Juan Bustillos  |

Sólo para iniciados  |

31 de octubre de 2017  |

 Sano que procurador Alberto Elías Beltrán dé una explicación razonable de la remoción de Santigo Niego como titular de la FEPADE

 Resulta ridículo que los senadores estén atorados con Santiago Nieto, el ex Fiscal Especializado para la Atención de Delitos Electorales que resultó ser mentiroso y violador de, por lo menos, un amparo.

 Más ridículo aún que el debate esté centrado en el método para votar la objeción de su remoción: Abierto o secreto.

 Olvidan los senadores que la aprobación o el rechazo a los nombramientos de los servidores públicos sometidos a su soberanía se realiza, siempre, mediante una papeleta que es depositada en una urna para garantizar la secrecía, de tal suerte que el secretario de Hacienda, los ministros de la Corte, etcétera, etcétera, no tengan motivo de agravio o agradecimiento con los legisladores por el sentido de su sufragio.

 Votar en secreto sobre si procede la objeción a la destitución de Nieto es por simple analogía.

 Imaginemos un escenario: Que Nieto no hubiese decidido abstenerse de regresar a la Fiscalía Especial después de que lo cesó el procurador encargado del despacho, Alberto Elías Beltrán, y que el procedimiento de objeción de su remoción se realizara a votación abierta. Él sabría quién votó a favor o en contra.

 Como se sabe, algunos de los senadores aspiran a ser  candidatos a diputados federales en la próxima Legislatura; gobernadores, legisladores locales y quizás alguno podría, incluso, pretender disputar la Presidencia de la República; si consiguen las candidaturas ¿quién les garantizaría que si Nieto permaneciera en la Fiscalía no se desquitaría de quienes votaron en su contra o favorecería a quienes sufragaron a su favor?

 Basados en los antecedentes de Nieto es de imaginar cómo se comportaría con quienes votaran en su contra.

 El ejemplo más reciente nos viene de España. En el parlamento de Cataluña se recurrió al voto secreto, precisamente, para que nadie sufriera represalias por el sentido de su voto sobre la independencia o permanencia en España.

 Por lo demás, el debate es ocioso porque el propio ex Fiscal decidió olvidarse del asunto.

 Lo razonable es que el procurador Beltrán acuda ante los senadores y ofrezca una explicación razonable de la remoción. Le sobran elementos, pero uno es suficiente: Violó la suspensión provisional que el Poder Judicial de la Federación concedió a Emilio Lozoya para que lo citara y mostrara la carpeta de investigación.

 Además, la ley faculta al procurador, sea el titular o el encargado del despacho, a remover libremente a los fiscales, como de igual manera el Senado tiene derecho a que le expliquen por qué.

 Lo que la ley no dice es si los senadores deben votar públicamente o en secreto, pero no se necesitan dos dedos de frente para entender que si la aprobación de los nombramientos se realizan a través de una boleta que se deposita en urna, para que nadie se entere del sentido del voto de los legisladores, se debe hacer de igual manera cuando se trate de exigir una explicación sobre su destitución.

Fuente: impacto.mx/opinion/ridiculo-en-el-senado