Cuenta corriente
Por Alicia Salgado
4 Ene, 2017

El aumento de casi 17% en promedio en el precio de los combustibles genera coraje porque se asocia a todo-lo-malo-del-gobierno, y es un jugoso manjar para quienes quieren sacar “raja política” de esta decisión que fue muy anunciada y aprobada por el Congreso. Hasta quienes la estuvieron poniendo sobre la mesa, hoy esconden la cara, ¡no sea que #ElGazolinazo se las parta! Es curioso, pero más que millones de manifestantes, vemos a cientos que bloquearon una centena de gasolinerías (de 11 mil 500) y tres centros de distribución de 81 que tiene Pemex de José Antonio González Anaya.

El movimiento se apoyó en twitpics para “impul$ar” el “activismo digital” a través de WhastApp o Facebook, lo que contrasta con el silencio de quienes han propuesto de manera recurrente, la revisión de los subsidios a la energía y se han manifestado contrarios al bajo precio del combustible, tanto para contener el dispendio del gasto público, como para cuidar el fondeo de subsidios sociales dirigidos. Hay miembros del gabinete y gobernadores que destacan por su ausencia, tienen miedo a salir raspados ante la andanada crítica contra el aumento y la escalada de precios, mejor el Ejército y La Marina custodian las instalaciones de Pemex, que la Policía Federal a cargo de Manelich Castilla, quien parece que sólo ha recibido órdenes de “observar” los bloqueos a gasolinerías.

Pemex ha restablecido el abasto en los lugares donde se acaparó el fin de año, pero no puede garantizarlo si la arenga compromete la seguridad de quienes asisten a distribuir el combustible, más cuando hay muchas voces que incitan a la violencia. López Obrador se opuso a la Reforma Energética y este momento de enojo facilita el trabajo político de éste, quien es congruente con lo que dice. AMLO no perderá la cabeza como para pedirle a sus seguidores que estallen un centro de abasto de combustible.

El silencio que me extraña es de otros. La Semarnat de Rafa Pacchiano estuvo de acuerdo con el Centro Mario Molina y con el presidente del Imco, Juan Pardinas, o con Gabriel Quadri, quienes han repetido que debiera desalentarse el transporte privado eliminando el subsidio con el que se le ha favorecido. La forma de hacerlo es cobrando tenencia e impuestos por emisiones y aumentando el precio de los combustibles para que reflejen los impactos ambientales y en salud, además de tarifas y límites de espacios para estacionamientos, y cargos por congestión, incluyendo las que provocan las manifestaciones y bloqueos de 50 personas en carreteras. ¿Se puede imaginar el costo que los bloqueos han tenido para el transporte y personal de quienes transitan por carreteras, avenidas o libramientos?

Creo que la arenga por el aumento en el precio de las gasolinas debiera obligar a que el impuesto a éstas, al que hoy la Coparmex de Gustavo de Hoyos y el PAN de Ricardo Anaya, le han puesto una meta de reducción del 50% (no sé si sólo considera el IEPS de 4.3 pesos más el impuesto estatal a la gasolina 11 centavos y el impuesto verde). Pero el enojo llega a tal grado que justo esas voces hoy no defienden lo que argumentaron en su momento: vea el caso de Imco-CIDAC-México Evalúa-Gesoc y Transparencia Mexicana. Este grupo de organizaciones que son rigurosas en su análisis, en 2012/13, realizaron una presentación extraordinaria denominada: El Alto Precio de la Energía Barata que guardo entre mis joyas de referencia en el ordenador.

En ella no solamente apuntan los “mitos de los subsidios a la gasolina y los desbaratan”, uno de ellos subrayado como el principal fue que “es un mito que liberalizar el precio de las gasolinas resulte en una crisis inflacionaria”. El segundo mito era el de los subsidios sociales: “Los subsidios a la energía (electricidad, gasolina, diesel, Gas LP) equivalen a 1.5% del PIB en promedio entre 2005 y 2009 (OCDE, 2011),… equivalían a eliminar la carencia en seguridad social para 20.4 millones (18.2%) de personas y la carencia en servicios de salud de 10.5 millones (9.5%) de personas de muy bajo ingreso”. Me encantaría que Juan Pardinas, Edna Jaime, Luis Rubio (los admiro y respeto), entonces presidía Transparencia Federico Reyes Heroles, Alex González, pudieran actualizar el impacto positivo que tendría en México la reducción en el crecimiento de la demanda nacional de energía, para la eficiencia económica y el mejoramiento ambiental. Si hace la cuenta, con sólo dos días al mes de no usar el automóvil, podrían absorber el impacto en el bolsillo del reciente incremento de gasolina porque el país dejaría de consumir dos millones de barriles de gasolinas importadas por mes.

DE FONDOS A FONDO

#SiguenParados. Resulta inevitable comentar lo sucedido con los aviones rusos de Interjet, que dirige José Luis Garza. Como sabe 11 equipos que dejaron de operar justo antes de Navidad siguen en revisión por parte del fabricante y la aerolínea bajo la supervisión de la Dirección de Aeronáutica Civil de Miguel Peláez.

Ya don Miguel Alemán en plena temporada vacacional tuvo que dejar de volar luego de que la autoridad aeronáutica rusa emitiera una alerta para que ciertos modelos fueran inspeccionados. Por lo pronto, los destinos que más afectaciones siguen padeciendo, según la aerolínea hasta final de este mes, son Guadalajara, Monterrey, Cancún, Dallas, Houston y San Antonio.

Más allá de que lo controvertido que ha sido este modelo de avión y el reducido número de aerolíneas en el mundo que lo utilizan, lo más importante es que no se vea comprometida la seguridad aérea y, tampoco, la imagen de la industria aérea mexicana que de confirmarse el pronóstico habrá superado los 80 millones de pasajeros transportados en el último año.

Fuente: DineroEnImagen