Perfilando  |

Por Iván Calderón    |

20 de noviembre, 2018   |

  Parece que nadie quiere recordar que Veracruz, hace exactamente dos años estaba hecho un completo desastre total.

  La neta.

  Si damos una mirada al pasado reciente, hace unos 24 meses Javier Duarte de Ochoa era el prófugo Alex Huerta, Flavino Ríos no tenía ni la más mínima idea que hacer en la administración que expiraba, concentrándose en regalar placas de taxis para sus cuates y hasta Tony Macías cargaba con sus tiliches en Coatzacoalcos.

  Hace dos años, todos los duartistas emprendían su graciosa huida, (aunque algunos ahora juran con regresar), y los empresarios tenían tomadas las instalaciones de la Secretaría de Finanzas.

  Había manifestaciones en la Secretaría de Salud; estaba tomada la Secretaría de Educación, las instalaciones de SEDEMA, las oficinas de Tránsito del Estado y Transporte Público, de la Secretaría de Turismo, los hospitales Nachón, el Centro Estatal de Cancerología, Contraloría del Estado, la dirección de Reinserción Social, etcétera.

  Lo peor, la capital del estado y sus habitantes experimentaban una de las épocas más difíciles en su historia, ya que sus principales vialidades y el centro de la ciudad, se encontraban colapsados por manifestantes que exigían justicia y pagos pendientes de la era del Duartismo.

  Hoy, aunque el contexto es muy diferente, Miguel Ángel Yunes Linares si bien los más de 700 días que duró su periodo no le fueron suficientes para cumplir algunos de sus compromisos, estará entregando un territorio en calma, en medio de una nueva transición democrática en tiempos de la “cuarta transformación.”

  Incluso, contrario al resultado de Duarte, Miguel Ángel hasta el final de su mandato estará concentrado en inaugurar obras y disfrutar sus últimos minutos como mandatario, a la vista de todos, sin huir, sin esconderse.

  O al menos, eso es lo que públicamente asegura.

  Se tiene que decir, nadie piensa que al momento de recibir Cuitláhuac García el gobierno de Veracruz, se compondrán las cosas de manera mágica y fantástica.

  Esto no pasará de la noche a la mañana.

  Sin embargo, Yunes con todo y la derrota electoral que sufrió y quitando sus clásicos arrebatos, le deja a García Jiménez una entidad donde existe estado de derecho. Y en medio una transición tranquila, el próximo jefe de las instituciones con muchas expectativas y pocos alcances, deberá de entender que bajo sus hombros tendrá grandes responsabilidades.

  Y que tal vez en los primeros meses así como Miguel Ángel culpaba de todo a Duarte, el podrá culpar a Yunes de cada acción y reacción, pero que esa muletilla no será para siempre.

  En fin, si Cuitláhuac pretende hacer historia, tendrá que edificar de inmediato un gobierno de conciliación y tender puentes con todas las corrientes políticas, para que al menos en sus primeros 100 días de administración se consolide y legitime como el gobernante que es y no como un producto o imitación del efecto de López Obrador.

  Ya veremos si lo logra o no.

  Esperemos.

@IvanKalderon