OPINIÓN | AURELIO CONTRERAS MORENO | 05.12.2019  |

El encuentro de Cuitláhuac García con las víctimas se iba a celebrar en un hotel de la ciudad de Orizaba, a donde éstas llegaron acompañadas por la activista Araceli Salcedo Jiménez, representante del Colectivo de Familiares de Desaparecidos Orizaba-Córdoba. La misma mujer que en octubre de 2015 encaró a Javier Duarte de Ochoa para reclamarle la absoluta indolencia oficial para investigar la desaparición de su hija Fernanda Rubí Salcedo, y a lo que el entonces gobernador respondió con una sonrisa burlona, huyendo de la mano de su esposa Karime Macías.

Este día, el gobierno de la “transformación de la vida pública en Veracruz” impidió el paso a Araceli Salcedo a la reunión con Cuitláhuac García, a pesar de que llegó a la misma a petición de los faAraceli Salcedo Jiménezmiliares de las víctimas a los que ha dado acompañamiento y que ante la injustificada decisión, rechazaron entrar a ver al gobernador si no los acompañaba la activista.

El “pecado” de Araceli Salcedo es no someterse ni sonreírle para la foto a la “4T”. Suficiente para que desde este gobierno, sectario y faccioso, se le acuse de tener “intereses políticos”. Suficiente también para que Cuitláhuac García, al igual que en su momento Javier Duarte, saliera huyendo por la puerta de atrás del hotel, sin dar la cara y ni siquiera intentar cumplir con el compromiso contraído apenas hace un año.

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