Por Mussio Cárdenas Arellano

23 de enero de 2017

Falso redentor, Fidel Herrera ya apesta a cárcel, inodado por igual en la quiebra de Veracruz, los cárteles que operaron sin freno y el saqueo descomunal, como implicado en el crimen de los medicamentos apócrifos y las quimios que condenaron a muerte a niños enfermos de cáncer.

Huele a mazmorra el sultán de Nopaltepec por esa atrocidad y aún así, más cínico que ingenuo, amaga con volver, enfrentar las denuncias, salvar la honra o el honor que sólo él dice tener.

Advierte Fidel que en breve vendrá, dejando el consulado de México en Barcelona, su refugio en España, su mausoleo, donde sintió el repudio social, el escándalo de los medios, el agravio de los que, mexicanos y no, respingaron porque un rufián los pudo contaminar.

Le viene a modo la denuncia del gobierno yunista para irrumpir en el escenario convulso del PRI, obvia la treta del ex gobernador de Veracruz para operar la elección municipal, deponiendo a Felipe Amadeo Flores Espinosa, imponiendo cuadros afines, trayendo a los parias priistas —Murat, Erika, Carvallo, Marilda, Tarek— que representan la vuelta al pasado. Si el PRI estaba jodido, ahora más.

Pura vileza en la corte priista: José Murat Casab, ex gobernador de Oaxaca, sus constructoras en Veracruz en los días de Fidel Herrera, artífice del Pacto por México, que hoy es gasolinazo; Erika Ayala, efímera senadora, acusada de fraudes en el sindicato de Bachilleratos donde es lideresa sindical; Jorge Carvallo, pedante entre los pedantes, engañador de bobos, vendedor de falsas alcaldías, con un boquete financiero fenomenal cuando fue líder del Congreso de Veracruz; Marilda Rodríguez, fidelista y duartista, célebre su participación en aquel video con Javier Duarte en un bar cercano al PRI; Tarek Abdalá, consentido de Rosa Borunda, esposa de Fidel, embarrado en la corrupción duartista pues por sus manos, siendo tesorero del gobierno estatal, pasó y desapareció todo.

Fidel es Fidel. Su pandilla, al igual que él, vale centavos. Huele a derrota, a fraude electoral, a robo del erario, a quiebra de Veracruz.

Es un pasivo, no un activo. Lo marca la historia como el cerebro que urdió el uso de Veracruz como la caja chica del priismo, violentando elecciones, comprando a la oposición.

Son una runfla y no van a cambiar.

No varía el rollo en Fidel, el cuento, la contradicción, deslenguado, sin un gramo de sinceridad.

Dícese abogado sin par. No requiere de quien le lleve la defensa legal, acusado por Miguel Ángel Yunes Linares de tener responsabilidad en la compra de medicamentos apócrifos en sus días de gobernador, de no haber actuado ni fincado responsabilidades, de solapar y encubrir a la mafia blanca.

Implica la denuncia a Fidel Herrera, Javier Duarte, su hijo político y sucesor, a cinco secretarios de Salud y a los jefes de las unidades administrativas, todos en torno a medicamentos clonados, piratas, apócrifos.

Yunes acusa el hallazgo de evidencia vieja, de los tiempos en que Fidel Herrera Beltrán era gobernador, en 2010, su último año de gobierno, en que se detectó un medicamento que no era tal sino agua destilada, sin el componente para tratamiento oncológico.

De ahí en adelante todo ha ido en tropel. Se ha identificado medicamento y laboratorios, empresas abastecedoras y otras que no figuraban en el padrón de proveedores pero a las que se les adquiría el producto, el falso producto, con empaque, frasco, color, que no correspondían al original.

Habla el ex secretario de Salud, Juan Antonio Nemi Dib, y asegura que en sus tiempos presentó más de 400 denuncias y quejas, advirtiendo de lo que se sabía desde 2010. Difunde documentos, con sello y firma de recibido, pero en el sistema de consulta de información y transparencia de la Fiscalía General no aparece ningún rastro.

¿Quién los desapareció? ¿“Culín”, alias Luis Ángel Bravo Contreras, el ex fiscal? Ahí hay obstrucción de la justicia.

Habla también Elías Miguel Moreno Brizuela, perredista, médico cardiólogo, ex secretario de Protección Civil del gobierno del DF, y acusa que supo de los medicamentos apócrifos, que habló con Nemi, que lo exhortó a denunciar, que enteró al entonces gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares.

Habla igual el ex contralor del gobierno duartista, Iván López Fernández, y advierte que llevó el caso hasta Javier Duarte. Lo vio enrojecer el rostro. Y luego supo que las compras de medicamento apócrifo continuarían.

Implicado en la denuncia, sabedor que la cárcel lo espera, deja Fidel Herrera el consulado en Barcelona y anuncia su defensa legal. Se atropella. Se enreda. Dice no requerir abogado. Se basta a sí mismo.

Primera pifia. Sostiene que a él no se le ha citado aún.

Obvio, la denuncia apenas llega a la Fiscalía y el abogadazo ya come ansias. Sus palabras lo exhiben. Si así se va a defender, que le reserven la mazmorra.

Dice Noé Zavaleta, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz:

“Fidel Herrera aseguró que retornará a Veracruz antes de que concluya enero, incluso señaló que a su casa de la avenida Cristóbal Colón en Xalapa no ha llegado ni un solo citatorio de la Fiscalía General del Estado (FGE) para declarar como involucrado”.

Su tono es similar al de Javier Duarte. Dice Fidel que desde hace 30 años Miyuli lo hostiga. Con Carlos Loret de Mola, en Televisa, afirmaba Javier Duarte que Yunes Linares “es un caso”, hostigándolo con premisas faltas, sin moral, sin verdad. Horas después huía el gordobés, acusado formalmente por el SAT. Y desde entonces es prófugo de la justicia.

“No se corresponde con la realidad y con los hechos —alega Fidel—. Es más, exijo respeto para médicos, enfermeros, laboratoristas, directores de hospitales, en donde la prioridad de mi gobierno fue que los niños no se tocaran. (Alusión a la campaña sobre pederastia que le desató a Yunes Linares).

“Aunque respeto la investidura de gobernador, este personaje (en alusión a Yunes Linares), durante los 30 años ha traído la calumnia contra mi persona, con un odio personal, con fines de revancha política, con desequilibrios muy profundos (sic), infundados”.

El caso reventó el 16 de enero. Ese día, Yunes Linares realizó la primera revelación. Luego, el 19, Arturo Irán Suárez Villa, secretario de Salud del Gobierno de Veracruz, denunció a los exgobernadores Javier Duarte de Ochoa, prófugo de la justicia y a Fidel Herrera Beltrán, ex cónsul de México en Barcelona, España.

“La denuncia —agregó Yunes— señala concretamente a los dos gobernadores Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte de Ochoa, y prácticamente a todos los secretarios de Salud de ambos sexenios y a los directores administrativos de la Secretaría de Salud. Es una denuncia para que se investigue, seguramente la Fiscalía procederá conforme a Derecho y llamará a declarar a los exgobernadores, a los exsecretarios, para que aporten información de tal manera que estos hechos tan lamentables se esclarezcan”.

Hay un “nuevo lote” de medicamentos “también apócrifos”, señala Miyuli, que tenían teóricamente como objetivo aplicarse en tratamientos contra el cáncer.

Fidel vuelve a la carga:

“El gobernador declara, ojo, no el fiscal, que me ha denunciado el secretario de Salud, que integraron una carpeta de investigación, pero no tengo citatorio. Yo quiero ir más allá, tengo una voluntad de contribuir, tengo todos los documentos, los papeles, el expediente de cada uno, la excontralora Clara Luz Prieto hizo toda la entrega-recepción. Así que hay cómo comprobar las falsedades, y eso me da marco para exigir que deba aplicarse la ley, para quienes hacen denuncias infundadas, y que se investigue y vaya a fondo del problema contra quienes cometieron estás acciones”.

Y niega que vaya a realizar política partidista. Horas antes, al periódico El Universal le había expresado que vendría a Veracruz a defenderse y también a realizar “política interna”.

Le sirve la denuncia yunista para retornar. Se inserta en el proceso electoral municipal y en la vida interna del PRI.

Llega cuando el PRI está en las últimas, desprestigiado, enlodado, cargando con el descrédito de Javier Duarte, del robo al erario, del saqueo y el engaño, de la corrupción en su máxima expresión, desviando más de 80 mil millones de pesos.

Llega siendo corresponsable de la quiebra de Veracruz, su iniciador, malversando recursos, endeudando de manera descomunal al estado, sólo superado por Javier Duarte, a quien impuso como gobernador suponiendo que así ejercería el poder por seis años más.

Si algo le faltaba al PRI era el desprestigio de Fidel Herrera.

Y apesta a cárcel.

Fuente: presencia.mx