Carlos Ramírez  |

14 de noviembre de 2017  |

 Preocupados por el corto plazo, actores políticos, partidos y analistas no se percataron que la sucesión presidencial del 2018 se resolvió a las 4:02 de la madrugada del viernes: la aprobación del presupuesto de egresos para 2018 y el aval automático a los Criterios Generales de Política Económica definieron el perfil del próximo presidente de la república.

 Gane quien gane, el próximo presidente de la república para el periodo 2018-2024 será… la política neoliberal que viene decidiendo candidaturas presidenciales del PRI y del PAN desde 1982 y que recibió ya el aval de López Obrador al aliarse con empresarios con los que se comprometió a mantener la estabilidad macroeconómica neoliberal salinista.

 Gane quien gane, pues, el próximo presidente de la república gobernará con tres candados:

 -Tasa de PIB de 2.5% anual –con un promedio de 2.2% desde 1983– para 2018 y meta de 3.5% para el 2023.

– Estabilidad macroeconómica que en términos terrenales significa lo siguiente: regresar a una meta inflacionaria máxima de 3% anual sacrificando, como desde 1983, salarios, gasto social y PIB.

– Mantenimiento por otro sexenio más del escenario de la globalización comercial vía el tratado de comercio libre de América del Norte o similares con países alternativos.

 En el PRI los tres suspirantes forman parte del proyecto de extensión del modelo neoliberal salinista: José Antonio Meade fue el defensor del programa económico diseñado en Los Pinos con el PAN y con el PRI y Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño Mayer carecen de un proyecto económico propio.

 En el PAN y el PRD, ambos firmantes del Pacto por México del presidente Peña Nieto y sus grandes reformas constitucionales que consolidaron el proyecto neoliberal salinista de desarrollo, no hay ninguna figura que esté pensando en modificarlo. La distracción se centró en el cambio de régimen, no de modelo de desarrollo.

 Y en Morena hay un giro conservador económico hacia el neoliberalismo pactado con los empresarios, en busca del aval del gobierno supranacional que ha decidido las sucesiones presidenciales mexicanas desde 1982: FMI, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio, OCDE y Banco de Pagos Internacionales. El populismo de López Obrador no es ideológico, sino asistencialista y la estructura burocrática Hacienda-Banxico le impedirá regresar al cardenismo o el echeverrismo.

 Los Criterios Generales de Política Económica 2018 mostraron los candados de modelo económico hasta el 2023: mantener el modelo neoliberal estabilizador de la política económica, con la promesa de pasar el PIB de 2.5% en 2018, a 3.5% en 2021 y llegar a la meta de 4% en 2023, pero con los datos negativos de que en los Criterios de 2013 prometieron un PIB de 5.2% en el periodo 2017 y en realidad será 1.9% promedio.

 En los Criterios del 2015, por las reformas estructurales, el mundo feliz de la política económica aventuró un PIB de 5.2% para el 2020, pero en los Criterios 2018 del presupuesto aprobado la madrugada del viernes fijó el PIB en el 2020 en 3.5%.

 En este contexto, las sucesiones presidenciales de 1982, 1988, 1994, 2000, 2006 y 2012 –PRI-PAN-PRI– fueron resueltas en función de la política económica y la del 2018 seguirá el mismo camino. Gane quien gane en junio del 2018, el gobierno 2018-2024 estará determinado por la política económica neoliberal diseñada por Carlos Salinas de Gortari en 1979-1994.

 Política para dummies: La política es el arte de decir una cosa positiva, y hacer otra en función de intereses oscuros.

 Sólo para sus ojos:

 La guerra política en los EE.UU. por la candidatura presidencial del 2020 entró en su fase decisiva: el libro de la expresidenta del Partido Demócrata en las elecciones del 2016, Donna Brazile, Hacks: The Inside Story of the Break-ins and Breakdowns that Put Donald Trump in the White House (Pirateo: la historia interna de los robos y fallas que pusieron a Donald Trump en la Casa Blanca), revela los juegos sucios de Hillary Clinton y daña sus ambiciones de ser candidata en el 2020.

 Aunque pareciera que López Obrador le ganó la partida a Ricardo Monreal en la candidatura capitalina, hay quienes creen que el zacatecano ha resultado más astuto que el tabasqueño. Y que ante la derrota de AMLO en el 2018, Morena quedará al garete y se la podría comer Monreal.

 La recolección de firmas para los independientes podría no lograrse, a menos que haya apoyos externos de quienes saldrían ganando con la fragmentación del voto. En las encuestas, los independientes no llegan a dos dígitos.

Fuente: indicadorpolitico.com.mx