Y eso que dice que su gobierno no se entrometerá en las elecciones, Ja, Ja, Jaaaaaaaaaaaaaaaaaa
 
“Es el orgullo de mi nepotismo”, expresó el entonces Presidente José López Portillo, al referirse a su hijo José Ramón, recién incorporado como Subsecretario de Estado. Luego de ese acto vergonzoso, el favoritismo para incorporar a familiares cercanos al presupuesto público, se ha convertido en un lamentable estilo de vida basado en la simulación, la mentira y el engaño.
 
Algo parecido sucede en el estado de Veracruz, en donde la nueva clase gobernante no representa ningún cambio sino que más bien reproduce las prácticas más rancias del viejo priismo.
 
El jefe del clan de los Yunes azules, Miguel Ángel Yunes Linares, no sólo impulsó a sus hijos Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez para fungir como alcalde de Boca del Río y Senador, respectivamente, sino que ahora al primero lo trata de proyectar como candidato a gobernador en 2018 y al segundo, ya lo está preparando para ser abanderado de la alianza PAN-PRD para la presidencia municipal del Puerto de Veracruz este mismo año.
 
El problema es que Yunes Linares no se ha puesto a pensar que al pueblo veracruzano (así como al electorado de otras latitudes) le molesta este esquema basado en heredar el poder a la familia. Esto es tan denigrante, como la burda herencia de plazas sindicales (las magisteriales fueron los casos más escandalosos) que tanto daño le han hecho a nuestro país.
 
Pero acaso el peor riesgo al que se va a enfrentar Miyuli es al inminente voto de castigo por las promesas incumplidas de frenar la violencia (secuestros, levantones, asesinatos, asaltos, etc.) y encarcelar a los verdaderos causantes de la desgracia financiera en el estado. El colmo, es que lejos de incentivar la generación de empleos, MAYL ha contribuido a la desocupación al lanzar a la calle a miles de empleados, para contratar a poblanos, tlaxcaltecas y defeños.
 
Ni hablar Yunbes Linares quiere seguir engañando a los veracruzanos, pero su Luna se Miel se ha terminado….