Juan Bustillos  |

Sólo para iniciados  |

27 de octubre de 2017  |

  Personaje del México contemporáneo, necesita un biógrafo capaz de digerir las millares de anécdotas de sus 68 años, muchas de las cuales asustarían al más valiente

 Javier Coello Trejo cerró la semana que inició con la destitución del Fiscal Especializado para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) ingresando a la Academia Mexicana de Derecho Internacional como miembro de número con un tema que cualquier mexicano conoce: “México Inseguro, Impunidad y Corrupción en el Entorno Internacional”.

Quien lo vio con toga y bonete, arropado por el cariño de su familia y los aplausos de sus pares, varios centenares de abogados litigantes, quizás no imaginaba que dos horas atrás había salido de la FEPADE después de acompañar a su cliente, el ex director de Pemex, Emilio Lozoya, a enterarse del contenido de la carpeta de investigación en su contra, un tema que ocupó las primeras páginas de periódicos y revistas, y los tiempos AAA de la radio y televisión, a causa de las mentiras del ya ex fiscal Santiago Nieto y que seguramente seguirá siendo noticia.

 Es probable que entre uno y otro evento ni siquiera hubiese tenido tiempo para comer, algo que dudo no porque esté a dieta, sino porque entre el público que presenció su incorporación a la Academia estaba Emilio Lozoya, lo que significa que de la FEPADE se trasladaron a la sesión de la Academia.

 Javier es el abogado de moda, dirán algunos, pero lo cierto es que hace décadas, mucho antes de conocerlo en la mesa de don Julio Camelo, ya estaba de moda.

 En el gobierno de José López Portillo metió a la cárcel a unos mil 200 corruptos, entre personajes de la iniciativa privada y funcionarios de primerísimo nivel del gobierno de Luis Echeverría.

 El sexenio de Carlos Salinas lo estrenó con la recuperación de las joyas arqueológicas robadas al museo emblemático de nuestro país, el de Antropología e Historia, y luego, en su lucha contra el crimen organizado, recuperó mil millones de dólares y aprehendió, entre muchos otros, a Miguel Félix Gallardo.

 Es un personaje del México contemporáneo que necesita un biógrafo capaz de digerir las millares de anécdotas de sus 68 años, muchas de las cuales asustarían al más valiente.

 Quien hizo su presentación en la solemne ceremonia bromeó con los asistentes al referir que Coello Trejo sólo teme a Dios y a su esposa, Jovita Zhuart, pero no se equivocó al precisar que los temores del abogado no son, precisamente, en ese orden.

 Baste saber que Coello obtuvo la licenciatura por amor al Derecho, pero más aún por amor a Jovita. La gran dama que le advirtió: Si no hay título no hay boda.

 Y Javier obtuvo la licenciatura para formar una gran familia, y para bien del Derecho y de sus clientes, pero para desgracia de quienes lo enfrentan en tribunales.

Fuente: impacto.mx/opinion/coello-el-abogado-de-todos-los-tiempos