Vivir en el Golfo

Por Rodolfo Herrera

El atropellamiento y muerte del comerciante Ricardo del Rosario Jiménez, evidencia la triste realidad del ciudadano común, la justicia está del lado de los pudientes, nunca de los pobres.

Y todo ello quedó de manifiesto este fin de semana cuando don Ricardo del Rosario Jiménez, con domicilio en la unidad habitacional Río Medio, en la zona norte de esta ciudad de Veracruz, se encontraba recargado en una camioneta, cuando el camión de pasaje numero 556 lo arrolló, esto a las 9 de la mañana del viernes y para las tres de la tarde, el hombre ya había fallecido.

Al lugar sólo llegó una patrulla de tránsito. la Cruz Roja con bastante retardo, elementos de policía, mientras que el chofer que tripulaba la unidad se dio a la fuga, ocupando su lugar otro que se echó la culpa.

Para la tarde del mismo viernes, Doña Celia Moreno Almeida, esposa del comerciante fallecido, llegó a las oficinas de la delegación de Tránsito cargando el ataúd con el cuerpo inerte de su marido.

Para ese entonces se habían acumulado los hechos de corrupción que evidenciaron que hubo todo tipo de facilidades para que el responsable huyera y al camión se le dio trato preferencial.

“Cómo es posible que mi esposo esté bajo tierra y esa persona que lo mató esté libre”, lloraba Doña Celia abrazada de sus familiares, como tratando de comprender esa incongruencia del sistema de justicia.

Los vecinos gritaban “la camioneta y la moto estaban paradas, nadie andaba en la camioneta”, “aquí el único culpable fue el camión y al responsable cómo lo dejaron ir”, “la próxima vez que pase esto, vamos a hacer justicia, vamos a agarrar al chofer y lo vamos a quemar”, dijeron esas frases con dolor e impotencia, delante de los elementos de Fuerza Civil, que estaban ahí para resguardar la integridad de los elementos de tránsito, no de los manifestantes afectados, por supuesto.

Según los testigos de los hechos, se dieron 5 antecedentes que evidencian la corrupción entre autoridades y camioneros.

1.- Don Ricardo del Rosario Jiménez no tripulaba la camioneta, el vehículo estaba estacionado y él sólo se encontraba recargado.

2.- Tras ser arrollado, aparentemente por un chofer menor de edad, este recibió asistencia inmediata, protección para darse a la fuga y su lugar lo tomó otro chofer que se echó la culpa diciendo que él venía al volante; es decir, los choferes saben que ese delito no es grave y con la justicia de su lado, pueden hacer la maniobra que sea sin problemas.

3.- Todas las corporaciones y servicios de inteligencia están enlazados y se enteran de inmediato de los hechos, pero al lugar sólo llegó una patrulla de tránsito, cuyos elementos siempre mostraron una actitud favorable a los camioneros pese a los reclamos de la gente, es decir, para ellos se trató de “un lamentable accidente”.

4.- A diferencia de la prepotencia que padece cualquier ciudadano en el más sencillo percance, cuyo vehículo accidentado es arrastrado por la grúa tal y como lo marca el reglamento, al camionero le permitieron llevarse su vehículo andando y con ellos la facilidad de borrar huellas y peritajes ¿No es así?

5.- No hay un sólo detenido, no se sabe si el responsable iba drogado o bajo los efectos de alguna sustancia, es decir, lo dejaron en plena libertad.

El sagrado servicio de ayuda que los ciudadanos tenemos a la mano es la Cruz Roja, pero a diferencia de lo que fue esa institución de socorro con Don Gerardo Poo Ulibarri como presidente del patronato, lamentablemente con Osvaldo Ficachi ya no es lo mismo, hay una franca ausencia de autoridad, la atención del personal ya es deficiente e indolente y por ello, Don Ricardo del Rosario Jiménez padeció el retardo, la indiferencia y la falta de humanidad en el servicio.

Y como colofón a esta triste historia que enardeció a pobladores y testigos del crimen de Don Ricardo del Rosario Jiménez, para el flamante encargado de tránsito de Veracruz, Rogelio Gallegos, sus muchachitos no actuaron mal ¿Usted cree eso?

Una vez más, la falta de justicia, de humanidad, de sensibilidad, abonan al caldo de cultivo que mantiene a la población irritada, frustrada, en la impotencia y en la falta de credibilidad en un sistema de gobierno que, llegué quién llegué, definitivamente no va a cambiar.

EL SHOW DE TRÁNSITO

Cuando la marina llegó a tomar el control de tránsito en la ciudad, conjuntamente con la Policía Naval se dispuso un operativo para desalojar todo tipo de cachivaches para apartar estacionamiento en la vía pública, así como para despintar del asfalto las marcas y letreros de estacionamiento exclusivo, en unos cuantos días  se acabaron los privilegios.

Hoy, el encargado de tránsito Rogelio Gallegos lleva varios días haciendo show mediático en un supuesto operativo para retirar apartados de las calles, pero sin los mismos resultados, los apartados se siguen dando, los estacionamientos exclusivos, los taxistas arriba de las líneas peatonales, las cubetas apartando, los coches que descansan en las banquetas obligando a los peatones a bajar al arroyo vehicular, es decir, la farsa mediática, la mentira, el show pa convencer al patrón; por ello la impunidad gira a todo nivel y con un mando que no manda, así están las cosas.

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