Si bien han comenzado las especulaciones hacia uno u otro escenario, no tardaremos en descubrir, de qué lado se han acomodado las cosas y cuál de estas versiones tiene mayor evidencia.

Desde el ángulo de las cúpulas políticas, la súbita declinación de Margarita Zavala podría tener dos lecturas. Por una parte, si se toma en cuenta que el origen de su candidatura proviene de una ruptura con Ricardo Anaya tanto por haberle cerrado el camino hacia su postulación dentro del PAN, como por haber creado un frente opositor con partidos como el de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, que no comparten los valores históricos del panismo, se podría llegar a pensar que varios de los operadores políticos y figuras importantes que la respaldaban podrían comenzar a sumarse –quizá no tan abiertamente, desde luego—a las filas de la campaña de… José Antonio Meade! En efecto, habría algunas pistas en este sentido: desde los supuestos apoyos que recibió para juntar las firmas requeridas por parte de “cercanos” al priismo, hasta las coincidencias políticas y la amistad de varios calderonistas con el candidato de “Todos por México”.

En este sentido, hay quienes consideraron la candidatura de Zavala como parte de una estrategia de acercamiento del panismo calderonista al Presidente Peña Nieto frente a la ruptura de éste con Ricardo Anaya y, desde luego, como una forma de restarle votos al candidato del Frente (“Por México al Frente”). Sin embargo, después del primer debate y la caída en preferencias de Margarita en favor de Anaya, de la negativa del Presidente Peña a aliarse con éste, así como del ajuste en la campaña de Meade hace un par de semanas, el mensaje puede ser el de cerrar filas, ajustar con toda precisión la maquinaria, concentrar la operación de todos los actores y recursos disponibles en levantar la posición del candidato oficial.

La otra lectura es que finalmente Zavala y su equipo, ante la evidente debacle, decidieron sumarse a las invitaciones que ha estado haciendo Anaya en las últimas semanas. Hace apenas unos días Anaya decía en un diario nacional en relación con Zavala que “sería ideal que pudiéramos sumar fuerzas”. En este sentido, la posible alianza cupular cerraría filas entre los panistas y uniría a sus operadores en un solo bando.

No obstante, el tema de fondo va más allá de los acuerdos cupulares, pues no quedaría muy claro por quiénes terminarían votando aquellos quienes manifestaban hasta hoy su preferencia por ella. Las encuestas posteriores al primer debate mostraban que mientras Meade, Margarita y El Bronco perdían algunos puntos, Anaya los ganaba y AMLO quedaba prácticamente igual, por lo que de no existir un anuncio explícito de Zavala en apoyo a la campaña de “Todos por México”, es probable que quien termine por capitalizar estas preferencias sea entonces Anaya. Si bien han comenzado las especulaciones hacia uno u otro escenario, no tardaremos en descubrir en estos días, de qué lado se han acomodado las cosas y cuál de estas versiones tiene mayor evidencia.

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Fuente: FORBES.COM.MX