CON MOTIVO DEL 79 ANIVERSARIO DE LA EXPROPIACIÓN PETROLERA

Por Nadia Bustos

Parte I

Desde tiempos prehispánicos se conocía ya el petróleo en México, pero cobró importancia en la época porfiriana, ya que en los trabajos de construcción de los ferrocarriles se descubren cantidades suficientes para ser explotadas de manera lucrativa. Así los ingenieros que construían ferrocarriles se convirtieron en petroleros. Esto no dejo ningún beneficio a la nación, ya que Porfirio Díaz otorgó concesiones a los petroleros estadounidenses por 50 años libres de cualquier pago de impuestos. Es hasta la presidencia de Francisco I. Madero que se cobra un impuesto de 2 centavos a la tonelada de petróleo producida a lo que las empresas se opusieron alegando que se trataba de cargas insoportables. Sin embargo, según Joel Alvarez de la Borda en Los orígenes del petróleo en México, entre 1901 y 1907 se produjeron 222 millones de barriles y pagaron solamente 14 millones de pesos de impuestos.

Con promulgación dela nueva Constitución Mexicana en 1917 las compañías petroleras aumentaron su producción al máximo, pues querían obtener el mayor beneficio posible antes de que la ley reglamentaria del artículo 27 Constitucional se hiciera efectiva, de tal modo que en 1921 la producción del petróleo mexicano representara el 25% del total mundial.

Al llegar a la presidencia en 1934 el Gral. Lázaro Cárdenas promovió la creación de sindicatos que protegieran a los trabajadores. En julio de 1936 y con el apoyo del Presidente Cárdenas, se realizó el Primer Congreso del Sindicato de Petroleros. El objetivo de dicho Congreso era exigir a las compañías extranjeras la firma de un contrato colectivo de trabajo, que de no llevarse a cabo originaría una huelga general.  Lázaro Cárdenas aconsejó dar un tiempo razonable para que mediante la vía de la negociación se resolviera el problema. Pasados seis meses, las empresas extranjeras no dieron respuesta alguna a las demandas de los trabajadores y éstos decidieron irse a la huelga.

Las empresas petroleras trataron de desacreditar el movimiento, culpando a éste de obstaculizar la producción del energético, elemento clave en la economía nacional. La población mexicana se solidarizó con el movimiento petrolero. Cosa que resulta inimaginable en nuestro tiempo.

Cárdenas hizo un nuevo llamado de negociación entre las partes para solucionar el problema. La huelga cesó el 09 de julio, nombrándose una comisión investigadora para determinar si las compañías petroleras tenían la capacidad económica parta satisfacer las demandas de los trabajadores.

La Comisión dictaminando que entre 1934 y 1938 las petroleras habían incurrido en innumerables fraudes fiscales y que habían obtenido ganancias que alcanzaron los 150 millones de pesos por lo que se propuso un aumento de 26 millones de pesos en salarios, a lo cual las petroleras se negaron rotundamente.

Según cuenta Jesús Silva Herzog, “en una de las reuniones, un abogado de las compañías preguntó a Lázaro Cárdenas: ¿Y quién nos garantiza que el aumento será de sólo 26 millones? El general contestó: Yo lo garantizo; ¿Usted?; Sí, lo garantiza el Presidente de la República.

Ante la sonrisa esbozada por el abogado, el presidente Cárdenas se puso de pie y les dijo: Señores, hemos terminado”.

El gobierno mexicano se decidió por la expropiación de este importante recurso natural, considerando que además, era el momento oportuno por el enfrentamiento bélico que se avecinaba (Segunda Guerra Mundial) entre Estados Unidos e Inglaterra contra Alemania, lo que impediría una acción violenta contra México, ya que el petróleo jugaría un importante papel en dicha confrontación.

A las 10 de la noche del 18 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas informó al país la decisión de expropiar las empresas petroleras. Esa noche cambió la historia económica y política de México.

El 18 de marzo de 1938, Cárdenas decretó la expropiación petrolera por causa de utilidad pública, de todos los bienes muebles e inmuebles de las 16 empresas petroleras que se habían negado a acatar el fallo de las cortes mexicanas.

El 7 de junio de 1938 se creó Petróleos Mexicanos para administrar y operar la industria petrolera nacionalizada. Asimismo, se adicionó a la Constitución un artículo para que esta industria no pudiera ser adquirida, poseída o explotada por particulares. Por decreto, publicado el 9 de noviembre de 1940, se suprimía el otorgamiento de concesiones en la industria y la explotación de los hidrocarburos sólo podría realizarla el Estado Mexicano.

La expropiación petrolera cambió el rumbo de esta industria en nuestro país. En efecto, de conformidad con el artículo 2º del Decreto que crea la Institución Petróleos Mexicanos el objeto de esta institución sería:

“… encargarse del manejo de los bienes muebles e inmuebles que por Decreto de 18 de marzo último, se expropiaron a diversas empresas petroleras. Al efecto, gozará de las atribuciones necesarias para llevar adelante su objeto, pudiendo efectuar todas las operaciones relacionadas con la industria petrolera, como exploración, explotación, refinación y almacenamiento. Podrá también efectuar las operaciones de distribución de los productos relativos, salvo lo que establezcan las disposiciones que sobre el particular se dicten, y tendrá facultades para celebrar los contratos y actos jurídicos que se requieran en el cumplimiento de sus fines”.

En este contexto de valoración de la expropiación petrolera, vale la pena citar la opinión que Lombardo Toledano emitió en una mesa redonda efectuada en la UNAM el 15 de marzo de 1963 con motivo de los 25 años de la nacionalización de la industria petrolera:

“La nacionalización de la industria petrolera y su desarrollo ulterior como monopolio del Estado obedeció y se ajusta a los principios del nuevo orden político y social surgido de la revolución mexicana, que la Constitución en 1917 convirtió en normas de derecho público de nuestro país, y que las adiciones a su texto así como sus leyes reglamentarias ha ampliado, reforzando su espíritu original.”

“Es a partir de la reforma constitucional de 1940, cuando el régimen legal del petróleo se separa de los principios tradicionales que regulaban la minería, para constituirse como un sistema jurídico privativo de la industria petrolera y en particular de las actividades que Petróleos Mexicanos cumple a nombre de la Nación por mandato expreso. Sin embargo, la industria petrolera estatal tal como la conocemos actualmente, y de la que se encarga Petróleos Mexicanos, no se estructura inmediatamente después de esa reforma constitucional”.

Analizaremos entonces los periodos presidenciales posteriores al de Lázaro Cárdenas:

En el sexenio del presidente Ávila Camacho, para permitir el ingreso del capital externo a la industria petrolera se modificó la Ley Reglamentaria del artículo 17 para reabrir la posibilidad implícita de firmar contratos de exploración y explotación con empresas privadas.

Durante los gobiernos de Miguel Alemán y Ruiz Cortines, PEMEX se fue consolidando, particularmente en el sexenio de Ruiz Cortines se reformó la Ley Reglamentaria del Artículo 27 en el Ramo del Petróleo y ratificó la Ley del Petróleo de 1941.

En síntesis, al decir de Jorge Díaz Serrano en el periodo de 1938 a 1950 “el país inició una política que se condensaba en la fórmula “el petróleo mexicano para México”.

Posteriormente tocaría al Gobierno de Luis Echeverría la crisis económica y continuar la misma política de sus antecesores (López Mateos y Díaz Ordaz): reducir la inversión en relación con los ingresos de PEMEX. Su sucesor, López Portillo aumentó las exportaciones de petróleo siguiendo la estrategia económica del “auge petrolero” aprovechando el alza de los precios internacionales del producto.

“Al paso de los años, PEMEX se convertiría en el principal contribuyente tributario fiscal. Para 1979 pagó contribuciones por 47 millones de pesos, que representaron alrededor de 26% de las recaudaciones fiscales totales. Los años siguientes reflejarían aumentos significativos (aun descontando los severos impactos inflacionarios); en 1983 entre impuesto directos y derechos, IVA –que por primera vez PEMEX contribuía a su recaudación-, un recién creado Impuesto Especial sobre Producción y Servicios e impuestos retenidos a terceros, PEMEX aportó 1.5 billones de pesos…”

Con Miguel De la Madrid se da lugar a la primera etapa de apertura de la industria petrolera a la participación privada, el desmembramiento de PEMEX como empresa estatal verticalmente integrada. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se lleva a cabo la segunda etapa de apertura de la empresa, prácticamente en todas las ramas de la industria petrolera, se inicia una reestructuración laboral y de reducción de personal, se reclasificaron los productos petroquímicos básicos reservados a PEMEX desapareciendo prácticamente la industria petroquímica básica encomendada al Estado y se redujeron los petroquímicos secundarios que requerían permiso para su elaboración.

Ante la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el gobierno salinista abrogó la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos de 1971 y publicó en el Diario Oficial de la Federación del 16 de julio de 1992 la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos y Organismos Subsidiarios, mediante la cual se emprendió una reestructuración administrativa y organizativa bajo el concepto de líneas integradas de negocios que incorpora criterios de productividad, responsabilidad, autonomía de gestión, definiendo bajo un mando único actividades operativas y de apoyo. Por tanto, PEMEX descentralizó y desconcentró funciones y recursos para cumplir todas las actividades implícitas de la industria petrolera y sus áreas estratégicas.

Esta ley establece la creación de los siguientes organismos descentralizados subsidiarios de carácter técnico, industrial y comercial, cada uno de ellos con personalidad jurídica y patrimonio propios: PEMEX Exploración y Producción, PEMEX Refinación, PEMEX Gas y Petroquímica Básica y PEMEX Petroquímica, bajo la conducción central del Corporativo PEMEX.

Finalmente en el sexenio de Zedillo, tiene lugar la etapa de mayor reestructuración privatizadora de PEMEX, ya que para enfrentar la crisis financiera resultó necesario obtener el crédito del Fondo Monetario Internacional y se firmó un Acuerdo Marco con el cual la política petrolera del gobierno mexicano queda sometida a lo establecido en dicho Acuerdo por los Estados Unidos.