Por: Zaira Rosas

Cuando el odio despierta en unos, el miedo se asoma en otros. El caos es incertidumbre pero también representa oportunidad, y si el deseo de salir adelante es más fuerte la tormenta siempre pasa. En México el miedo se hizo presente, y ahora al menos en internet hemos simulado unión y orgullo de nuestras raíces, también nos hemos equivocado, al hacer llamados sin sentido de boicots a empresas que han creído en nosotros y han brindado a nuestra nación trabajo.

Frente al panorama actual ahora más que nunca es necesario un claro liderazgo que nos lleve hacia un rumbo propositivo, que busque un bien común y demuestre la fortaleza que tanto se necesita. Los mexicanos necesitan líderes en cada rubro, personas que representen su voz y los derechos aún al otro lado de la frontera. Por ello señor Presidente aplaudo su decisión de no ir a la reunión con Donald Trump, aplaudo que al fin haya dicho algo que todos esperábamos, pero espero que esto no se reduzca a un mensaje viral, que sus palabras sirvan como un comienzo de cambio y nos devuelva la fe, demuestre que México puede crecer y que sus gobernantes no son del todo lo que creíamos.

Señor Presidente, espero que su declaración no sea una simple pelea en redes sociales, que sus palabras trasciendan a hechos y que los mexicanos realmente nos podamos sentir representados por usted.

Aunque es mi deber mencionar que quizás parte de la cancelación de dicha reunión también se debe a la inexperiencia de Videgaray, quien tiene intenciones de aprender pero no puede hacerlo tan rápido y las respuestas en estos casos no se deben hacer esperar.

Sin embargo hay quien sí estudia los obstáculos y aunque sea a través de un libro ha analizado al gigante empresario que ahora ocupa la oficina oval. Carlos Slim ha compartido su opinión respecto a Donald Trump y nos recuerda cómo opera el magnate ante los más pequeños, destruyéndolos y cuando se trata de quienes son capaces y fuertes entonces negocia. Llegados a este punto pareciera que México se ha convertido en “El aprendiz”, Donald Trump ha traslado su reallity a la presidencia, poniendo a todos a prueba y seguramente analizando cómo reaccionamos ante las provocaciones.

Es un hecho que hemos de agradecerle la sacudida para despertar, ahora sí volteamos a México y coincidimos en querer hacer de nuestras naciones algo grandioso, nos ha ayudado a valorar nuestras raíces, a enorgullecernos ─al menos en redes sociales─ de nuestros símbolos patrios, y me queda claro que la unión que tanto se ha trasladado en hash tags ha hecho que volteemos a nuevos rincones, que consideremos los productos nacionales e incluso apreciemos más el turismo interno. México está lleno de tesoros, y no tendríamos que preocuparnos de barreras en la frontera si le ofrecemos a nuestros paisanos los sueños y oportunidades que buscan del otro lado.

La unión no es suficiente con una bandera en la foto de perfil, mucho menos si mientras publicamos tanto orgullo estamos ignorando las barreras internas, en nuestro país también hay fronteras que piden a gritos ayuda, que necesitan de la mejora de servicios y podemos comenzar por apoyarles para demostrar cuan comprometidos estamos con hacer que México prospere. La solución no está en boicotear a empresas extranjeras, no estoy de acuerdo en pedir que se lleven a todos aquellos que han llegado a nuestro territorio, porque muchos de ellos han sido partícipes de nuestro crecimiento, creando empleos que no podían ofrecer las pequeñas y medianas empresas. Atacar a las empresas extranjeras sería repetir la misma actitud que Donald Trump tiene ante los migrantes y en Estados Unidos si bien se ha despertado el odio también se ha demostrado bondad, solidaridad y empatía con los nuestros.

Pero basta de que otros nos digan cuan grandiosos somos, seamos tan nacionalistas como otras naciones, conozcamos lo nuestro para poder admirar después a otros, pero sin perder las raíces que ahora nos llenan de orgullo, la autenticidad de ser mexicanos, últimamente he aprendido como todo por pequeño que sea suma y a veces más de lo que creemos, me da mucho gusto ver las banderas por todos lados pero ahora espero ver a todas esas personas contribuyendo con acciones al país, fomentemos iniciativas de creatividad e innovación, hace algunos meses en Ciudad de las ideas conocí a mexicanos que emigraron para hacer proyectos a lo grande, un doctor que en nuestro país no encontró la preparación que necesitaba y al inventor del blu-ray en 3d (Sí es mexicano) quien desarrolló su patente en Estados Unidos porque en México no era costeable.

México tiene talento, personas con sueños e ideas que pueden cambiar el mundo, pero muchos de esos grandes cerebros se fugan a países que les brinden mejor educación, y oportunidades de desarrollo que en México no existen o son muy costosas para muchos. Así como Carlos Slim más empresarios deberían abrir sus puertas para compartir sus aprendizajes y experiencias y de ser posible impulsar mejoras generales, si dejamos de lado la anécdota absurda de cangrejos que se empujan y nos volvemos los cangrejos que juntos enfrentan los retos podemos salir adelante y no habrá discurso que nos haga temblar.

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