Beatriz Pagés  |

EDITORIAL  |

5 ABRIL, 2018  |

 Cuando me entrevisté con el padre de Marco Antonio Sánchez Flores, el joven de la Preparatoria 8 de la UNAM, secuestrado el pasado 3 de enero por cuatro patrulleros de la Ciudad de México, me dijo: “Usted no sabe lo que hay abajo”.

Con esa frase, Antonio Sánchez Chávez, trabajador del sistema de transporte público, pretendía dejar ver que existe en la capital del país un submundo oculto, de violencia e iniquidad, que está a punto de explotar.

 Entendí mejor sus palabras cuando el candidato del PRI a la jefatura de Gobierno, Mikel Arriola, se reunió con varias víctimas del delito con el propósito de escuchar sus testimonios de vida. Cada una, objeto de trata, violación, secuestro o asesinato, puso sobre la mesa las entrañas más oscuras de la ciudad capital. De esa ciudad que solo conocen quienes han sido presas del crimen organizado y que los gobiernos de izquierda siempre han tratado de mantener oculta.

 Con su indignación, pusieron al descubierto una gran verdad: la izquierda, como gobierno, ha sido un fracaso. Los miles de millones de pesos que ha desviado para alimentar a sus clientelas políticas ya tiene víctimas.

 Esa esposa secuestrada por las redes de trata; esa adolescente multiviolada; esa madre que no encuentra a su hija… son consecuencia de que perredistas y morenistas, como autoridad, han depositado cada peso en la cuenta bancaria de algún activista y no en fortalecer las instituciones de justicia y seguridad.

 Lo que nos han ocultado las autoridades locales, durante veinte años, es que en la Ciudad de México hay un submundo de droga y crimen, de trata y secuestro, que han menospreciado y no les ha interesado enfrentar.

 La novedad principal estriba en que los hábiles propagandistas de izquierda, que controlan desde hace dos décadas la metrópoli, nos hicieron creer que el crimen organizado solo estaba presente en los estados y no en la capital federal.

 La razón era evidente. Hacer ver al gobierno federal como responsable único de casos relacionados con la desaparición forzada, la extorsión y la violación de los derechos humanos, y a la Ciudad de México como un remanso de paz y justicia por estar gobernada por la izquierda.

 La conocida complicidad entre el narcomenudeo y el delegado de Morena en Tláhuac, Rigoberto Salgado; la protección e impunidad de la cual gozan perredistas y morenistas coludidos con las mafias, explican por qué hoy la vida de los capitalinos está en manos del crimen organizado.

 Hoy todos somos víctimas potenciales. Ese es el destino al que nos han condenado los llamados gobiernos de izquierda.

Fuente: http://www.siempre.mx/2018/04/victimas-de-la-izquierda/