OPINIÓN | José Miguel Cobián | 19.04.2020 |

Al momento de escribir estas líneas me acabo de enterar de la baja de calificación de la deuda soberana y de la deuda de Pemex, Cfe, etc.   Así que si consideras que estoy ligeramente enojado, tendrás toda la razón del mundo.

Después de analizar la decisión de México en la reunión de la OPEP+, me quedo con un muy mal sabor de boca.   Considero que Pemex está muy mal administrado,  resultado de que una petrolera no puede ser administrada por un agrónomo, y la secretaría de energía no puede estar en manos de alguien que trabajó dos años en Pemex como empleado temporal.

Adicionalmete la comisión nacional de hidrocarbuos, no puede estar cooptada por personajes sumisos hasta la abyección al presidente.  Debe ser una comisión independiente que proteja el patrimonio nacional en lo referente a su área.   Hoy no han dicho ni pío a pesar de los errores que voy a detallar a continuación

Mire ud, México tiene distintos tipos de pozos petroleros, y dependiendo de dónde está ubicado el pozo, la presión que tiene, su tiempo de vida, etc., el costo de extracción de petróleo es mayor o menor.

Algunos yacimientos del país, que producen alrededor de 400,000 barriles diarios, tienen un costo de extracción superior al precio de mercado que hoy tiene el barril de petróleo.  Por lo tanto, extraer cada barril de petróleo, en lugar de generar ingresos para el país, genera gastos.  Es decir, vendemos esos barriles por debajo del precio que nos cuesta producirlo.

Una empresa con la situación económica de Pemex, con sus pasivos financieros, y con una enorme pérdida en 2019 de treinta y cinco mil millones de dólares, no puede darse el lujo de vender con pérdidas ni un solo barril.  Es lo lógico.  Si algo le cuesta producirlo 30 dólares, venderlo en 18 dólares es una soberana tontería.  Y sin embargo, es lo que estamos haciendo actualmente.

El presidente de la república optó por no reducir la producción de Pemex, por ningún concepto ni motivo, por razones políticas.  Él le dijo a los mexicanos que aumentaría la producción y no se va a echar para atrás… bueno, nada más un poquito.

La OPEP le propuso a México una salida honrosa.  Para elevar los precios del barril,, y que México tuviera mejores ingresos, dejar de producir esos 400,000 barriles diarios, que todos en el mundo del petróleo saben que a México le provocan pérdidas y no utilidad. Así se llegaría a la meta de diez millones de barriles diarios de petróleo fuera del mercado.  Y México quedaría bien con el exterior por sumarse a un proyecto que beneficia a todos los productores de petróleo y además el gobierno quedaría bien con sus votantes, pues sabrían que se acordó en una reunión internacional, debido a las circunstancias de la economía actual.

Era un trato en dónde todos salían ganando.  Sin embargo, AMLO le dio la orden a Rocío de no ceder, y ella no le explicó los beneficios de ceder, ya que seguramente ambos no tienen idea de lo que les estoy contando en este artículo.  Y si la tienen, entonces el juicio que debemos emitir es muy grave, pues dañan a la economía de México y de Pemex de manera deliberada.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos debía de salir a insistir en cerrar los pozos cuyo costo de operación es superior al precio de venta del barril, primero, porque es su obligación legal, segundo, porque protegen el patrimonio de los mexicanos, al reducir pérdidas de la paraestatal, y tercero, evitan que se malbarate un bien que tarde o temprano recuperará su precio en el mercado mundial.

Es verdad que tapar un pozo y luego destaparlo merma la presión y productividad del mismo, en aproximadamente un 20%, acorde a información de ingeniería petrolera.   Sin embargo, es mejor eso, que estar durante dos años vendiendo por debajo de costo.

México perdió además, porque vender perdiendo por barril, implica daños a la estructura financiera de Pemex, lo cual se ha visto reflejado en la baja de calificación de deuda por parte de todas las calificadoras.  Lo cual atenta también contra la deuda soberana, que como ya sucedió, a pesar de que los funcionarios públicos presumieron que se renegoció una fracción de la deuda del país, a nadie le dijeron que el costo de esa deuda fue superior, por la baja calificación del país, y conforme sea peor la calificación, refinanciar la deuda irá saliendo más y más caro.  Sobre precio que todos los mexicanos pagaremos con nuestros impuestos.

Dicho lo anterior, solo falta señalar el abuso que en las mañaneras realiza día con día el presidente de la credibilidad de un sector de la población terriblemente ignorante, que desconoce a fondo lo que sucede en el país y en el mundo, pero que ingenuamente cree en todo lo que se dice en dichas conferencias, cuando quienes sabemos y comprendemos lo que sucede, nos indignamos porque nuestro presidente mienta de manera tan cínica y descarada.  Además de molestarnos profundamente el daño que a la investidura presidencial y a México le hace el convertir al presidente en el principal actor de los shows de comedia de todo el mundo, ya que se convierte en la burla y el hazmerreír de medio planeta.

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