• Una imagen de Pedro Valtierra del Ateneo de Angangueo da pie a La muñeca tetona, de Diego Enrique Osorno y Alexandro Aldrete |

18/08/2017 |  Por Alida Piñón  |

Entre los años 70 y 90 existió un grupo cultural que se hizo llamar Ateneo de Angangueo, creado por el periodista Manuel Buendía, que solía reunirse cada 15 días en casa de Iván Restrepo, investigador, escritor y editorialista en temas del medio ambiente y desarrollo, para hablar sobre asuntos de interés nacional, pero también de cuestiones culturales y coyunturales. Asistían desde Fernando Benítez y Juan Rulfo, hasta Gabriel García Márquez y Carlos Monsiváis.

En esos encuentros, la élite cultural del país se reunía también con figuras de la política mexicana: secretarios de Estado, legisladores, líderes de oposición y Presidentes de la República.

Un día de 1987 se llevó a cabo una de esas comidas de intelectuales y el invitado especial fue Carlos Salinas de Gortari, entonces titular de la desaparecida Secretaría de Programación y Presupuesto; de hecho, el encuentro se desarrolló un mes antes de que se diera a conocer que el político sería el candidato a la Presidencia para el periodo de 1988-1994.

Al encuentro, como en otras ocasiones, fue el fotógrafo Pedro Valtierra y tomó varias imágenes. Años después, en los 90 fueron difundidas en su recién nacida agencia Cuartoscuro y se publicaron en varios medios, incluso formaron parte de exposiciones.

Una de las imágenes de esa sesión fue ampliamente conocida. En ella se observa a Salinas con la escritora Elena Poniatowska, la actriz y escritora Margo Su, el periodista e historiador Héctor Aguilar Camín, el cronista Carlos Monsiváis, el escritor y premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y los periodistas Miguel Ángel Granados Chapa, León García Soler y Benjamín Wong Castañeda.

Esa fotografía ha dado pie a un documental de Diego Enrique Osorno y Alexandro Aldrete titulado La muñeca tetona, producido por la Agencia Bengala y la Plataforma Detective, en el que se habla de la existencia de este grupo cultural y de sus reuniones con el poder político.

Osorno tuvo conocimiento del retrato en 2010, cuando comenzó a viralizarse en redes sociales. Desde entonces se propuso no sólo investigar la historia detrás del retrato, sino también proponer una discusión en torno a los intelectuales y el poder.

“Soy curioso, como todos los periodistas, y hay cosas que llaman mi atención. A veces escribes datos o nombres, a veces pones un corcho a imágenes o a pequeños misterios para después entender qué significan. Yo no sabía que esa imagen era de Pedro Valtierra y me pareció impactante porque era el registro de una época reciente del país. Además me di cuenta de la existencia de una figura muy extraña en una fotografía solemne”, explica en entrevista.

Tras la realización de un documental llamado El detective, sobre niños abusados por un sacerdote, Diego Enrique Osorno se dispuso a crear La muñeca tetona para hablar sobre la relación de los intelectuales y el poder. Fue filmado con un equipo profesional entre noviembre y enero.

 Entre los entrevistados para el documental se encuentran el ensayista y editor Pável Granados, el cronista Fabrizio Mejía, la politóloga Denisse Dresser, el presidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, y el académico y periodista José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica.

“Al final me he quedado con más preguntas que respuestas. El documental sí deja varias preguntas para el espectador. Y me parece que acerca a la gente a un mundo más íntimo, a una reunión privada entre un personaje como Salinas de Gortari con figuras notables. Además, claro, se hace mención a que el aparato cultural que hoy tenemos se creó en ese periodo de la historia”, dice.

Por su parte, Pedro Valtierra cuenta a EL UNIVERSAL que la imagen se hizo pública en los años 90 y desde entonces se ha publicado en distintos medios. “La fotografía se hizo viral hace un par de años, es el fenómeno de la actualidad. Lo importante es que la foto cumpla su objetivo: que la gente la vea. Lo que recuerdo de esa reunión es que la comida estaba muy rica. Casi no pude escuchar las conversaciones, pero sí me acuerdo que se hacían bromas. Para mí fue muy importante ver a tanto personaje reunido en esa casa”.

Iván Restrepo explica que es una foto interesante y que la gente cree que se tomó cuando Salinas ya era Presidente, pero no era así. “El Ateneo de Angangueo convocaba esas reuniones y el invitado era un funcionario o presidentes. Esa vez yo invité a Pedro Valtierra y tomó esa foto, entre muchas otras. Yo nunca pensé que se haría viral tanto por el personaje central como por los que venían cada 15 días a comer con un secretario de Estado, líder de la oposición o Presidente de la República. Eran reuniones que datan del 74 o 75 y se iniciaron con Manuel Buendía, Fernando Benítez, Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. Siempre se hicieron en mi casa y la comida la hacía el ama de llaves que trabaja conmigo desde 1978. No eran comidas palaciegas, eran comidas muy críticas y era una forma en la que el poder escuchaba a los disidentes, a los intelectuales y a los críticos”.

Y agrega: “Eran comidas muy agradables, cuando estaban Buendía y Benítez había mucho humor, les decían cada cosa al funcionario y al Presidente, pero ellos sabían que iban a escuchar críticas, a recibir preguntas y a contestar cosas que quizá no eran muy agradables. Se dejaron de hacer durante la época del presidente Zedillo, consideramos que no debían continuar porque pensamos que el gabinete se había degradado y ya no hubo interés. ¿Se imaginan una reunión de García Márquez con Fox?”.

De esas reuniones hay un amplio registro fotográfico poco conocido. Restrepo recuerda una imagen en particular: Benítez pidiendo a López Portillo que interviniera para que pararan las amenazas de muerte en contra de Juan Rulfo. “La recuerdo bien, Juanito no podía dormir porque lo amenazaban luego de que dijo que los generales eran corruptos. Benítez le pidió al Presidente que hiciera algo. Al otro día las llamadas pararon”.

¿Y la muñeca? “Es una representación de una tía mía, Olga; me la regaló una actriz de los años 60, Olivia Michel. Un día me dijo que se asemejaba a mi tía y me la dio”.

Se presentará en varios festivales de cine. La primera exhibición es este sábado en Mérida; se analiza hacer transmisiones vía streaming y aún no hay fechas para la Ciudad de México.

Fuente: ELUNIVERSAL.COM.MX