FEDERICO REYES HEROLES  |

27 de marzo de 2018  |

Cinismo o ignorancia, ambición legítima o megalomanía. Amor a la patria o desequilibrio mental. Demagogia ramplona o perversidad. La espléndida entrevista de Milenio exhibe las dudas. Cuarenta por ciento de los mexicanos está detrás. No es anécdota, puede ser tragedia

 1.- El fantasma. “Vamos a ver”, “hemos escuchado”, “vamos a corregir”, “no queremos sorpresas”, “sentimos que se engañó”. Tramposa primera persona del plural. México quedaría en manos de un colectivo. El parapeto perfecto: una instancia fantasmal que decide por arriba de Él. Unos dicen que la Reforma Energética no se tocará; otros, que ya está convenido liquidarla. Él decide.

 2.- La falsedad o Él. Todo deberá ser debatido de nuevo. Pero y la inacabable discusión pública, los debates sobre las reformas constitucionales, las leyes secundarias, los argumentos técnicos, dónde quedan. La propuesta es paralizar mientras Él, un solo hombre, decide, negando así la continuidad histórica. Discusiones “verdaderas” sólo bajo su mandato, todo lo anterior es una falsedad. Vivimos en la falsedad. La Reforma Energética y la Educativa son engaños, decenas de millones de mexicanos fuimos engañados por los medios, por el Presidente, por los diputados federales, por el Senado, por las legislaturas locales, por los especialistas. Borregos de la peor calaña que ahora tendremos la fortuna de que Él nos despierte para ir al debate “verdadero” y arribar a las conclusiones correctas que, por cierto, Él ya tiene porque Él sí conoce a “la nación”. Los demás, todos, no.

 Pero entonces, si todas las instancias representativas nos engañaron, ¿quién es la nación, ésa que no se equivoca, según Él, pero se equivocó con el engaño? Y si sus deseos, los de Él, no están en la ley —como la revocación de mandato—, entonces “aprobamos una iniciativa”, así de sencillo. “Aprobamos”, no proponen, el fantasma y Él aprueban. Consulta ciudadana, plebiscitos, referéndum y así se le da la vuelta a la latosa representación, ésa que discute, que matiza, que no es binaria. “Primero hay que ganarse a los ciudadanos… (a los nuevos) informándolos y debatiendo. Las convicciones de los otros ciudadanos, los engañados de hoy, van al tacho de basura.

 3.- Tanteómetro personal. La incidencia delictiva bajará entre un 30 a un 50 por ciento. Justificación: eso logré en la ciudad. No es lo mismo y lo sabe. Engaña. El número de policías, investigadores, jueces, son asuntos menores para Él. Me voy a levantar todos los días a las seis de la mañana. Ésa es su fórmula. Educación para todos, ¿pero cuántas aulas se necesitan?, cuántos maestros habría que preparar. ¿Y la autonomía de las universidades? Se roban 20% del presupuesto, de dónde saca la cifra, tiene acaso idea de lo que esa cifra implica o se le confunden los ceros como con las refinerías. “Nos han hecho creer que la corrupción es la mordida”, entonces no lo es. ¿Y el costo para la sociedad? Mejorando el gasto se duplica la inversión, dice. Dónde está la varita mágica. Ante el vacío conceptual, mejor el impresionismo. El Presidente no sabe cuántos muertos hubo ayer, critica. Acaso eso cambiaría la tendencia. He estado en Ciudad del Carmen, yo sí entiendo lo que el país necesita en energía. ¿Y los números, reservas, producción, campos por explotar, costos? Sí caben los dos aeropuertos, yo lo digo, ¿no les basta? Treinta años de noeliberalismo explican el desastre. ¿Quiere comparar cifras de dónde estábamos y dónde estamos? Su visión privilegiada, sobrehumana, en contra de todo lo terrenal, medible y medido, lo convierten a Él y su tanteómetro en la fórmula de rescate nacional.

 4.- Todos contra mí, ¿paranoia? El Ejército y la Marina masacran, eso digo porque hay una investigación “seria” del CIDE. Los legisladores engañan a los mexicanos con las falsas reformas. El INAI es una tapadera, aunque estén en curso una docena de investigaciones sobre Odebrecht que Él niega. El INE ni se diga, es el eje de los fraudes pasados y el que está por venir, a menos que Él gane. El Tribunal Electoral es otra farsa porque los magistrados son impuestos por los partidos. La Suprema Corte está integrada por puros maiceados. La UNAM miente con el examen de admisión.

 Lo que faltaba: “Le tengo mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil o iniciativas independientes”, “…han simulado demasiado con lo de la sociedad civil…”. Ahora simuladores. “El Instituto de la Transparencia (Sic) ¿¿??… apoyado por la sociedad civil es un parapeto… nos cuesta mil millones…”. Razonamiento: los comisionados cobran 200 mil pesos al mes. Por siete, 1,400 000, por 12= 16 800 000. ¿Y los 983 restantes? Numeritos.

 Violentando ostensiblemente todas las reglas de la charla, Él dejó un lapidario testimonio de ignorancia, megalomanía (Juárez, Madero, Cárdenas y yo), desequilibrio y perversidad. Él no es Dios.

 http://www.excelsior.com.mx/opinion/federico-reyes-heroles/2018/03/27/1228786