Francisco Bustillos  |

 Liturgia politica  |

 12 de abril de 2018  |

 Desaprovecharon la oportunidad de mostrar al electorado que López Obrador no ha cambiado, que hoy es el mismo de hace 6 y12 años; incapacidad se refleja, asimismo, en lo que ocurre en torno a Anaya y su supuesta participación en las tramas de lavado de dinero

 La irrupción, inesperada, de Jaime “El Bronco” Rodríguez como candidato presidencial (cuando todo indicaba que regresaría al gobierno de Nuevo León para berrinche de la familia periodística de El Norte y Reforma), y la decisión del chofer de Manuel Barreiro de negociar inmunidad a cambio de revelar su complicidad con su patrón en la supuesta trama de lavado de dinero de Ricardo Anaya, parecen producto de una estrategia inteligente para abrir camino a José Antonio Meade.

 Es probable que la coincidencia, en tiempo, de ambos episodios sea parte de una estrategia con origen en los múltiples cuartos de guerra del poder, pero la realidad es que los estrategas priístas y gubernamentales no son tan inteligentes como ellos creen, y sus contrincantes suponen. En ocasiones, las cosas les salen por casualidad y, las más, no saben aprovecharlas.

 La involucración del Trife en contra del INE para permitirle a “El Bronco” estar en la boleta el 1 de julio debió ser concebida, si descartamos la sabiduría jurídica y el apego a la legalidad de los magistrados que lo aprobaron, por una inteligencia excepcional recién ingresada al gobierno del Presidente Peña Nieto o al equipo de José Antonio Meade, sin embargo, conociéndolos, estamos obligados a inclinarnos por un chiripazo, y no por conspiración.

 Empero, estrategia o casualidad, la resurrección de “El Bronco” tuvo la virtud de acabar con el prestigio del Trife, pero también la de sacar a flote al verdadero Andrés Manuel López Obrador, que durante tanto tiempo mantuvieron controlado en una camisa de fuerza.

 En automático dejó de ser el del perdón y olvido, y el del amor y paz, para ser, nuevamente, el del “cállate chachalaca” contra Vicente Fox, si bien ahora se fue más a fondo, contra el Presidente Peña Nieto, a quien bañó con adjetivos ofensivos.

 Para su fortuna, el exabrupto  no llegó a mayores; su equipo reaccionó a tiempo y operó el control de daños de tal suerte que el episodio ya ha sido olvidado.

 En cambio, los priístas y agentes del gobierno desaprovecharon la oportunidad, como les suele ocurrir (por desidia, importamadrismo, flojera o porque no se han dado cuenta del momento histórico que viven),  de mostrar al electorado que López Obrador no ha cambiado, que hoy es el mismo de hace 6 y12 años.

 Esta incapacidad gubernamental-partidista para aprovechar las oportunidades se refleja, asimismo, en lo que ocurre en torno a Anaya y su supuesta participación en las tramas de lavado de dinero.

 Los enterados del tema aseguran que el caso es sólido, más que sólido; no obstante, concediendo que lo sea, lo cierto es que los interesados y obligados a usarlo no supieron leer ni aprovechar los tiempos.

 La aceptación del chofer de Manuel Barreiro (el personaje que hace dúo con el candidato panista en la compra-venta de la nave industrial de Querétaro) de que sin beneficio alguno de su parte le hizo un favor a su patrón firmando los papeles que dieron viso de legalidad a la operación ocurrió fuera de tiempo, tanto que el periódico promotor exclusivo del tema, El Universal, no le concedió las 8 columnas.

 No hay quien pueda explicar el desaprovechamiento editorial del tema.

 Hasta donde es posible saber, siempre off the record, el caso es sólido, pero si la autoridad, hoy, decidiera irse a fondo, el Frente por México se quedaría sin candidato presidencial y sin posibilidad de reemplazarlo.

 Si ocurriera, las consecuencias serían cuantiosas para Meade porque, al igual que con la autorización, por parte del Trife, a “El Bronco” para ir en contra de Andrés Manuel, se diría que la PGR, es decir, el gobierno, conspiró para desalojar el segundo lugar en las encuestas a favor del priísta.

 Si el caso es tan sólido como se dice, el tiempo y la indecisión del gobierno y del PRI operó a favor de Anaya, y en contra de Meade.

 Peor aún, el Trife ha condenado a la PGR por  uso indebido de recursos públicos en contra del candidato del Frente, concretamente en la difusión del video de la visita de Anaya a la SEIDO.

 Es indudable que el Trife resolvió contra la PGR para quitarse la mancha de incluir a Jaime Rodríguez en la boleta a pesar de su cochinero en la recolección de firmas para conseguir la candidatura, pero estos son las bandazos que revelan que atrás de Meade no hay una estrategia inteligente y coherente, sino casualidades y ocurrencias.

 http://impacto.mx/opinion/no-hay-inteligencia-en-la-estrategia-del-pri-y-el-gobierno/