Jorge Ramírez Pérez  |
Geopolítica  |
14 de noviembre, 2017  |
No cabe duda que el refrán que dice: chango viejo no aprende maroma nueva es cierto. En estos últimos días han divulgado los empleados del poder que Meade, el Secretario de Hacienda es el bueno. Mas que todo es una estratagema, para  confundir a los otros competidores del PRI que fueron mencionados por Gamboa Patrón, como posibles sucesores de Peña en la candidatura del 2018, no como presidente porque el PRI la tiene en chino.

Divulgan el nombre de este administrador que tiene el perfil del ITAM, como si fueran sus egresados  una  garantía para mejorar las finanzas públicas y la economía en general. Llevan varios años, décadas, en cargos de decisión y eso no ha sido así:  el severo rasero de los resultados lo demuestra. México nomás no crece. Decir que el crecimiento es 1.9 o 1.6, es de vergüenza. Además es una vergüenza falsa, porque es mucho menor el crecimiento real. Si fuera verdad la cifra, sería semejante al crecimiento de la población. El país en manos de estos econometristas no ha sido de lo mejor, todo lo contrario, la enorme deuda de la mitad del producto interno bruto, es un dato duro negativo innegable que cargan en su evaluación. Se debe el equivalente a la mitad de lo que genera México en un año.

El ITAM de donde son Videgaray, Aspe, el concuño de Salinas y todos los altos funcionarios de PEMEX, Hacienda y del ineficiente IMSS, no forma estrategas en las ciencias del gobierno; sus programas son para formar como señalé, técnicos econometristas, ni siquiera auténticos monetaristas como se pretenden, adictos imaginarios de los Chicago Boys, entusiastas tardíos de una tendencia en decadencia, que no es otra cosa que una edición andrajosa, para usar el calificativo de Daniel Bell, el de la sociedad post industrial; para las ideologías incompletas, de las ideas de los economistas austriacos.

En el ITAM; lo que se enseña es a obedecer como religión los programas asistencialistas del Banco Mundial, a calcarlos idénticos. Lo que quiere decir forzar cifras para que el Fondo Monetario Internacional, califique a México. De hecho constate su dependencia, a lo que nunca controlará. Forma funcionarios sin imaginación política. Muchos burócratas caros.

Entre ellos que son la versión vernácula, la nuestra pues, están también los egresados de escuelas con renombre, como las prestigiadas de la Ivy League, entre las que sobresale Harvard, fundada por los congregacionales, no por los congresistas, sino por las iglesias congregacionales. Harvard es seria para Estados Unidos. México no pinta ni de lejos, en lo que se enseña allí; de hecho ningún país. Por eso la escuela John F. Kennedy adscrita en la institución, es de hecho un Harvard para los pobres,  donde van los tercermundistas a que les den un barniz light,  sin presiones, sin los maestros tortuosos y burlistas; sin los compañeros despreciativos como la verdadera Harvard, donde se forman los perros de presa del sistema de mando mundial. Los funcionarios mexicanos van a la Kennedy, hasta Calderón fue. Por lo que ya es tiempo de que los perfiles que nos quieren vender caigan por su propio peso. O las escuelas esas no sirven o los funcionarios no aprendieron algo significativo.

Creo que no es por ósmosis que se aprende a gobernar y las cosas como lo hacen con Meade, suenan a manipulación. Provoca que se alejen los apoyos, porque ya le cuelgan a mucho inútil, mentirosos como Mikel Arriola, que dice que para el 2050 se equilibrarán las finanzas del seguro; porque los efectos demográficos, o algo parecido serán la solución; dice que los servicios del IMSS mejoraron, mi hija tiene cáncer detectado desde hace más de tres meses y no sale de los trámites. Trafican con la muerte.

En la lista apócrifa que circula en las redes mencionan a 50 individuos, con ligas con el secretario de Hacienda, encabezando está  José Antonio González Anaya, emparentado con Salinas; hay desde cartuchos quemados como Héctor Hugo Olivares, hasta al calderonista Ernesto Cordero, ¿de qué se trata?

Porque como decía Joseph Nye, en política lo que se trata “es lograr que tu agenda sea defendida por el otro, como si fuera suya”; y como no les enseñan a formar una agenda propia, ni en el ITAM, donde la divisa es “porque hacer las cosas fáciles si pueden ser difíciles”. Ni en la Kennedy que enseña algo de civilización política,  el que tiene, la única interlocución con Trump es Videgaray, que se ha convertido en el factotum, el que va a decidir, de ninguna manera Peña. Por eso dicen los amanuenses que Osorio se va al PRI y Narro a  pelear la capital.

Y si Videgaray no es, porque no quiere, porque siente que no gana o porque hasta hoy, el rechazo de los priístas es unánime, aunque son convenencieros y cambian. Entonces se da el fenómeno del poder tras el trono. Por eso la versión de que Meade puede ser el candidato del PRI ha cobrado fuerza. Él probablemente se quedará en el Banco de México, algo fuerte y seguro para su grupo, en donde encaja su perfil ordenado.

Pero si este razonamiento es el que calculan, entonces hasta el plan “B”  puede salir con un Obrador, como él mismo dice: “a modo”. Siempre y cuando tenga el arreglo con el sagaz Videgaray, mientras le dure  Kushner el yerno de Trump.

Y como Trump ya se ha estado deshaciendo de los cercanos que estorbaban, con sus “impertinencias” ideológicas como el antimexicano Bannon el filósofo del white trash (la basura blanca) y de los demás compromisos de campaña, que insistían en buscar una política estadounidense lógica; el yerno será en el círculo, un poder oculto pero eficaz, y durará por lo menos, lo que duren las elecciones del 2018.

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