Por José Miguel Cobián

Mientras tanto, todos estamos cayendo en el juego de transmitir mentiras por las redes sociales. Teorías del caos y de conspiración.

Si me preguntan que podemos hacer, yo contestaría que esa no es la pregunta correcta. La pregunta correcta es ¿Que DEBEMOS hacer?

México está en caos y es nuestro México. No tenemos otro México. Tenemos que cuidar al nuestro. Hemos sido apáticos por toda nuestra vida. Hemos permitido que la corrupción y la impunidad sean una forma de vida, nos hemos desentendido de los asuntos de la vida pública para ocuparnos exclusivamente de lo nuestro. Ese es nuestro pecado, y es lo que ha permitido llegar a donde estamos a lo largo de muchos años. Lo que debemos hacer no es fácil, y no resuelve problemas de un día para otro.

Como contadores entendemos que un déficit en las finanzas públicas cuando ya tenemos niveles elevados -como los actuales- implica a la larga mayor sufrimiento para la población. Reducción del grado de inversión, reducción de inversión extranjera, reducción de creación de empleos, decrecimiento económico, etc. Es decir, no podemos buscar un déficit de las finanzas públicas. No podemos regresar a las hiperinflaciones de Echeverría, López Portillo y De la Madrid.

Entendido el punto, debemos de encontrar soluciones al alto costo de la gasolina. -Que por cierto, se estima que suba un 8% en el mes de febrero-. El único componente que podemos sustituir es el de los impuestos, pues ni el costo ni el transporte lo vamos a poder reducir. Pero para no afectar las finanzas públicas debemos sustituir ese ingreso por otro. He ahí el asunto. Mi propuesta va al origen del problema aunque la vean muy utópica. Comencemos a combatir la corrupción en todos los niveles. Denunciemos, exijamos, iniciemos un movimiento nacional con nuestra federación, invitemos a otras federaciones de contadores. Generemos conciencia en la población. Una vez que los contadores confederados estemos juntos, el siguiente paso es involucrar a organismos empresariales, a organismos sociales, a organismos sindicales y continuar hasta que la corrupción y la impunidad se hayan erradicado en el país.

Les pongo un ejemplo muy cercano. Sabemos que hubo un saqueo brutal en el estado de Veracruz… Hoy no tenemos todavía un sólo detenido y encarcelado por dicho saqueo, y no estamos haciendo nada por evitarlo.

Si no comprendemos que el problema es la corrupción y la impunidad, no vamos a llegar a la raíz del problema. Y no es fácil combatir un vicio de más de cien años. Permitimos que los delitos se cometan. -Delitos de todo tipo- y que queden impunes. ¿Alguno de ustedes ha hecho el cálculo de cuando nos cuesta la corrupción? Se estima que varios puntos del PIB. Los cálculos varían desde 3 a 10 puntos del PIB.

Vemos muy grande el problema, sin darnos cuenta de que los mexicanos somos más grandes que eso.

Fuera de esa opción, no veo otra, por la sencilla razón de que la riqueza que se produce en México es robada en un 10% sin que nadie haga nada, y por eso no avanzamos como país.

Dirán que es una solución de muy largo plazo… Quizá. Pero también es posible que la coyuntura actual permita que se resuelva en el corto plazo. Con contralorías y vigilancia ciudadana, en la cual los contadores debemos participar porque sabemos de esto. Claro, con la premisa de no ser comprados y no corrompernos, por México.

Reducir el precio de la gasolina, mediante subsidios pospone la crisis o generará una crisis aún mayor. Se debe sustituir ese ingreso con ahorros equivalentes, y la principal fuente de ahorro que tenemos a la mano, sin afectar finanzas públicas ni privadas es el combate a la corrupción.

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