OPINIÓN  |  TEMPLO MAYOR  Reforma)  |  12 septiembre, 2019  |

LA PRIMERA transformación fue la de Manuel Bartlett, pues pasó de ser el operador del fraude electoral de 1988 a convertirse en una estrella de la izquierda. La segunda transformación fue la de Andrés Manuel López Obrador que en su libro «Entre la historia y la esperanza» ponía a Bartlett como ejemplo del político que se enriquecía con cargo al erario.

LA TERCERA transformación es la de Irma Eréndira Sandoval, pues en las redes sociales ya la llaman «la Virgilia Andrade» del actual gobierno, por aquello de que terminará exonerando a Bartlett de los señalamientos de corrupción en su contra. Habrá que ver, al final, en qué consiste la cuarta transformación.

COMO LA ECONOMÍA de México no debe ser manejada por los economistas, habrá que encomendársela a los santos, pues para cumplir con los objetivos del Paquete Económico 2020 se requiere poco más que un milagro.

QUIENES sí saben de estas cosas (de las económicas, no de las milagrosas), afirman que uno de los mayores defectos del presupuesto para el próximo año es que se basa en supuestos muuuy optimistas, por no decir francamente ilusorios. Cosa de ver, dicen, que se plantea que la producción de petróleo aumente a niveles récord y de forma inexplicable.

ADEMÁS, el país tendría que esquivar cualquier huracán que se acercara -o un sismo- ya que no habrá fondos para desastres. Y, pues, en caso de alguno, habría que tomar el dinero de algún otro lado.

A ESO hay que sumarle que todos los jóvenes que no estudian ni trabajan deberán encontrar en los próximos tres meses chamba, pues el presupuesto para becas también se redujo, así que más vale que no pidan la suya. Y, claro, más vale que la señora de la tanda pague el ISR, pues nomás no habrá manera de rescatar a Pemex. Así, pues… ¡a rezar!.

MÁS DE UNO se pregunta por qué el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, no acompañó a Marcelo Ebrard a la cita que tuvo en la Casa Blanca. No es la primera vez que se ausenta, según se dice en círculos diplomáticos.

DE HECHO, el funcionario se quedó para reunirse con un grupo de chicanos, en lugar de ir a un asunto clave de su agenda: la relación con Estados Unidos. Según las malas lenguas de la embajada mexicana en Washington, el negociador del T-MEC es muy bueno para los temas comerciales, pero no para los migratorios. ¿Será?.

DE SER CIERTA, la ejecución de ocho personas en Nuevo Laredo, a manos de policías estatales y con la complicidad de soldados, se convierte en el expediente más grave de violación a los derechos humanos en este gobierno. No vaya a ser que AMLO ya tenga su propio Tlatlaya.

Fuente del texto DIARIO REFORMA.COM