No juega bien el Barça, pero el fútbol es gol, y esa es la mejor virtud del equipo azulgrana. El Atlético fue mejor, pero no aprovechó sus ocasiones y dos balones sueltos dieron los tres puntos a los de Luis Enrique (1-2), que se ponen líderes de manera provisional y dejan a los colchoneros fuera de la lucha por la Liga

La primera mitad mostró la peor versión del conjunto de Luis Enrique, especialmente en unos 30 minutos iniciales desastrosos. Sin control del balón ni del juego, la presión rojiblanca provocó una pérdida tras otra en la zona de peligro y las llegadas rojiblancas se sucedieron sin descanso. La tuvo Carrasco a bocajarro, pero no se esperaba el balón, y también Godín en un córner en el que no pudo precisar el remate. Era un guion inesperado, pues el Barça no es que no tuviera el balón, es que no sabía qué hacer con él, con el centro del campo desaparecido en combate. Había empezado el conjunto azulgrana con tres jugadores de calidad como Busquets, Iniesta y Rafinha, pero fueron devorados por la intensidad rojiblanca. Ter Stegen emergió como la figura clave de su equipo y se lució con un paradón a tiro desde la frontal de Griezmann, y después demostró su intento al anticiparse al pase de la muerte del galo con una felina intervención. El Barça tiene tanta calidad arriba que no necesita jugar bien para crear buenas ocasiones de gol, y Messi estuvo a punto de inaugurar el marcador al lanzar una falta en la frontal, algo escorada, a la que respondió con una palomita el reaparecido Oblak. Y poco después, un cabezazo de Piqué tras un córner volvió a hacer que el esloveno tirara de reflejos para atajar un balón complicadísimo. Hasta hubo un gol anulado a Luis Suárez por una falta previa. Nada más comenzar la segunda mitad, falló Luis Suárez en un mano a mano, algo nada habitual, al pegarle mal al balón, pero el dominio siguió siendo colchonero. La respuesta fue un disparo de Griezmann al que volvió a responder con acierto Ter Stegen. Que el Barça no necesita jugar bien para marcar volvió a quedar claro en el minuto 64, cuando tras una jugada embarullada dentro del área rojiblanca el balón le llegó a Rafinha, que de disparo raso puso el primero. El Atlético estaba siendo mejor, y el castigo de ir por detrás en el marcador le duró poco. En una falta lateral, surgió la cabeza de Godín para poner el empate en el marcador con 20 minutos aún por jugarse. Sabía el Barça que el empate le valía de poco, y entonces sí se mostró decidido y fue a por la victoria. Lo hizo sin ideas, pero con Messi. El argentino hizo lo imposible, sacar una falta y rematarla él mismo. Su ambición le hizo ir a por un posible rechace, y como tantas veces, se lo llevó y marcó para darle tres puntos clave al Barça.

Fuente:20 minutos.es