Línea Caliente   |

Por Edgar Hernández*   |

Línea Caliente: Por Edgar Hernández*
*Premio Nacional de Periodismo

¡Lorenzo Portilla “Colita” de Yunes Linares!

A cien días de un gobierno en extinción, como un castillo de naipes empiezan a caer los enclaves de la corrupción.

Fiel a su servil vocación, el Órgano de Fiscalización Superior, comúnmente llamado ORFIS, es puesto de nueva cuenta en tela de juicio por la opinión pública por su reiterada actitud de solapamiento al gobierno en turno.

Jugando a destiempo, reteniendo información, sesgándola y dando a conocer conclusiones sin mácula tras la revisión de las cuentas públicas estatales y municipales en señalados sabadazos y en lo oscurito, ORFIS “cumple”.

Siempre al servicio de insanos intereses, siempre en ese bajo perfil para que nadie se asome a la cloaca.

Esa es la historia de ORFIS.

Es la herramienta de la justificación, el brazo defensor de las rapacerías e impunidad. Es acaso el lujo y las comodidades que valen eso y más. Es, tal vez, que el dinero que corre por debajo de la mesa.

Hoy, sin embargo, cuando el cambio asoma para arrojar al cesto de la historia las viejas prácticas legaloides que esconden la corrupción, entra a juicio final ORFIS.

Ya hay voces de exigencias. 

Sobre todo del sector privado hoy atropellado por los abusos del gobierno de Yunes Linares.

Así, luego que a partir del mes de noviembre se renovarán el Congreso del Estado y luego la administración estatal, quienes también deben irse son el Fiscal General, Jorge Winckler Ortiz y el auditor del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) Lorenzo Antonio Portilla Vázquez.

Así lo considera el presidente región Xalapa de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) Juan Manuel García González, quien expresó que estas dos instancias se han manejado con base en “amiguismos y compadrazgos”.

El empresario expresó que “No podemos dejar pasar a quienes son la colita de lo que queda. Se necesita una baraja nueva porque estos son temas de impartición de justicia y de transparencia y transparentes no han sido”.

En este sentido mencionó que en los últimos dos años por parte del auditor Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, no han interpuesto una sola demanda que hayan presentado de manera oportuna y eficaz.

“Lo que sí he visto es amiguismo y compadrazgo en el tema de las auditorías a la administración estatal, por lo que creo que se deben ir ya porque los dos inciden en la vida pública, en la transparencia y rendición de cuentas”.

Lo dicho por el empresario nos regresa a la historia de las fechorías de ORFIS que recién da carpetazo a la cuenta pública 2017, correspondiente al primer año de gobierno de Miguel Angel Yunes Linares.

No vio ni oyó irregularidades y todo ha sido perfecto en el reino de la mentira y las amenazas.

Así, ORFIS a la vuelta de tres lustros sigue siendo un elefante blanco que nunca debió ir más allá de la modesta área de “Glosa” del Congreso, pero que gracias a su insano empeño de Fidel Herrera por legalizar la transa hizo de la institución un organismo fachada para ocultar sus corruptelas que al final de su mandato sumaron 25 mil 761 millones 161 mil pesos.

Entre los pésimos auditores que pisado ORFIS están Mauricio Audirac, hoy en Pacho Viejo por dos que tres detallitos de varios miles de millones de pesos esfumados y por haber ofrendado en 2010 seis mil millones de pesos a Javier Duarte para conservar el cargo.

Fue dinero conseguido por la vía de la recuperación de recursos desviados por los municipios.

Años después, ante el afán reeleccionista de Audirac, fue descobijado por Iván López Fernández quien para desgracia termina por imponer a Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, quien habrá de concluir su gestión en 2019.

Portilla siempre estuvo ligado a despachos contables donde se cocinaba el tamal con los ayuntamientos. Ha sido solapador de las cuentas públicas anuales de los municipios y fiel aliado de la Comisión de Vigilancia del Congreso desde donde tejen trastupijes y entuertos.

Lorenzo a los ojos de la opinión pública ha asumido una actitud silenciosa y licenciosa que solo muestra el reflejo de la terrible corrupción en que cayó el régimen.

La Auditoría Superior de la Federación, ASF, que está por encima de ORFIS, recién descubrió “Empresas Fachada” de despachos contables inexistentes que han venido maquillando el dinero desviado, mismas que habrán de poner en serio predicamento a Lorenzo Portilla y al organismo que encabeza.

La ASF tiene bajo reserva el nombre del “Hombre del Veliz”, que es  quien maneja el dinero que entra a ORFIS.

Ya el propio columnista Armando Ortiz y el diario El Universal de la ciudad de México, dieron cuenta el pasado 4 de marzo que Portilla Vázquez habría recibido 20 millones de pesos por quedarse callado.

Nos son pocas, por tanto, las fechorías que esconde ORFIS a quien como en las fiestas de pueblo, le llegó la hora de su fiestecita.

Tiempo al tiempo.

 *Premio Nacional de Periodismo