JOAQUÍN GUZMÁN LOERA “EL CHAPO”, YA DUERME SU PRIMER NOCHE EN NUEVA YORK

CIUDAD DE MÉXICO — 20 de enero.  Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, quizás el narcotraficante más célebre de México, fue extraditado este jueves a Estados Unidos por el gobierno mexicano, anunció la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La extradición de Guzmán Loera, líder del Cartel de Sinaloa, una de las mayores organizaciones narcotraficantes del mundo y uno de los carteles más sangrientos de México, fue un centro de polémica entre los gobiernos mexicanos y estadounidense durante años.

El gobierno mexicano había dicho en el pasado que Guzmán Loera debía cumplir condenas en su país, y que no sería extraditado hasta “unos 300 o 400 años después”, según dijo en 2015 el ex procurador general José Murillo Karam, quien dejó el cargo en medio de las críticas por la investigación de la desaparición de 43 estudiantes normalistas.

La extradición finalmente fue aceptada en 2016, pero se había retrasado debido a que El Chapo solicitó una serie de amparos para frenar del proceso.

El último amparo pendiente fue resuelto el jueves por la mañana, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana en un comunicado, en el que dijo que los acuerdos firmados con Estados Unidos desde mayo “cumplieron con las normas constitucionales” y que nunca fueron vulnerados los derechos humanos del narcotraficante.

El Chapo será enviado a Nueva York para ser procesado por delitos de narcotráfico, asociación delictuosa, lavado de dinero y homicidio. Para el último, las autoridades estadounidenses prometieron a sus contrapartes mexicanas descartar la posibilidad de la pena capital en caso de que El Chapo fuera enjuiciado en algún estado donde aún esté vigente.

Aunque fue extraditado a partir de un pedido pendiente de un juzgado de Brooklyn, Nueva York, Guzmán Loera también enfrentaba pedidos de extradición por parte de California y Texas y enfrentaba cargos en jurisdicciones de Miami, Chicago y New Hampshire.

Hasta este jueves, el narcotraficante estaba detenido en una prisión de máxima seguridad en Ciudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, después de haber logrado escaparse en dos ocasiones de penales en Jalisco y Estado de México.

Fue detenido por primera vez en 1993 y enviado al penal de Puente Grande en 1995. Pese a ser una prisión de máxima seguridad, el capo escapó en 2001 escondiéndose en un carrito de lavandería. Estuvo prófugo hasta 2014, cuando fue capturado de nuevo en Mazatlán —un puerto al este del país en el estado de Sinaloa—, y enviado al penal del Altiplano.

Pero, un año después, volvió a huir, esta vez a través de un túnel de 1,5 kilómetros de longitud que iba de la regadera de su celda a una casa bajo construcción y el cual contaba con equipamiento como una motocicleta sobre rieles, usada para despejar los restos de la excavación del túnel.

El Altiplano era considerado en ese momento la prisión más segura de México.

El Chapo fue capturado de nuevo en enero de 2016, y el gobierno de México por fin decidió acceder a las peticiones de extradición de Estados Unidos.

El anuncio de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México se da poco después de que Luis Videgaray, el hombre de confianza del presidente Enrique Peña Nieto, asumiera las riendas de la cartera, y apenas horas antes de la toma de posesión de Donald Trump en Estados Unidos.

“Decidieron no darle a Trump una victoria temprana con la extradición del Chapo”, dijo en Twitter el analista de seguridad Alejandro Hope.

Fuente: nytimes.com