• El 60% del gabinete de Yunes Linares se compone de exfuncionarios de su hijo, Yunes Márquez.

Por Noé Zavaleta   | 10 febrero, 2018   |  Reportaje Especial   |

Hijo del actual mandatario veracruzano y aspirante a sucederlo, Miguel Ángel Yunes Márquez niega que su candidatura por la alianza Veracruz al Frente (PAN-PRD-MC) sea producto del nepotismo; es, sostiene, consecuencia de su propio trabajo político y de lo que considera un buen desempeño durante dos gestiones como alcalde de Boca del Río. En entrevista, esboza sus propuestas en materia de seguridad y desarrollo económico, y de su “buen amigo” Ricardo Anaya, precandidato de esa coalición a la Presidencia de la República, lo considera un político “serio” al que elogia por hablar inglés y francés y por haber estudiado en el extranjero.

XALAPA, Ver. (Proceso).- “Ni monarquía ni nepotismo”, dice Miguel Ángel Yunes Márquez, precandidato único de la coalición Veracruz al Frente a gobernador de la entidad que gobierna su padre, Miguel Ángel Yunes Linares.

Se refiere a las acusaciones del precandidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y su alfil Cuitláhuac García, que también aspira al cargo en la entidad. Ambos acusan al gobernador de querer imponer a su vástago como sucesor.

“Necesitamos un gobierno serio –añade Yunes Márquez–. Yo lo puedo representar. No queremos regresar al pasado, que es el PRI, que es la corrupción y los malos gobiernos; y en otro frente, un futuro incierto, un salto al vacío, con un personaje (Cuitláhuac García) que nada ha hecho por Veracruz, de todo se queja, pero que nunca le he escuchado una propuesta para solucionar las cosas.”

Accede a la entrevista en el lobby del hotel Holiday Inn, horas después de registrarse como precandidato de Movimiento Ciudadano con un suéter naranja, igual que al hacerlo con el PAN vistió uno azul y con el PRD un chaleco amarillo.

El dos veces alcalde de Boca del Río, funcionario de la Sedesol en el sexenio de Felipe Calderón y diputado local de oposición durante el primer trienio de la gubernatura de Fidel Herrera, rechaza ser un junior impulsado por su padre y que éste sea su sombra: “Me siento con todo el derecho de aspirar a gobernar. Nadie me ha regalado nada. Toda mi carrera política me tocó alternar con dos gobernadores que me hicieron la vida imposible: (Javier) Duarte y Fidel (Herrera), y entregué resultados”.

Algunos de sus conocidos, consultados por Proceso, relatan que cuando Yunes Márquez era niño, la entonces poderosa lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, le decía “ahijado” y éste la llamaba “madrina”. Ahora tiene 41 años y es panista desde 2004.

Aunque Cuitláhuac García, hijo del exdiputado local perredista Atanasio García, afirma que Yunes Márquez será incapaz, “al igual que su padre”, de construir un proyecto para sacar a la entidad del hoyo financiero y de seguridad en que se encuentra, el precandidato de Veracruz al Frente dice que en siete años (suma de sus periodos como alcalde) posicionó a Boca del Río como “la mejor ciudad de Veracruz y como una de las de mejor calidad de vida a nivel nacional”.

Y se coloca en la línea del precandidato de su coalición a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya: “No es lo mismo tratar con un político serio, que tiene resultados tangibles, que habla inglés, que entiende perfectamente el francés, que ha tenido la oportunidad de estudiar en el extranjero (Miami, Estados Unidos), contra otros políticos que sólo generan incertidumbre”.

Destaca que el gran dolor de cabeza de Veracruz es la “inseguridad”, que sólo se puede abatir “combatiendo la pobreza”, “creando empleo” y, como hizo el gobierno de Colombia, “endureciendo los cuerpos policiacos e invirtiendo en ellos”.

De ahí, dice, su propuesta de canalizar mil millones de pesos anuales a la infraestructura policiaca, pero también hacer énfasis en la “reconstrucción del tejido social” mediante inversiones en educación, salud y deporte, pues afirma que “la inseguridad hoy está focalizada, sólo existe en ciertos puntos, ya no es general”.

–¿Seis años de gobierno son suficientes para salir del hoyo? –se le plantea

–Todos los problemas de Veracruz pasan por la inseguridad, pero es una falla estructural por la falta de empleos, oportunidades, inversiones… hoy veo avances sustantivos: tenemos prácticamente la estabilidad (financiera). Veracruz tenía un déficit anual de 20 mil millones; hoy ya no.

–¿Lucha frontal contra el narcotráfico, llámese Cártel de Jalisco, Zetas, quien sea?

–El combate al narcotráfico es de la federación, pero el gobierno de Veracruz no puede cerrar los ojos. Se tiene que incluir a los municipios, no pueden lavarse las manos, es una responsabilidad compartida de los alcaldes con el gobernador, hay que involucrarlos. La delincuencia no tiene nombre, llámese como se llame la banda. No nada más una buena policía, sino un buen sistema de procuración de justicia.

La maquinaria gubernamental

El 60% del gabinete de Yunes Linares se compone de exfuncionarios de su hijo, Yunes Márquez. La secretaria de Desarrollo Social, Indira Rosales, se encargaba de recoger las peticiones ciudadanas durante la campaña para la presidencia municipal de Boca del Río; el secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez, fue su director de Tránsito; el titular de Educación fue secretario del ayuntamiento de Boca del Río; el encargado de las finanzas, Guillermo Moreno, fue su síndico.

Aun así, Yunes Márquez niega que en la entidad se haya aceitado la maquinaria gubernamental para garantizarle el triunfo.

Y esboza su proyecto económico: “El actual gobierno dejará una base sustentable para un crecimiento sostenido durante los próximos seis años. Hay que cambiar el precepto de que el gobernador lo puede todo. Uno tiene que respaldarse en los municipios, gobernar con visión municipalista, tratar de trabajar con ellos en seguridad, en generar empleos, en certidumbre jurídica y económica para los empresarios”.

En entrevista con Proceso, el precandidato de Morena a gobernador, Cuitláhuac García, califica al mandatario Yunes Linares como “el gran charlatán de Veracruz”, pues prometió contener la inseguridad en seis meses, pero le dio prioridad a la preparación del aparato político electoral para encumbrar a su hijo en la siguiente elección.

“Mientras tanto –prosigue García–, Veracruz hoy tiene 2 millones de personas con precariedad alimenticia y no hay un programa real de apoyo al campo, pero el dinero se destina preferentemente a elecciones. La inseguridad la pagan el comerciante, el profesionista, el médico, el taxista, el trailero y el ganadero. La seguridad ha fracasado”, expone García.

A su vez, Yunes Márquez responde a las críticas de López Obrador y García contra el gobernador por pretender instaurar una “monarquía azul”, los tacha de ignorantes y explica: “La monarquía es un derecho divino donde sucedes a un rey. En nepotismo, según el diccionario, un funcionario da un cargo a alguien de su familia dentro del gobierno. En mi caso, al igual que los aspirantes de otros partidos políticos, trato de convencer a los veracruzanos”.

En cuanto a las candidaturas a diputados federales, las dirigencias del PAN, PRD y MC en el estado las otorgaron a políticos de oscuro pasado, como Renato Tronco, el exprocurador regional Nagasaki Condado, Ricardo García y el empresario periodístico Eduardo Macías, todos cercanos al priista Javier Duarte.

Por su parte, la bancada panista del Congreso local cooptó a varios legisladores priistas que fueron colaboradores de Javier Duarte, como Vicente Benítez, Regina Vázquez Saut, Rodrigo García, José Luis Enríquez y Basilio Picazo, ahora convertidos en operadores políticos de Yunes Márquez.

Además, en la firma del acuerdo de coalición con MC, Yunes Márquez señaló que habían quedado atrás los “roces” y “diferencias” con el líder nacional del partido naranja, Dante Delgado, quien siempre acusó a Yunes Linares de haberlo convertido en un preso político. Si bien Delgado no se presentó al registro de su precandidato a gobernador, Yunes Márquez le dedicó una serie de elogios.

“Vemos hacia el futuro, vemos por Veracruz, no por nosotros mismos; el pasado ha quedado atrás. No queremos que regresen los gobiernos de malas prácticas. Hoy Dante (Delgado) ve lo mismo que yo: una coalición no electorera, sino de gobierno. Él como gobernador tuvo visión, hizo obras trascendentales, no tengo duda en que me acompañará en la campaña”, expresó el precandidato sobre Delgado, quien en 2012 se sumó a la campaña presidencial de López Obrador.

Y aunque el aspirante de Morena encabeza las encuestas rumbo a la Presidencia de la República, el precandidato de Veracruz al Frente no contempla la posibilidad de que López Obrador gobierne el país cuando él eventualmente quede al frente del estado:

“Yo me veo con Ricardo Anaya. No veo a López Obrador. Con Ricardo somos buenos amigos. Yo no creo que la gente en México pueda hacer ganar a un charlatán, a un oportunista. Los mexicanos somos mucho más inteligentes que eso.”

Este reportaje se publicó el 4 de febrero de 2018 en la edición 2153 de la revista Proceso.