Hugo R. Fernández Campos

Definir el propósito y abonar cotidianamente en su cumplimiento,  evitando la distracción y dispersión de tiempo, espacio y recursos, permitirá disfrutar la construcción del camino que llevará a la feliz realización de lo proyectado.  

En los ejercicios de planeación estratégica se recomienda desagregar el propósito en objetivos, estrategias y metas.

Definir qué se quiere hacer, cómo se va realizar y cuándo, es la manera en la que se puede organizar los casi siempre escasos recursos disponibles. Tener claro desde al principio que además del dinero, el tiempo es el recurso más escaso, cuando menos para los humanos, será un buen principio para la elaboración de un calendario que enmarque el ejercicio de la actividad a realizar.

Decidir hacer cambios en la vida que pongan orden existencial y poner fin al sufrimiento siempre es uno de los propósitos más complicados de iniciar. Decidir poner fecha para firmar al divorcio, demandar la pensión alimenticia para los hijos, bloquear los contactos y amistades tóxicas, modificar hábitos poco sanos, ponerse a dieta e iniciar una actividad física, son empresas que parecen un gran muro que cada día es más difícil de escalar.

Una de las complejidades de la mente humana es el auto sabotaje; identificar los pensamientos que obstaculizan el cumplimiento o que conducen al aborto de los objetivos, será una tarea que se puede resolver aprendiendo a observarse a sí mismo no con una actitud complaciente y auto conmiserativa, sino con los ojos de quien ve a un ser con infinito potencial que se puede desarrollar con capacitación, trabajo, orden y disciplina.

Decidir mejorar la vida es siempre un gran reto; en primera instancia, ordenar los pensamientos de acuerdo a las partes que conforman nuestro cuerpo es un buen principio; identificar si nuestra vida espiritual está fortalecida es básico, indistintamente cual sea el sistema de creencias, ya que no hay que olvidar, que la voluntad abreva de la fe o la energía universal cuando ésta se ve quebrantada; observar si la existencia del miedo o el odio en los pensamientos y emociones paralizan la toma de decisiones de cambio y mejora; si así fuera, buscar asistencia de un psicólogo será de gran ayuda; decidir bajar de peso y hacer ejercicio será una decisión fundamental para encontrar desde dentro la felicidad y para lograrlo un entrenador o una rutina guiada serán de gran ayuda; dejar atrás la pobreza será posible emprendiendo un negocio que asegure ingresos que estén en función del trabajo duro e inteligente, un asesor empresarial es básico.

El establecimiento de un calendario o un programa en que se plasmen uno a uno de los objetivos y las acciones y tareas específicas será fundamental, posiblemente habrá quien sea totalmente autogestivo y no requiera el apoyo de algún asesor o couch, para algunos más será de mucho beneficio.

Limpiar pensamientos es fundamental; verificar si alguno está putrefacto, ya sea por un paradigma equivocado o derivado de la convivencia  con personas tóxicas, retrogradas, desmotivadas y con un gran resentimiento con la sociedad, de las que solo emana frustración y tristeza, será muy útil para entrar en un proceso de profilaxis mental y existencial.

La iniciativa de cambiarse a sí mismo y transformar el entorno es una estrategia que se debe abonar a cada instante a través de la disciplina, la cual elimine la distracción y dispersión de esfuerzos y recursos, se pondere la eficacia en el aquí y ahora, teniendo siempre en mente el propósito planteado y disfrutando los pequeños logros que dan cada día la satisfacción de la tarea cumplida.