JOSÉ UREÑA

 No sé a usted, pero las de ayer me parecieron las peores elecciones mexicanas.

 Y no por cuanto se dijo antes de las votaciones, sino por lo acontecido precisamente ayer.

 En las semanas previas, todos lo sabemos, hubo denuncias y sobre todo se acusó al gobierno de utilizar todos los programas sociales a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de sus candidatos.

 Hubo pocas pruebas, pero la mayoría de los mexicanos compramos el señalamiento.

“El sistema es el sistema, y es mañoso”, nos decíamos.

 Pocos reparamos en muchos hechos.

 Por ejemplo, el llamado sabatino de Andrés Manuel López desde Sinaloa para botar al PRI y votar a su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), lo cual es hacer campaña por sus candidatos en los seis partidos en liza.

 Y ya ayer, las declaraciones de la delfina del Peje, Delfina Gómez, y de la panista Josefina Vázquez Mota para votar a su favor a fin de botar al PRI y acabar con 88 años de dominio tricolor en el Estado de México.

 Pero no fue todo.

 CAMPAÑA DE PARTIDOS EN REDES SOCIALES

 Peor fueron las redes sociales.

 Hubo denuncias de todo tipo.

 Desde el viaje de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en sus estados de influencia -Oaxaca, Michoacán, Chiapas de manera preponderante- al Estado de México para servir a Morena o desestabilizar, hasta el alud de camiones cargados de potenciales votantes de la capital y otros lugares.

 Al menos 70, según la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade).

 Ahí están de prueba las fotografías de los autodenominados morenarcos, embozados en acciones delincuenciales en Ixtapaluca, por las cuales debieran haber sido detenidos y encarcelados en el acto.

 Pese a su gravedad, no es lo peor.

 Los huecos jurídicos facilitaron la participación de las redes sociales en todos los procesos -cada uno en su área: Veracruz, Coahuila, Nayarit o el Estado de México- para intentar incidir en las votaciones.

 Son normales los llamados a votar contra el PRI y sus candidatos.

 Pero no es justificable el envío de supuestas encuestas de salida para posicionar a determinado partido y abanderado, y en esta actitud participaron representantes de todos los partidos, de manera sobresaliente el Acción Nacional (PAN), Morena y el PRI.

 Tuits hubo donde daban vencedores con márgenes y pormenores horas antes de cerrar las casillas.

 Y ojo: aquí están involucrados dirigentes y voceros de partidos y sus prospectos.

 Por todo esto, ¿verdad que hemos visto lo peor de los partidos, sus dirigentes y sus prospectos?

 NI VEDA NI ÓRGANOS PARA APLICAR LA LEY

 Y si hablamos de malas acciones de nuestros políticos y sus franquicias, ¿cómo debemos juzgar a las autoridades electorales?

 Le doy un dato:

 En plena veda electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE) autorizó pautas publicitarias donde los partidos hacían sus campañas.

 De esa manera era posible escuchar al presidente del PAN, Ricardo Anaya, para explicar cómo el país va mal en manos del PRI y llamar a echarlo del poder.

“Y no nos digan que no se puede. ¡Claro que se puede!”, decía en su arenga quien utiliza los spots institucionales azules para proyectarse como candidato presidencial, mientras critica a Andrés Manuel López por andar en campaña permanente por Los Pinos.

 Ésta es nuestra política electoral, una política de máscaras e hipocresía.

Fuente:  24 HORAS