjeras para ello de unos 20,000 millones de dólares. Esto podría provocar que el costo de la gasolina dependa menos del precio internacional y del tipo de cambio, y quizá en el mediano plazo permita tener un precio al consumidor más competitivo.

Pero en el corto plazo, advierte, el impacto será negativo para el consumidor: ya que se reduce su ingreso disponible al aumentar el costo de gasto cotidiano. El consumidor no sólo se verá afectado por el impacto que tenga en su gasto con el aumento en la gasolina, sino que también sobre muchos otros productos y servicios que aumentarán de precio para cubrir el alza del costo de sus insumos de transporte.

“La empresa no tiene dinero para importar y las refinerías no cumplen con el volumen ante la baja inversión. Los combustibles son y eran comprados con presupuesto y dinero de la nación, ahora no será así, será por privados para que exista más flujo de efectivo. Pero en 2018 debe haber una estrategia financiera para reducir deuda , disminuyendo el gasto corriente”, comentó el consultor de Caraiva y Asociados, Ramsés Pech.

Fuente: Expansión