Juan Bustillos

Sólo para iniciados

30 de junio de 2017

Con la fama de filtrador de información clasificada del Gabinete de Seguridad Nacional que se carga el ex director de la AIC es apenas de rutina sospechar que si alguien lo utilizó para espiar pudo ser él

 Como en esto del espionaje gubernamental sobre periodistas, activistas sociales y dirigentes políticos, todo es especulación, incluida la nota de The New York Times que desató el escándalo, tenemos derecho a especular que al menos uno de quienes se dicen espiados o, si se quiere, varios, en algún momento, fueron beneficiarios y víctimas de “Pegasus”.

En el Gabinete de Seguridad Nacional tienen la certeza de que el ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón de Lucio, que hoy despacha como Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, gracias a la influencia del ex consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, es, con “Pegasus” o sin él, uno de los más eficientes filtradores de información clasificada como secreto de Estado.

 Nadie puede convencer al jefe del gabinete de Seguridad Nacional, Miguel Osorio Chong, y al resto de sus integrantes, de que no fue Zerón de Lucio quien entregó a su periodista preferido el expediente de los trágicos sucesos de Tanhuato, Michoacán, que lastimaron a la Policía Federal, acusada, con versiones distorsionadas, de asesinar a por lo menos 22 personas.

 En este episodio no está bajo sospecha un personaje que suele vestir de blanco, y no necesariamente porque sea médico, proclive también a revelar detalles a fin de que su dependencia reciba el reconocimiento público que merece.

 Es probable que tampoco nadie pueda convencer a la ex procuradora Arely Gómez de que Zerón de Lucio revelara lo “verdaderamente asombroso” de la escapatoria de “El Chapo” antes de que ella lo platicara con los periodistas, como prometió.

 En este contexto resulta curioso que si por lo menos 3 o 4 dependencias oficiales adquirieron el sistema de vigilancia, sea la ex procuradora General de la República, Arely Gómez, la única en hablar de “Pegasus”, el emblemático sistema de espionaje que, según The New York Times, utilizó para mantener bajo la lupa a algunos periodistas, Carmen Aristegui y Carlos Loret, y a varios activistas que luchan por la vigencia de los derechos humanos.

 La ahora secretaria de la Función Pública afirmó que “Pegasus” y otras herramientas similares se usaron durante su mandato en la PGR “siempre dentro del marco jurídico” y explicó que su uso es un mandato de la ley y la Constitución para combatir la delincuencia y el crimen organizado.

 El problema es que la procuradora Gómez heredó de Jesús Murillo Karam a “Pegasus” y a Zerón de Lucio, y que éste era inamovible e incontrolable no por su relación con el ex procurador, sino porque siempre fue el policía del ex consejero jurídico de la Presidencia, Castillejos.

 El 29 de octubre de 2014, la PGR adquirió “Pegasus” y el contrato lo firmó Zerón; desde entonces, ese sistema de espionaje estuvo bajo control del director de la Agencia de Investigación Criminal, es decir, don Tomás.

 Sólo 5 meses no lo tuvo en sus manos. Para realizar un protocolo de uso, el 10 de noviembre de 2015 lo recibió Christian González Lozano, director general adjunto de Sistematización y Seguridad de la Información del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia, pero el 15 de abril de 2016 lo regresó mediante acta de entrega.

 A partir de esa fecha, Zerón lo volvió a tener bajo su control hasta el 14 de septiembre de ese mismo año, cuando el gobierno ya no pudo resistir la presión de los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y su protector, Castillejos, le tuvo que conseguir chamba de secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional.

 ¿Es mera coincidencia que el supuesto espionaje a los panistas Ricardo Anaya, Roberto Gil y Fernando Rodríguez Doval se diera entre junio y julio de 2016, cuando Pegasus era montado por Zerón?

 Es mera especulación, pero con la fama de filtrador de información clasificada del Gabinete de Seguridad Nacional que se carga el ex director de la AIC es apenas de rutina sospechar que si alguien utilizó a Pegasus para espiar pudo ser él.

 Y ¿por qué no especular que entre sus objetivos estuvieron sus propios amigos, a quienes cotidianamente filtraba información envidiable, incluidas carpetas del Gabinete de Seguridad Nacional?

 Que conste, es mera especulación.

Fuente: impacto.mx