MADRID, 12 de Enero.-  Por cuarta vez, el Real Madrid salvó la racha en el último suspiro de un partido ‘clave’ en sus aspiraciones para conquistar el Triplete a final de la campaña.

Esta vez fue gracias a Benzema, que con un movimiento perfecto marcó el tanto del empate 3-3 ante Sevilla en el minuto 93. Ramos, el de los goles de último minuto que valen títulos, había marcado desde el punto penal en el 82’ para remontar un 3-1 en contra que hasta ese momento parecía insalvable.

Le valió para avanzar a los cuartos de final de la Copa del Rey tras una victoria por 3-0 en la ida, tan lucida como meritoria, pues la había conseguido sin sus máximas estrellas en el campo. Esta vez, no obstante, las ausencias pesaron y el Madrid estuvo en serio riesgo de ver el final de la buena estrella que lo ha acompañado esta temporada.

Algo muy parecido le ocurrió en los otros tres partidos resueltos en el último minuto: acabó salvándose gracias a héroes tan simbólicos como improbables.

Así se adjudicó la Supercopa de Europa, con goles de último momento de Ramos (para forzar la prórroga) y Carvajal; venció al Sporting en su debut en Champions, lo que a la postre hizo la diferencia en su clasificación a octavos, luego de que Morata culminó una remontada al 94’ tras verse con un 0-1 en contra. Y así se ha quitado del camino (por el momento) a Barcelona, con un empate 1-1 gracias un cabezazo del central andaluz.

La ‘suerte’ de Zidane volvía a funcionar y el Real Madrid llegó a los 40 partidos invicto. La mejor racha en la historia del futbol español.

Deja atrás al Barcelona, que la temporada pasada había alcanzado los 39 partidos sin perder hasta que llegó el clásico del 2 de abril de 2016 y se topó con el Real Madrid, que para entonces ya sólo sumaba en la Liga.

Con el empate también igualó el registro del Nottingham Forrest de 1978. Por delante, los 42 partidos invictos del Milán de la campaña 92-93, los 43 de la Juventus establecida hace cinco años –la mejor de las cinco grandes Ligas Europeas– y los 44 de los Rangers escoceses, que también data de 1993.

También le queda lo más importante: hacer valer su buen momento con algún título. En las oficinas de Chamartín ya se exigen los tres –Liga, Champions y Copa– aunque darían por bueno si sólo cosecharan el de Liga, el torneo que se ha convertido en su gran obsesión luego de cinco años sin coronarse campeón.

Hacía muchos años que en el Bernabéu no se veía un equipo gestionado dando prioridad a lo deportivo y en el que se vieran números más o menos equilibrados (salvedad de Cristiano Ronaldo), en cuestión de aportación a la cuota goleadora y minutos jugados, ya sea por una cuestión circunstancial o por decisión técnica.

Pero el Madrid es todo menos perfecto y a veces, como este jueves en Sevilla, termina salvándose sólo gracias a su enorme potencial goleador.

“No hemos dudado en ningún momento. Teníamos que tener paciencia”, dijo Marcelo tras el encuentro.

El problema no estaba en su actitud, si no en su fragilidad defensiva. De nuevo, el Real Madrid se ha visto desbordado por un equipo teóricamente inferior, esto tomando en cuenta que Jorge Sampaoli se reservó a lo mejor que tiene para el domingo, cuando jugarán un partido crucial por mantenerse vivos en la Liga y ante el mismo rival.

Zidane lleva toda la temporada repartiendo elogios para sus actores secundarios, argumentando que “no hay mucha diferencia” entre enviar a uno u otro al campo.

Pero esta vez, con sólo cuatro hombres del teórico titular para iniciar el encuentro, Ramos, Marcelo, Kroos y Casemiro, el contraste fue notorio, particularmente en defensa en la zona del centro de la cancha, donde se echó en falta a Luka Modric.

Ramos, en su regreso a las canchas luego de un mes en recuperación, se veía lento en comparación con el resto del equipo. Si salvó su actuación, fue por la demostración de sangre fría al marcar de un tiro penal su gol 77 como profesional.

Nacho se vio desbordado a su lado y Danilo, que inició el encuentro como lateral y acabó como extremo tras el ingreso de Dani Carvajal, volvió a demostrar que es la pieza más endeble del equipo merengue. Adelantó a Sevilla con un autogol y permitió varias oportunidades de gol desde su banda.

El mejor del conjunto merengue fue Kiko Casilla, que intervino hasta en cuatro ocasiones para evitar un desastre. Destacable, también, la actuación de Marco Asensio, que se mandó un golazo después de un sprint de 80 metros y la del canterano Mariano, que tuvo varios intentos a puerta, lo que contrastó con la irregularidad de Álvaro Morata, que desde que sufrió una lesión en noviembre no ha vuelto a ser el mismo jugador revulsivo que se había mantenido como máximo goleador merengue en ausencia de Cristiano.

“Hemos sufrido muchísimo contra rivales muy buenos; meten velocidad en todo lo que hacen, con un público que sabemos que aprieta. El domingo vamos a sufrir también; siempre va a pasar contra Sevilla”, dijo Zidane

Fuente: ESPN-Digital.