Salvador García Soto   |

Serpientes y escaleras   |

18 de abril de 2018   |

El enfrentamiento tan fuerte que tuvieron el candidato panista Ricardo Anaya y el PRI, que comenzó con acusaciones de “traidor” y terminó con el uso político de la PGR para investigarlo por un presunto lavado de dinero, empieza a quedar atrás para dar paso a una especie de “flirteo político” que propone —como en los boleros— olvidar el pasado y explorar una posible “alianza de facto” entre el abanderado de Por México al Frente y grupos priístas que ya no ven futuro para el candidato de su partido José Antonio Meade.

 De ambos lados, del de Anaya, que ha puesto a operar a su hombre de confianza, Damián Zepeda —a quien los anayistas llaman el “Juan Camilo Mouriño” de su proyecto— junto con algunos dirigentes de Los Chuchos, así como de parte de facciones del PRI dividido, que fueron relegados por los elitistas tecnócratas que rodean al “ciudadano” Meade, han comenzado a mandarse “mensajes” y a sostener algunas reuniones en las que se empiezan a hablar de lo que, apenas hace semanas, hubiera parecido imposible: la suma de priístas para operar en favor del candidato del Frente.

 Se trata de un esquema pragmático que, por encima de diferencias y confrontación, apela a un “voto útil” en favor de Anaya, visto como el único candidato que a estas alturas puede enfrentar y evitar la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia.

 Los apoyos no serían tal vez abiertos ni públicos, pero habría una operación silenciosa pero efectiva de una parte de la estructura de voto duro del PRI a favor del candidato del PAN, similar a lo que ya ocurrió en 2006, cuando al menos cinco gobernadores del priísmo, desencantados y enfrentados con su candidato Roberto Madrazo, operaron en favor del entonces candidato panista Felipe Calderón, alentados por la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, y fueron decisivos para el apretado y cuestionado triunfo de Calderón sobre López Obrador.

 Son los mismos grupos que mencionan el próximo debate de los presidenciables, el domingo 22, como la “última oportunidad” para que la campaña priísta repunte y de no ser así buscar la posible negociación con Anaya y el Frente, para evitar el triunfo del candidato de Morena y el desmantelamiento que éste propone de las reformas y obras del actual gobierno de Peña Nieto, además de la fuga de más priístas a las filas del lopezobradorismo.

 Eso también ha sido leído por el pragmático Anaya, que con sus operadores y asesores de confianza, desde Zepeda hasta Santiago Creel y Diego Fernández de Cevallos, han trazado un plan de “acercamiento” a ese voto útil del PRI que no quiere la debacle con Meade pero tampoco iría jamás con López Obrador ¿Veremos reeditarse el 2006 y la alianza del PRI-PAN para intentar impedir que la tercera sea la vencida?

 NOTAS INDISCRETAS…La fuga de apoyos para José Antonio Meade no sólo ocurre en el PRI. Varios gobernadores del PAN, que no querían apoyar a Ricardo Anaya y que en diciembre pasado, antes de las precampañas fueron llevados a Los Pinos por el canciller Luis Videgaray para pedirles que apoyaran a Meade, también se alejan del abanderado priísta. En aquel encuentro, que confirman mandatarios panistas, Videgaray les pidió, frente al presidente Peña, operar en sus estados a favor del candidato Meade, a cambio de un “trato deferente” del gobierno federal. Como la mayoría de los 12 no comulgaban con Anaya y veían con recelo su imposición y el reparto de posiciones con el Frente, aceptaron la propuesta y comprometieron su apoyo al entonces precandidato priísta. Pero ocurrió que al no ver avance ni crecimiento de Meade, varios gobernadores panistas de plano se acercaron a Anaya y negociaron con él y otros, como el de Durango, José Rosas Aispuro, y el de Querétaro, Francisco Domínguez, incluso se acercaron a Morena a negociar con López Obrador. Así que hoy, aquella promesa de voto panista para Meade también se diluyó, igual que se empieza a diluir el voto priísta… Hablando de candidatos presidenciales, habrá que ver quién de ellos es capaz de contestar, de manera seria y sin rodeos, las 90 preguntas que, sobre Estado de Derecho, Economía y Desarrollo Social, les formularon ayer, a través de un desplegado, un grupo de ciudadanos de distintos ámbitos, disciplinas y tendencias políticas. El cuestionario aborda de manera directa y clara, sin rollo ni discursos grandilocuentes los principales problemas, pendientes y necesidades urgentes del país y de la sociedad mexicana, y busca que, por encima de los dichos chistosos, los ataques y las promesas fáciles, los que buscan gobernar a este país respondan los cuestionamientos prácticos sobre temas como la seguridad y las Fuerzas Armadas, ¿cómo piensan disminuir la violencia, si pactarían con el crimen organizado o si buscarían nuevos impuestos para aumentar los recursos gubernamentales para el desarrollo, qué proponen en materia de salario mínimo, cómo mejorarían el sistema de retiro en Afores o cómo enfrentarían el creciente embarazo de niñas y adolescentes? Veremos quiénes pueden y quieren responder esas y otras preguntas y sus respuestas se publicarían en diarios como EL UNIVERSAL, Milenio, El Informador y en MVS… Se agitan los dados. Tocó Serpiente.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/guinos-entre-anaya-y-el-pri