COLUMNA GEOPOLÍTICA  |

POR JORGE MIGUEL RAMÍREZ PÉREZ |

06/12/2017  |

Parecería que está loco López Obrador porque proponer semejante insolencia la de pactar con los líderes de los cárteles de la droga, es contradecir todo lo que pueda existir, de cualquier sistema jurídico sobre el que descansa un estado. Es desconocer absolutamente la esencia del gobierno, porque por si no lo sabe,  el ejecutivo es el que va hacer que la ley se aplique, si no se entiende eso Obrador , no tiene nada que hacer en ningún cargo de gobierno y por lo mismo, en nada que tenga que ver con la política; a menos que haya hecho una profesión de fe anarquista; y lo que quiera en abierto, es la destrucción de todo orden social. Algo que se puede calificar de diabólico, sin lugar a dudas.

No sería Obrador el primero de los políticos insuflados e improvisados que no saben lo que está en juego y donde están parados. Fox, en su momento dijo la enorme barbaridad de que él, no haría uso de la violencia, ni de la legítima. Hechos bolas con sus ocurrencias, que se oponen a las verdaderas ideas de la política. No pueden entender que el estado para su existencia, lo que es imprescindible, es el que monopoliza el uso, con éxito por cierto, de la violencia legítima, como lo afirmó Trotsky en Brest Litovsk; y lo reprodujo Max Weber en sus magistrales conferencias de 1919, hace 98 años, y que fueron editadas como “El Polun Octavio Paz. nar el ogro filaro filblecimiento de la paz y la cordura de la sociedad. Pero para estos comediantes, no se entiítico y el Científico”.

De manera sucinta: la violencia legítima se refiere a los mecanismos legales para obligar a respetar leyes y por lo mismo a que se respete el orden social.

Fox ni Obrador, lo pueden entender,  ni le entenderán a la política porque para ellos es un escaparate para liberarse de sus angustias, una salida a la depresión y a la falta de rumbo personal; porque cualquier estudiante de preparatoria sabe que el presidente de México, de acuerdo a nuestra Constitución, es el que doctrinariamente y en la práctica, conduce esa acción del estado, que le confiere la colectividad para la preservación del bien común; como un fin para el establecimiento de la paz y la cordura de la sociedad. Si no tiene un ejecutivo esa vocación, la de agarrar la riendas y gobernar, mejor que se retire.

Los comediantes avenidos a funcionarios que quieren la posición solo para figurar, sencillamente no van a comprender la gravedad de la responsabilidad que implica que la impunidad desaparezca o se reduzca sensiblemente; porque en última instancia, ese factor es lo que mide el trabajo de un presidente: aplicar la ley; para eso se alquiló. No hacerlo,  es hacerse tontos.

Entonces regresando a la amnistía que plantea Obrador, de hacer a un lado: a la Constitución, a las leyes, a las autoridades penales, a los jueces, a las policías de los tres órdenes de gobierno, a las fuerzas armadas que son las que han contribuido con más decesos en cumplimiento del deber; a las víctimas ejecutadas, a las víctimas  circunstanciales, y todos los daños de la delincuencia, para otorgarles un perdón personal, el de Obrador valiéndole lo que diga todo el pueblo, todos los afectados; solo para demostrar que con un poder unipersonal, acaparador; de forma ilegal contradiciendo y  tirando a la basura la lógica y la ética de los servidores públicos y ciudadanos; propone una maldad de mayor bajeza, porque mas que perdonar a todos los facinerosos, en especial se refirió a los jefes de la malandrada, El mensaje tenía destinatarios específicos.

Y claro que no fue una puntada la de Obrador sino una calculada y perversa, además de cínica respuesta para que lo conviertan las fuerzas oscuras, en el candidato único del narco…. Eso es lo que quiere y por eso pronunció su oferta, sujeta a estira y afloje, a pesos y centavos, al decir que lo está analizando, como si ya hubiera de la otra parte una oferta inicial; y no lo dijo Obrador en balde en Guerrero, el segundo territorio de mayor producción de amapola del mundo, donde sacan opio, heroína y derivados, que van a parar a los grandes mercados como New York; sino que fue a la zona de mayor violencia de ese estado, para redondear su compromiso. Así se entiende, para el que quiera entender. Con todo el descaro: Obrador quiere la exclusiva adhesión de las mayores lacras del país.

Parecería nuevo e insólito en una campaña presidencial, que para efectos prácticos, empezó hace 18 años, pero no es así; Obrador como jefe de gobierno de la actual Ciudad de México, siempre triunfó por el voto compacto y masivo de Iztapalapa, que desde esa fecha empezó a cobrar interés como sede de las delincuencias mas virulentas y peligrosas de México; las que fueron intocables en su gobierno y que eran las que aportaban los grupos de choque para amedrentar opositores.

Es el mismo Obrador, el que fue padrino personal como consta en declaraciones y reportajes para que Abarca y lateralmente la familia de su esposa, los Pineda, señalados como los jefes de los “Guerreros Unidos”, involucrados como se sabe por los medios internacionalmente, con los lamentables hechos de Ayotzinapa, pudiera ocupar la candidatura por designio de Obrador y después la alcaldía de Iguala. Por eso en la misma zona, Obrador habla como si estuviera investido en el papel de un consigliere o de un capo di tuti capos, para entre líneas ofrecer una paz concertada, entre los operadores del narco de un bando y los del otro, que como enemigos del primer grupo pudieran ser a los que se refiere el tabasqueño, como “Los Rojos” narcodelincuentes a quienes se les identifica también por su inclinación al izquierdismo silvestre, del que Obrador es uno de sus mas conspicuos ideólogos.

Lo que quiere Obrador es quedarse con el apoyo electoral de las verdaderas mafias de México, las delincuenciales; mafias que se dan un quién vive con la delincuencia de cuello blanco; la  que forma en el meadismo, como una etapa de fraudes financieros, lavado de dinero y otras especies que hacen preocupar al elector.

En pocas palabras sigue la tendencia central por armar una estrategia de miedo que inhiba que la gente vote por personas que no tienen esas colas tan enormes.