• Tema del Programa de Televisión “Voz, Educación y Comunidad” del CSEIIO.

DEDICATORIA: MTRA. ROSALINDA NURICUMBO LINARES, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

¡PIDO LA PALABRA! Desde esta tribuna periodística para exclamar: ¡Viva la oratoria! Sí, amigas y amigos, viva en las mujeres y hombres libres que la aman.

El Día Nacional de la Oratoria, fue el tema del programa de televisión “Voz, Educación y Comunidad” del viernes 3 de marzo. Lo celebramos con Luz Divina López Ruiz y Fabiola Martínez Vicente, oradoras y declamadoras del BIC 29 de Teotitlán del Valle, participantes de los Encuentros Nacionales de Oradores y Declamadores en Lenguas Indígenas; y Lorenzo Jiménez Martínez, técnico lingüista, y asesor de estas destacadas alumnas del BIC 29. A ellos la profesora Emilia García Guzmán, directora general del CSEIIO, entregó merecido reconocimiento.

En el año 2015 el H. Congreso de la Unión, aprobó por unanimidad que el primer viernes de marzo de cada año, se celebrara en toda la república, el Día Nacional de la Oratoria.

He aquí el decálogo del orador joven de José Muñoz Cota:

1.- Hablar en público y hablar bien es un privilegio, pero al mismo tiempo es una responsabilidad.

2.- El orador señala caminos; tiene el compromiso de no equivocarse.

3.- Que no hable quien no sepa lo que dice. La cultura universal no es un instrumento para el éxito del discurso; es el alma de la palabra. La tribuna no es asilo para la ignorancia.

4.- El artesano hábil cuida su herramienta de trabajo; el orador estudia y pule su lenguaje, abreva en el modelo de los grandes maestros.

5.- Todo fondo implica forma, no hay discrepancia, la verdad no está reñida con la belleza. Persuadir y convencer son tiempos unidos de estilos discursivos.

6.- Los enemigos de la oratoria son los tartamudos de la conciencia. Pensar y expresarse son parte de la vida indivisible y única.

7.- Tarde o temprano el orador habla en nombre de la patria y se transforma en guía, orientador, en maestro.

8.- La conciencia nacionalista se manifiesta mediante la expresión. Conciencia y expresión son ejercicio vital.

9.- La oratoria de los jóvenes es el espejo de su personalidad, no se empaña ni se vende.

10.- No subas a la tribuna sin una causa justa que defender, no bajes de ellas sin la incertidumbre de la dignidad cumplida. Con esto sabrás, joven orador, lo que entraña el valor de la propia estimación: que la palabra nace comprometida con el pueblo y la clase social a que se pertenece. Es un don magnífico; pero es una obligación impostergable.

La humanidad en el aula de la vida luce la voz y la palabra de sus grandes maestros.

Voces y palabras plenas de verticalidad y decoro. Voces y palabras plenas de sabiduría y enseñanza de los grandes educadores del pensamiento y la voluntad, que dejaron su huella en la crónica de los tiempos y de los pueblos.

Sigamos las huellas de los grandes educadores de todos los tiempos, sigamos su ejemplo, hagámoslos vivir en nuestros actos, en nuestra práctica diaria, para que llegado el momento podamos exclamar a la manera de la cátedra inmortal de Amado Nervo: Vida nada me debes, vida estamos en paz.

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