Los Políticos

Por Salvador Muñoz

Al priísta de Veracruz debería preocuparle tres cosas:

1.- Que Miguel Ángel Yunes Linares se ocupe de Andrés Manuel López Obrador así como de sus “morenos”.

2.- Que haya “indiferencia” del priísmo hacia el Gobierno estatal y que de un modo u otro, permea ahora en el Congreso y en San Lázaro, ya sin citar la Cámara Alta.

3.- Que viva en estos momentos el Síndrome de la Piedra levantada.

II

Es curioso, pero cuando Lorena Piñón salió a decir que en el CDE del PRI había algo que no cuadraba, parecía una voz en el desierto. La cruzada que inició no fue tomada en cuenta y fue ninguneada al interior del PRI. Por ahí, en las sombras, uno que otro le dio una llamada de solidaridad, de apoyo o sororidad… y nada más.

En cuanto se empezó a visualizar que la razón, en términos estatutarios y legales, inclinaban la balanza a favor de la demanda de Lorena, se dejó de lado el razonamiento y fue más fácil generar un “compló” en contra de Amadeo Flores Espinosa. El asunto era minimizar los argumentos y generar la descalificación a la acción de Lorena.

III

Cuando Lorena lleva el asunto del PRI hasta el Trife, a su vez, levantó una piedra. ¿Ha levantado una piedra en el jardín? ¿sabe lo que ocurre? Pues eso fue lo que pasó en el PRI de Veracruz. Ya sin yugo en su cerviz, empezaron a abrir la boca un buen número de priistas (los sumisos, olvidados, serviles y serviciales, institucionales y envalentonados, entre otros), para soltar nombres de hombres y mujeres que puedan ocupar el lugar de Amadeo.

Y apareció entonces Carlos Aceves, Renato Alarcón, Silvio Lagos y Marlon Ramírez… ¿nota más o menos la edad? Sí, jóvenes priistas pero demasiado institucionales, al grado algunos de rayar en ese término que resurgió en el ungimiento de Enrique Peña Nieto: “Bebesaurios”.

IV

Entre las mujeres igual hubo algunas que se citaron pero cuyas ansias se han ido apagando, ya sea por la discreción propia de su “institucionalidad” (que eso no implica que no se estén moviendo en aras de apuntarse, sea para la dirigencia o para la secretaría), o porque entienden que los estatutos, en una de ésas, lo impiden. Entre las citadas están Erika Ayala Ríos, Anabel Ponce y Lorena Piñón.

La primera, lideresa de la CNOP (aunque habría que checar si no cae en la misma situación que Amadeo, pues ya fue tanto secretaria general como dirigente del partido); la segunda, ya fue secretaria general (con el Gato Modorro) y Lorena Piñón, amparada en un razonamiento simple: entre hombres y mujeres priístas, al menos es la única que parece saber para qué son los estatutos y no teme alzar la voz.

V

Pero, independientemente de quién vaya a la dirigencia estatal, hay dos cosas que resaltar:

1.- Creo que el priista debería (pre)ocuparse por asumir el papel que al menos en este periodo le toca: ser oposición, pero no de sus propios compañeros, sino al Gobierno en el poder, porque en este momento, Morena les está comiendo el mandado.

Y no se trata de ser un “contreras” simple o denostar por denostar, sino de argumentar, generar mejores propuestas, razonadas, estudiadas, apoyadas en la Ley, porque al menos, con Amadeo Flores Espinosa, el priismo (en sus diputados locales y federales, en sus organizaciones y agrupaciones) dejó correr 45 días de gracia al Gobierno estatal… a lo más, por ahí se vio un escarceo entre Pepe Yunes y Yunes Linares así como un intento de ofensiva en las redes de Héctor, ofreciendo asesoría legal a los “despedidos”… pero nada más.

2.- Lorena Piñón, le guste o no a muchos priístas, los sacó de su estado de coma, del estado “vejetativo” en que estaban, de su marasmo en el que, de seguro, seguirían si ella no hubiera alzado la voz…

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