OPINIÓN | La inmaculada percepción | Vianey Esquinca | 3.11.2019 |

Lo que Olga no pudo aclarar fue la camaradería, la cele-bración y seguridad con la que dijo que la norma iba a pervivir

Aunque sea más ficción que realidad, gracias a decenas de películas la gente sabe que cuando se cae en arenas movedizas se debe permanecer lo más calmado posible, evitando hacer movimientos desesperados que provocan que una persona se hunda más.

Con el operativo fallido de Culiacán, el gobierno federal cayó en terreno pantanoso y más de 15 días después sigue hundiéndose cada vez que se mueve.

No ha atinado a explicar lo que realmente sucedió y se mantienen muchas preguntas sin responder. Aunque debe reconocerse que el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, en un ejercicio inédito compareció ante los medios para explicar lo que minuto a minuto sucedió ese 17 de octubre, las respuestas ante preguntas específicas, para tratar de esclarecer puntos fundamentales, han sido respondidas con retórica, rodeos o nuevas versiones de las que inicialmente fueron difundidas.

Otra razón más por la que no han podido salir del hoyo es por la falta de autocrítica. Como se ha venido expresando, la primera comunicación del gobierno federal y en especial del Gabinete de Seguridad fue tardía, peor aún, llena de mentiras. Sin embargo, para el actual gobierno ese no fue el problema, sino que un medio confundiera la foto de un militar con la de Ovidio, a pesar de que el Presidente tuvo que reconocer que él mismo supo que la dichosa foto era falsa hasta el 29 de octubre ¡12 días después de lo sucedido en Culiacán!

Entonces, si al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas le ocultaron ese dato, ¿cómo pretendía que los medios lo supieran antes? Y peor todavía, el secretario Durazo, sin entender que él es el más hundido en esas arenas movedizas, señala: “el hecho de que no haya habido información no justifica la difusión de información equivocada como correcta”.

A veces el bozal al que se refirió el Presidente en su conferencia del jueves deberían traerlo otros. Pero, además, están buscando desesperadamente culpables externos. Se entiende que, como estrategia, el Ejecutivo haya decidido cerrar filas con su gabinete. Sin embargo, tratar de desviar la responsabilidad del operativo fallido hacia los medios, lo único que ha provocado es un encono con los reporteros. Incluso se dio el nombre de un coronel responsable del Grupo de Análisis de Información del Narcotráfico poniéndolo en riesgo, haya estado o no en Culiacán.

El problema es que ya entraron en una dinámica de la que parece no quieren salir, así que lo único que se puede esperar es ver si se hunden a la mitad o de cuerpo completo.

Pero mientras el Gabinete de Seguridad sigue buscando cómo salir de su arena movediza, Olga Sánchez Cordero cayó en una el viernes pasado, pues, gracias a una transmisión en vivo de Facebook, la secretaria de Gobernación fue exhibida calificando de legal la reforma que amplía de dos a cinco años el mandato de Jaime Bonilla, en Baja California.

Su primera reacción fue un “no sabía que me estaban grabando”, lo que se leyó como un “cuando me graban digo una cosa y cuando no, pues, digo lo que pienso” y como no funcionó tuvieron que sacar una nota informativa tratando de explicar lo que la funcionaria quiso decir.

Lo que la exmagistrada no pudo aclarar fue la camaradería, las risitas, la celebración y seguridad con la que dijo que la norma iba a pervivir, aunque semanas antes había calificado de inconstitucional tratar de cambiar la duración del mandato de Bonilla. Una imagen vale más que mil caracteres o un boletín oficial.

Seguramente, este fin de semana el Presidente le refrendará su apoyo y le dirá: “Olga, no te preocupes, hay que aguantar” y tal vez el lunes vuelva a culpar a los medios y a sus adversarios de haber grabado sin consentimiento a la funcionaria.

Fuente: EXCELSIOR