Fernando Hernández | Debate Puntual | 23 de abril, 2018 |

Fernando Hernández

Llegó el primer debate, aquel sobre el cual el INE generó tanta expectativa y, sin duda, un ejercicio vital en este complejo proceso electoral que vivimos. Con un formato distinto al usado en años anteriores, quizá apenas un poco más dinámico, presentó algunas confusiones entre los moderadores y, en algunos casos, dejó a la audiencia esperando respuestas por parte de los candidatos que no pudieron responder a sus contrincantes debido al tiempo y al número limitado de réplicas.

Los tres temas principales, seguridad, corrupción y pluralidad, sirvieron para que los candidatos repitieran sus propuestas entrenadas, atacaran a sus adversarios e intentaran reposicionarse en el tablero.

El papel de ‘El Bronco’ fue fundamental en el primer tercio del debate, pues exigió una respuesta directa a López Obrador sobre la amnistía y otras de sus propuestas que no ha sabido aterrizar al lenguaje ciudadano, y que han generado la idea en distintos sectores de la sociedad de que se trata de ocurrencias.

Ricardo Anaya aprovechó también para cuestionar la amnistía, y poner en duda una serie de cifras que AMLO presentó para defender su paso por el Gobierno del Distrito Federal. Se sumó a las preguntas incómodas hacia López Obrador, cuando señaló que en una de sus muchas publicaciones criticaba a Alfonso Romo por su participación en el Fobaproa y que, hoy, el regiomontano sea parte clave de su campaña.

Fueron varias las preguntas que AMLO no quiso o no pudo responder. Prefirió acusar de un presunto ataque colectivo en su contra antes que dar certezas, no a sus contrincantes sino a los ciudadanos que seguimos sin saber cuál es su estrategia de seguridad ni a qué se refiere, concretamente, con su oferta de amnistía. Quiso acompañar su discurso con gráficos y tablas que, como en debates pasados, le resultaron más un estorbo que un acierto. Se le vio incómodo frente a los ataques de Anaya y Meade, y los cuestionamientos de ‘El Bronco’.

Margarita Zavala hizo caso a un llamado constante de los analistas, y cambió su imagen que era considerada hasta cierto punto como plana para presentar una versión de sí misma más apasionada, visceral, valiente; a veces, sí, tropezando con sus propias palabras o incluso gritando frente al micrófono. Esquivó sin problemas las acusaciones en contra de su marido, intentó posicionar su mensaje de empoderamiento femenino, pero encontró el desdén de sus contrincantes para sumarse al debate directo con ella.

Para el tema de corrupción, todos los candidatos coincidieron en la importancia de concretar el nombramiento de un Fiscal General autónomo e independiente. Como en todos los temas, todos quisieron marcar una línea definitiva con sus rivales. Probablemente, fue el momento del debate en el que más acusaciones cruzaron entre los aspirantes a la Presidencia.

Vimos a un José Antonio Meade muy técnico y propositivo, con un diagnóstico muy claro de lo que necesita el país. Sus mejores banderas continúan siendo su experiencia y su honestidad. Atizó a sus rivales porque continúan huyendo a la transparencia, en particular a AMLO y Anaya. Puso en la esquina a Andrés Manuel al cuestionarlo en un par de ocasiones sobre la existencia de tres departamentos a su nombre en el Registro Público de la Propiedad.

Margarita y ‘El Bronco’, en su papel ciudadano, buscaron dirigirse más veces al ciudadano, hablándole directamente. Entre ambos, parece que ‘El Bronco’ fue quien mejor pudo conectar con las audiencias, a pesar de la suspicacia de su llegada a la boleta y muy a pesar de las barbaridades como proponer “mocharle las manos” a los delincuentes.

Para AMLO, el mecanismo concreto para lograr sus propuestas es confiar en él mismo antes de en una estrategia definida. En caso de que su personalidad, previsiones o carisma le fallen, entonces tendrá la revocación de mandato como plan B. En general, se aferró al guion que ha llevado durante toda la campaña, durante los últimos doce años: mismas frases, mismas propuestas ambiguas. No tiene nada que perder, cree que su ventaja en las encuestas es inquebrantable.

El balance del posdebate debe quedar en manos de todos los ciudadanos. En nuestro Debate Puntual debemos considerar si lo que vimos el día de ayer fue distinto a lo que hemos visto durante las distintas fases de la campaña y pensar cómo estas dinámicas de diálogo y enfrentamiento de posturas nos ayudan a tomar una decisión más acertada a la hora de ejercer nuestro voto.

No se pierdan los dos debates siguientes: serán el 22 de mayo en Tijuana, Baja California, y el 12 de junio en Mérida, Yucatán. Estén atentos para conocer más sobre su transmisión.
Fuente: EL FINANCIERO