Por: José Miguel Cobián   |

13 de abril, 2018  |

Muy recientemente asaltaron un restaurant a punta de pistola y le quitaron todo lo que pudieron a los comensales.       En la carretera le dispararon al auto.      Nos vaciaron la casa ( o la oficina ).    Ya me da miedo salir a pasear.     Yo ya no voy a comer fuera.   Mataron a fulano de tal y era buena persona, pero el gobierno dice que era malandro.

Esas frases y otras mucho peores son lo acostumbrado en las pláticas en Veracruz.   No falta que el afirma que es herencia de Duarte.  Otros más afirman que es la herencia maldita de Calderón.   Muchos reclaman que el gobernador ofreció resolver el problema de inseguridad en seis meses, y que por eso votaron por él.   Hoy se sienten engañados.

Por otra parte escuchas frases como:  ¨Yo no voy a denunciar, para qué, no investigan nada¨.   ¨yo di mis datos personales al denunciar y ahora me están amenazando¨.   ¨Yo no denunció porque están coludidos¨.     ¨Si veo algo malo me defiendo solo, llamar a la policía implica esperar 20 minutos.¨.  ¨Esos 20 minutos que tardan es el acuerdo que tienen…. No, es la instrucción de la superioridad¨.     ¨Cada vez hay menos vigilancia, menos policía¨.   ¨ Si los agarran hoy, los sueltan mañana ¨.   ¨Las autoridades de prevención e investigación del delito no están capacitados ¨.  ¨A nadie le importa capacitarlos, lo único que importa son las elecciones¨.

Muy lamentable que en esto se haya convertido Veracruz.   Más lamentable aún, porque en el mismo país y a un paso, podemos ver estados que gozan de la tranquilidad a la cual aspiramos los Veracruzanos.   Y los vemos con envidia.   Campeche y Yucatán son dos ejemplos muy cercanos.

Inmediatamente surge la duda, ¿Por que razón Campeche no tiene los índices de criminalidad de Veracruz?   ¿ Y Yucatán ?.    Campeche es gobernado por el PRI, así que se entiende que las siglas de quien gobierna no son tan importantes, pues hay estados gobernados por el PRI que están de la cachetada en cuanto a seguridad.     Entonces la respuesta lógica es que todo depende de la persona que gobierna.

En Veracruz muchos tenemos la percepción de que el gobernador si puede, pero no quiere.   Está más ocupado en otros temas de todos conocidos.   Después de observar la sumisión de la fiscalía al ejecutivo, entendemos que quien puede mejorar la procuración de justicia es el gobernador, y no el fiscal supuestamente independiente.  Pero no la mejora.  Seguimos con los mismos defectos y vicios que antaño.

Si volteamos a ver la sumisión del poder judicial del estado a las órdenes del gobernador, entendemos que podría ayudar a mejorar la impartición de justicia para los veracruzanos, si es que le interesara, pero parece que no le interesa.   En este caso se entiende que hay mayor autonomía en el poder judicial estatal, pero la influencia del gobernador es enorme,  y seguimos igual que antes.

A muchos veracruzanos nos parece muy extraño el comportamiento del secretario de seguridad pública.  Sus relaciones de negocios y los negocios que realiza a través de terceros en muchas de las áreas que están bajo su mando.   Tal parece que está más interesado en los negocios que en proporcionar seguridad a los ciudadanos.   Lo más grave, es que depende directamente del gobernador, a quien le liga una amistad entrañable y a quien le profesa una lealtad a toda prueba.   Y por cierto, no podemos olvidar que en campaña el gobernador ofreció que sería un militar de intachable conducta quien estuviera a cargo de dicha dependencia, promesa que hasta hoy vemos incumplida, y a cuyo incumplimiento le achacamos el incremento en los índices delictivos, bueno, más bien en la percepción de los delitos, pues no existe ninguna organización que vigile dichos índices y le informe a la población.

Quien tiene negocios en Veracruz observa como día tras día éstos van en declive si es que no vende fuera del estado.   Los restaurantes y la vida nocturna se han visto muy afectados por la inseguridad.   Los negocios ya no reciben el mismo número de clientes, y éstos son mucho más cuidadosos a la hora de salir de compras, pues saben que en cualquier lugar, en cualquier momento y en cualquier fecha se puede desatar una balacera o pueden ser víctimas indefensas de un acto delictivo.  Veracruz avanza a convertirse en un estado sin ley.

Resulta extraño observar que las cámaras de comercio e industria y muchos organismos empresariales guardan respetuoso silencio respecto a estos temas, cuando en sexenios anteriores sí elevaban la voz.   Algunos se escudan en un infundado temor a represalias por parte del propio gobierno del estado o de sus órganos de seguridad, y otros más, se callan por intereses mezquinos ajenos totalmente a la representación que deberían ejercer dignamente.

En el caso de los partidos de oposición, quizá en el congreso del estado han alzado la voz, pero no han sabido (o no han querido) transmitir su sentir a la población. Y fuera de ellos, el resto de los integrantes, incluidas sus dirigencias han sido muy cautos y prudentes al criticar lo que a ojos de los ciudadanos ha manejado mal el actual gobierno.   Parece que la norma de que el que paga manda, se aplica en todos lados… Y sólo los que no han recibido su pago o los pocos que no tienen temor son los que alzan la voz.

Valga este ejercicio para reflexionar cómo te gustaría vivir los próximos seis años. Pues tu voto va a definir quien dirija los destinos y proporcione seguridad a los veracruzanos.  ¿Quien crees que sea más capaz de brindar seguridad y justicia? Esa debiera de ser la pregunta prioritaria del ciudadano en el momento de sufragar.

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