Línea Caliente   |

Por Edgar Hernández*  |

 Lo desfavorable de los debates -los nacionales y el estatal-, las tendencias demoscópicas con clara ventaja para Morena, la atonía de los candidatos del PRI y el PAN de cara al imparable “efecto Peje”, y la inminente  decisión del ahora o nunca, han obligado al alto mando priista a tomar medidas emergentes.

El plan “B”.

Juntar el agua con el aceite y pactar una alianza PRI-PAN –como en el pasado- para atajar a como dé lugar a Morena a 39 días de la victoria, es el único camino que observa el señor de Los Pinos.

Son 25 puntos de ventaja los que lleva Andrés Manuel López Obrador. Es el hecho de que luego del primer debate a nivel Veracruz, Cuitláhuac García –ante la torpeza de mandar a la Sheridan a golpearlo- subió siete puntos y es la incontrovertible realidad en el sentido de que ninguno de los dos Pepes (Pepe Meade y Pepe Yunes), salen del tercer lugar.

El lunes anterior adelantábamos en este especio que en el marco de la visita presidencial, Veracruz definió su destino en lo político electoral.

En el pánico presidencial, el único camino encontrado por la Nomenklatura era atajar a Morena a como diera lugar, costara lo que costara; se sacrificara a quien se tuviera que sacrificar y, se gastara lo que se tuviera que gastar.

Horas después del segundo debate presidencial y el primero en Veracruz al primer priista Enrique Peña Nieto le quedó claro que los astros no estaban alineados en favor del PRI.

A escasas cinco semanas de la elección Andrés Manuel López Obrador no ha bajado de la preferencia electoral y ninguna, absolutamente ninguna encuesta, lo mueve de la abismal diferencia en su favor.

Está en el camino sin retorno.

Y en los hechos, el Peje, ya habla como presidente; se desplaza como presidente; ordena y dispone como presidente y ya tiene hasta un gabinete, un plan de trabajo y en cartera los acuerdos más importantes grupos y actores nacionales.

Es la analogía del pato: si se mueve como pato, si grazna como pato y tiene pico de pato, es que es un pato.

En Veracruz los hechos también hablan por sí mismos.

La intención del voto cruzado no acaba de permear; el efecto Peje en la entidad es un hecho a pesar de que Cuitláhuac no es el prototipo de gobernador para Veracruz.

A Miguel y a Pepe Yunes la circunstancia electoral no les da para remontar, menos para apoyar –a menos que se unan- con una votación histórica en favor de Meade (se augura el 33% de abstencionismo) y, a modo de insistencia, solo una alianza PRI/PAN puede cambiar el que parece un destino manifiesto en favor de Morena.

En Veracruz, los morenos ya tienen en la bolsa a buena parte de los votantes que en número de 5.8 millones habrán de sufragar y de sus 800 mil votos en cartera alcanzados en el 2016, buscarán dar la voltereta a 1.3 millones que garanticen una victoria alejada de los tribunales.

Para alcanzar tal objetivo su estrategia electoral la tienen puesta en la mujer veracruzana que en una proporción arriba de los 3.3 millones de votos decidirá la elección.

Así, tras la visita presidencial la semana anterior, presuntas las líneas de decisión quedaron definidas al ratificarse la alianza EPN/MAYL para atajar a los morenos que crecen como la espuma.

De poco sirve que se diga que Pepe o Yunes Márquez ganaron el debate. El debate no se traduce en votos. Es solo la intención de una parte de la ciudadanía al abonar de manera momentánea en favor de uno u otro.

Son acaso tres a cuatro puntos los que obtiene el ganador del debate, pero ante el disparo al cielo de 25 puntos del Peje y su efecto en Veracruz, imposible remontar.

Por tanto los dos actores en escena, Miguel Angel Yunes Márquez y Pepe Yunes están por dar los últimos tiros de precisión y definirse.

Si bien el primer priista Peña Nieto se blinda y amarra alianzas con el primer panista estatal, Miguel Angel Yunes Linares, para llegar a un acuerdo, aquí la incógnita es saber si ¿la alianza PRI-PAN será en favor de Yunes Márquez o de Pepe?

Los candidatos en contienda ya lo saben.

Peña y Yunes Linares también. Acaso por ello en el lenguaje no verbal se observa preocupación y un inocultable enojo en el mandatario estatal. Sabe, sin embargo, que perdiendo gana.

Si llega Pepe no barrerá para atrás, pero si llegan el Peje y Cuitláhuac, triste será su calavera.

Hoy por lo pronto, de parte de Pepe Yunes y Miguel Angel Yunes Márquez siguen sucediéndose las propuestas, los compromisos y los recorridos sin descanso y tras la contienda habrá, sin duda, acuerdos y respeto a posturas político-ideológicas ya que lo más importante es, sin duda, impedir que el Peje gane en Veracruz.

Hoy por quién votar ya no es el dilema de nuestra amada tierra.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo