Con goles de Luis Suárez y Lionel Messi, el equipo azulgrana ganó de visita y se perfila como el primer finalista de la Copa del Rey. La vuelta se jugará el martes en Camp Nou.

2 de febrero, Madrid.- Luis Suárez y Lionel Messi encarrilaron las semifinales de la Copa del Rey para el Barcelona, ganador contra el Atlético de Madrid por las genialidades de su ataque y por su resistencia en el segundo tiempo frente a la reacción, la insistencia y el 1-2 local.

Si el primer tiempo fue azulgrana por goles, contragolpe y pegada, el segundo fue rojiblanco, con convicción, con entusiasmo, con intensidad y con un tanto, de Griezmann, que aún deja entreabierta la puerta de la final para el Atlético, con todas las dificultades que supone vencer en seis días en el Camp Nou.

De la nada surgió el 0-1 del atacante charrúa, prácticamente desde el centro del campo, cuando agarró un despeje del argentino Javier Mascherano, la apuesta de Luis Enrique para el medio campo junto a Iván Rakitic y André Gomes, y se plantó en la portería de Miguel Ángel Moyá, al que superó con el exterior, con sutileza.

Tan simple y tan difícil, porque entre el inicio y la finalización de la jugada, Luis Suárez fue imparable. Primero en su conducción, medida mal por su compatriota Diego Godín; después en su auto-pase, que doblegó con rotundidad al montenegrino Stefan Savic; y luego en la definición ante Moyá. El primer golpe. Un golazo.

Fuente: depor.com

También lo fue el 0-2 de Messi. Si Suárez necesita poco para crear un gol, el argentino necesita menos. Ni siquiera estar dentro del área ni siquiera tener el camino libre ni siquiera una pared. Sólo una pelota al borde del área que perfiló y enganchó con la izquierda, potente, junto al poste, inalcanzable para el portero.