OPINIÓN |  Línea Caliente  |  Por Edgar Hernández*  | 08.01.2020 |

El primo hermano del gobernador, Eleazar Guerrero y su hija Nitzya se desmarcan de los actos de  corrupción del DIF; la Contraloría ratifica la inhabilitación del administrativo transa Héctor Ruz y la titular, Verónica Aguilera, cómplice de Ruz, se esconde de la furia de Cuitláhuac.

Así, al derramarse el vaso de las corruptelas de esa institución queda al descubierto que durante 2019 se adjudicaron sin concursar a más 187 proveedores y los que no tuvieron más remedio licitaron, pero de manera preferenciada, aun cuando sus cotizaciones superaban más de la tercera parte de sus precios reales.

De otra suerte nos les daba para el altísimo moche que demanda el DIF que tiene un presupuesto superior a los 3 mil millones de pesos, el más alto que tres secretarías juntas.

Fue el 20 de marzo de 2019 cuando en este mismo espacio se reveló que la empresa proveedora de leche, “Prometeo”, al igual que la de desayunos fríos y calientes “Segalmex” jugaban con el 22 por ciento arriba de los precios normales para que de inmediato la Secretaría de Finanzas reclamara una revisión de parte de la Contraloría.

Ello al tiempo que el “Rey de los Moches, el subsecretario de Finanzas, Eleazar Guerrero, a la sazón primo hermano del gobernador, se desmarcara de las pillerías del administrativo del DIF, Héctor Fernando Ruz.

Quedaban, sin embargo, al descubierto oscuras licitaciones millonarias que salpicaban a Nitzya Guerrero, sobrina de Cuitláhuac García.

Se ponía, al mismo tiempo, en el ojo de la opinión pública un entramado de manejos irregulares por 80 millones de pesos a cambio de la entrega de las concesiones para los desayunos.

Fue ese 13 de mayo del 2019 cuando se destapó la caja de pandora que escondía tras transas del operador administrativo de Verónica, Héctor Fernando Ruz Santamaría, director administrativo del DIF, quien ya había sido denunciado años atrás en repetidas ocasiones por situaciones irregulares a su paso por el área de licitaciones de SIOP en tiempos de Tomas Ruiz hace ocho años.

Ruz, enfrentaría un proceso de cárcel por desvíos millonarios y un fallo de inhabilitación para trabajar en el servicio público, sin embargo, algo pasó ya que luego de servir a Yunes Linares, el pasado bienio, apareció como responsable administrativo de Cuitláhuac García, pero ahora en el DIF.

Así, y dada su experiencia en los moches, es quien negocia con “Prometeo”, de Chihuahua, proveedor en el gobierno de Yunes Linares, la leche infantil llamada “Vaca Blanca”.

Es a quien entrega contratos millonarios y a la que impone una tarifa de moches que se dispara entre el 25 y 35% por monto de operación.

Ruz fue quien le guiñó el ojo a “Segalmex” para la concesión de desayunos por un monto de 120 millones.

Pero la transa de los 80 millones de ganancias por leches y desayunos quedaría en la mira de Finanzas por lo que la titular del DIF, Verónica Aguilera, quien por cierto carece de título profesional para ejercer esa titularidad, fuera llamada por el gobernador quien extrañamente la perdona no sin antes advertirle que corrija las anomalías al tiempo que le asigna una supervisora que le reportara a él directamente.

Puro maquillaje.

La fiesta del dinero para los mandamás del DIF siguió con la venia de Nitzya Araceli Guerrero Barrera, la indolente sobrina del gobernador, una joven que gusta más de los antros que andar supervisando decenas de contratos de la institución asistencial que cuenta con un presupuesto superior a los mil 300 millones de pesos anuales.

La gota que derrama el vaso, sin embargo, se da cuando en días pasados, el 24 de diciembre de 2019, se revela que la mafia del DIF arrebata a “Empresa Ganadora de Licitación Pública Nacional. “Suministros y Servicios Oresco S.A. de C.V.”, la licitación LPN-103C8080/011/2019” con tal de embolsarse casi 12 millones, al preferenciar a “Construcciones y Tuberías del Golfo SA de CV”.

A la par sale a la luz pública ese mismo día que entre el 24 y el 31 de diciembre de 2019 se entregaron sin concursar a socios, amigos y “empresas fachada” adjudicaciones por asignación directa y sin concursos por 133 millones de pesos.

Se ayudaba a los amigos, previo porcentaje, y se evitaba al mismo tiempo el subejercicio presupuestal antes de que cierre el año.

Estas historias de transas tienen un extraño primer final el 30 de diciembre pasado cuando la Contraloría en la total oscuridad, emite un comunicado en donde se da cuenta de la inhabilitación de  Héctor Ruz –oficio CGE-DGTAyFP 3033-12/2019- que le impide “desempeñarse en el gobierno los siguientes tres años”.

Extrañamente cita la Contraloría, que la causa de la inhabilitación del protegido de la directora del DIF no fue por las transas en esa institución, sino por lo que hizo durante el gobierno de Yunes Linares.

Fue una forma de lavarse las manos de la corrupción aduciendo que legalmente fue un funcionario probo cuando estuvo al frente del administrativo del DIF con Morena, pero no cuando estuvo con anteriores gobiernos (¿?).

Otro “detallito” que llama la atención es que inhabilitado y todo por su oscuro, no pasado, sino antepasado, Héctor Ruz ha seguido despachando en su oficina como si no hubiera sucedido nada. Todavía despachó anoche hasta altas horas.

El dice que su jefe es Oscar Lara y que no se mueve de su oficina hasta que no se lo ordene… ¿Y la orden de inhabilitación?

Esa seguro se la pasó por los huevos.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo