TEXTO IRREVERENTE  |

Por Andrés Timoteo  |

Hace dos años, en un intento de frenar al entonces aspirante azul a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Linares, el gobierno de Javier Duarte de Ochoa lanzó un buscapiés que se le revirtió casi inmediatamente. Difundió una lista de 120 personas que supuestamente eran “aviadoras” en la Secretaria de Educación de Veracruz (SEV), acusando que esas ingresaron a la nómina estatal desde que Yunes Linares era titular de la Secretaría General de Gobierno, en el sexenio de Patricio Chirinos Calero.

Muchos de los empleados señalados de cobrar sin trabajar, y cuyos nombres fueron filtrados a los medios informativos desde las oficinas de Comunicación Social,  denunciaron difamación  pues su situación laboral estaba regularizada y cumplían con su trabajo. Duarte y sus funcionarios simplemente callaron, no ofrecieron disculpas a los que exhibieron sin pruebas ni mucho menos hicieron una depuración en la nómina de la SEV.

Sin embargo, también en octubre del 2015, el entonces diputado federal Yunes Linares presentó una denuncia ante la Fiscalía estatal que encabezaba el perfumado Luis Ángel Bravo Contreras contra Duarte y una veintena de funcionarios y exfuncionarios estatales por un desfalco de más de 9 mil millones de pesos por la existencia de 2 mil 173 empleados de la SEV que cobraron sueldos desde el 2004 y nunca se presentaron a laborar.

Eran, por supuesto, amigos, amantes, compadres, ahijados y recomendados de los funcionarios en turno o políticos priístas –aunque también había cotos de la nómina para panistas y perredistas rojos- que fueron beneficiados con sueldos –algunos superiores a los 100 mil pesos mensuales- sin trabajar. Los denunciados en ese entonces eran,  en su mayoría, integrantes de esa banda delictiva que no solo mantuvo  una plantilla de más de 2 mil “aviadores” sino que saqueó a gusto las arcas estatales.

En ese expediente penal figura el propio Duarte de Ochoa, y los también extitulares de la Secretaría de Finanzas en los últimos dos sexenios, Rafael Murillo Pérez,  Salvador Sánchez Estrada, Antonio Ferrari Cazarín –a quien no tocan y está abocado a organizarles reuniones proselitistas a los Yunes rojos-, Tomás Ruiz González, Salvador Manzur Díaz, Carlos Aguirre Morales, Fernando Charleston Salinas, Mauricio Martín Audirac Murillo y Antonio Gómez Pelegrín.

De ellos, solo dos han sido objeto de acciones de la Fiscalía: Carlos Aguirre Morales quien se encuentra prófugo y Audirac Murillo que están en una celda del reclusorio de Pacho Viejo. También la querella del 2015 incluyó los extitulares de la SEV de la fidelidad y el duartismo como Víctor Arredondo Álvarez, Adolfo Mota Hernández, Flavino Ríos Alvarado y Xóchitl Adela Osorio Martínez, además de funcionarios secundarios de esa dependencia y Sefiplan como Edgar Spinoso Carrera, Gabriel Deantes, Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo.

Si bien es cierto que hay personajes sujetos a investigación penal –aunque por otros ilícitos-como Flavino Ríos, Gabriel Deantes, Vicente  Benítez o Juan Manuel del Castillo, la  mayoría de los denunciados sigue gozando de impunidad, algunos porque tienen fuero constitucional como diputados locales o federales y otros porque inexplicablemente no se les persigue, como son los casos de Arredondo Álvarez, Osorio Martínez, Charleston Salinas, Gómez Pelegrín, Murillo Pérez, Ferrari Cazarín o Sánchez Estrada.

Ahora que hay una nueva administración estatal, ajena a la fidelidad, y que en la Fiscalía General del Estado está Jorge Winclker con el expediente de esa denuncia del 2015, también es inexplicable el por qué no se ha actuado contra esos pillos por el caso de los “aviadores”. Y claro, sigue la duda de: ¿dónde están esos 2 mil 173 falsos empleados de la SEV que durante años cobraron sin trabajar?, ¿siguen haciéndolo o ya los despidieron? No hay que olvidar que ellos también participaron en ese delito de agenciarse un salario sin devengarlo, ¿ya los denunciaron por eso? La terca memoria debe ser invocada para exigir una explicación del caso.

EL PASADO DE VUELTA

Y precisamente hablando de la terca memoria, pero en temas internacionales, en Argentina se demostró que el pasado puede reeditarse cuando el recuerdo colectivo se debilita. El pasado fin de semana hubo elecciones legislativas y los candidatos macristas – de la coalición formada por los partidos Unión Cívica Radical (UCR) y Coalición Cívica, que en el 2015 llevaron a la Presidencia al actual mandatario, Mauricio Macri- arrasaron con los distritos y provincias.

Vaya, hasta la popular expresidenta Cristina Fernández, quien compitió para senadora por la provincia de Buenos Aires por el partido Unidad Ciudadana, fue derrotada por un candidato macrista. El triunfo de los partidos en el poder se dio a que el pueblo sufre por las medidas económicas draconianas que ha impuesto Macri y por las cuales los costos de la electricidad, las colegiaturas, de los comestibles, el agua potable y los combustibles han subido hasta un 500 por ciento. Argentina tiene la segunda inflación más alta del continente después de Venezuela, y eso que sus políticos presumen que no hay dictadura.

Peor aún, el oficialismo ganó pese a las movilizaciones de repudio por el asesinato del joven activista Santiago Maldonado y del encarcelamiento de la dirigente indígena, Milagro Sala, considerada como la primera  presa política del macrismo. Maldonado estaba desaparecido desde el primero de agosto pasado cuando participó en una protesta de apoyo a los pobladores de la región mapuche y su  cadáver acaba de ser localizado la semana pasada. Sus asesinos fueron policías y  es considerado el último desaparecido en Argentina.

¿Qué sucedió en Argentina donde a pesar de todos esos agravios los ciudadanos sufragaron por sus verdugos y dieron un poderío político a Mauricio Macri que no se veía desde 1985? La desmemoria, simplemente eso. Es cuando el pueblo no quiere recordar el pasado y empodera a los tiranos. Ahora los mexicanos pueden consolarse de que no son los únicos masoquistas que votan por sus sayones y olvidan el pasado, sea reciente o lejano.

Envoyé depuis Paris, France.

Fuente: NOTIVER