OPINIÓN | Alma Delia Hernández Sánchez | 03.12.2019 |

“La historia es una galería de cuadros donde hay pocos originales y muchas copias”.
Alexis de Tocqueville

Intento ser objetiva, pero sobre todo positiva, en cuanto hace al desenvolvimiento de los gobiernos en turno; pero si partimos del hecho de que la clase política de todos los partidos, colores e ideologías le ha tomado el pelo a los mexicanos por décadas y décadas, resulta inevitable pensar mal, o al menos con “sospechosísmo”, de algunas acciones que han venido ocurriendo desde el gobierno.

Por ejemplo, en los últimos días desfilaron en la sede del Congreso los integrantes del gabinete del gobierno del estado de Veracruz; a algunos les sirvió para fortalecer su imagen y capital político, mientras que otros quedaron en evidencia ante sendas confesiones que han de haber dejado helados no sólo a los diputados de la LXV Legislatura, sino al propio gobierno oficial.

Más allá de los desencuentros ideológicos que se tengan con quienes encabezan el poder oficial, lo que no que no cabe en la cabeza es la confesión desvergonzada de que, a estas alturas del año, hay presupuesto que no se ha ejercido y – al parecer – no se ejercerá. Aquí no vale el discurso del ahorro, ni de la austeridad, aquí lo que se evidencia es la falta de planeación o de interés en las necesidades prioritarias del Estado, porque recordemos que precisamente a finales del año 2018 y todavía a principios del 2019 se reajustó el presupuesto para el presente ejercicio, con la finalidad de generar esos ahorros y esa austeridad tan pregonada desde el gobierno; más bien es un tema de irresponsabilidad, de falta de capacidad o de oficio para atender las prioridades de los veracruzanos.

Esto ya comienza a preocupar seriamente, pues parece ser una constante en los gobiernos actuales el no ejercer el presupuesto para regresarlo. Basta recordar que en Xalapa al Alcalde le pareció buena idea devolver recursos a la federación cuando hay vialidades y obras que están hechas pedazos; y a nivel Estado el mal no es menor. Quienes viajan por las carreteras de Veracruz pueden darse cuenta que los recursos no han sido aplicados de manera oportuna en la rehabilitación de las vías de comunicación existentes y ya no se diga en la construcción de nuevas. Pero quizá la más triste  fue la noticia de que en lugar de buscar los mecanismos para generar proyectos productivos para el campo, la Secretaría del rubro optó por destinarlo en mejorar sus instalaciones, así como en la compra de vehículos oficiales, a los que se puede ver estacionados los fines de semana en las plazas públicas de la capital del estado evidenciando que están siendo utilizados para fines personales.

Volviendo al tema, es preocupante que se estén recortando presupuestos de organismos  que están viendo sumamente comprometida su operatividad mientras que, por otro lado, están regresando el recurso que no se supo aplicar o que no autorizaron aplicar.

Mientras algunas dependencias y sus titulares se ufanan presumiendo que no ejercieron parte del presupuesto que les correspondía para este ejercicio y que, faltando, poco menos de un mes juran y perjuran que, ante el jalón de orejas de las y los diputados, ahora sí los van a aplicar, hay otros como el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa, el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales o la propia Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal Anticorrupción que fueron arrinconados recortándoles el gasto de manera considerable para el 2020. ¿Con qué objetivo? Nadie lo sabe.

Y comento lo del “sospechosismo” porque en el reciente paquete de reformas publicado el 19 de noviembre en el DOF, el artículo 61 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria dice: “Los ahorros generados como resultado de la aplicación de dichas medidas deberán destinarse, en los términos de las disposiciones generales aplicables a los programas del ejecutor del gasto que los genere. Por cuanto hace al Poder Ejecutivo Federal, dichos ahorros se destinarán a los programas previstos en el Plan Nacional de Desarrollo o al destino que por Decreto determine el Titular”. Las conclusiones son suyas.

Yo también estoy a favor de la austeridad, del ahorro y del gasto responsable. Pero no es lo mismo gimnasia que magnesia.

MI RESTO
A propósito de las y los diputados de la LXV Legislatura, el pasado martes 26 de noviembre se publicó en la Gaceta Oficial del Estado una reforma a la fracción III del artículo 23 de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado de Veracruz que establece que las autoridades estatales y municipales tendrán la obligación de proporcionar atención a las víctimas de violencia por parte de profesionales especializados y con capacidad probada que garanticen el trato digno, profesional y de respeto.

Un gran logro y un gran reconocimiento para quienes integran la legislatura, pero sobre todo para quienes impulsaron dicha reforma.

Ahora sólo basta que las autoridades competentes se pongan las pilas, porque en temas de violencia de género todo parece ser un bello discurso con leyes meramente declarativas que a la hora que es necesaria su aplicación pues resulta que nadie tiene ni la infraestructura, ni los recursos, ni el interés o el valor para ejecutarlas; ahí está de ejemplo el caso de los Institutos Municipales de la Mujer, que gracias a una solicitud de diputadas locales el ORFIS emitió un informe sumamente valioso que desnuda la realidad de dichos institutos . Ojalá que el esfuerzo de nuestros Legisladores y Legisladoras no sea echado en saco roto.

Alma Delia Hernández Sánchez
Integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz

Fuente: cpcseaveracruz.org